Falleció el dramaturgo Hugo Argüelles, autor de Doña Macabra; le harán un homenaje en Bellas Artes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Falleció el dramaturgo Hugo Argüelles, autor de Doña Macabra; le harán un homenaje en Bellas Artes

“Yo no puedo morir este año, tengo tratos con ‘Doña Macabra’ para terminar mis obras pendientes”, cuenta Héctor Cevallos que le dijo Hugo Argüelles cuando en el filo de la agonía lo visitó en el hospital Londres, donde estaba internado. La casa de Hugo Argüelles, como su vida, era alucinante, un lugar de trabajo es cierto, pero también de homenaje a su persona. Consciente de su grandeza, así la había ido forjando, no con objetos caros —que los tenía— sino con las cosas a las que uno les da un valor específico en función de la propia vida; estaban ahí sus recuerdos, sus libros, todo aquello que hablara de él y sus perros; todo inmerso en esa atmósfera propia del humor negro. Tal vez por eso, Edgar Cevallos, director de la casa editora Escenología AC, comentó que “su vida fue como su obra, una pieza de humor negro”. En uno de los libreros de esa casa de la colonia Condesa tenía un sitio especial donde coleccionaba todos los artículos que habían aparecido en diarios nacionales y extranjeros que hablaban de él. En el lomo de uno de los tantos volúmenes se leía: “Hugo Argüelles en la prensa”. Al respecto de este culto, José Antonio Alcaraz —otro fallecido—, con esa actitud de pícara competencia que siempre sostuvo con el autor de Los amores criminales de las vampiras Morales, había acuñado el mote de “Ego” Argüelles. En una ocasión, durante una comida en SOGEM, Argüelles habían llegado con retraso cuando ya todos estaban instalados, entonces para hacer notar su presencia se paró en la puerta del restaurante y gritó con esa voz que sabía manejar tan bien: “¡Ya llegué!”. Y todo mundo dejó de hablar y miró hacia la puerta. En sus cursos y talleres con generosidad revisaba los textos, pero sabía descubrir de inmediato dónde había un dramaturgo y dónde no. Generoso, sencillo cuando quería era no obstante implacable con la gazmoñería y con los hipócritas; sus palabras en clase eran como petardos que retumbaban en toda el aula, capaces de cimbrar cualquier moral. No tenía ningún prurito para llamar a las cosas por su nombre; es más, se regodeaba en ello frente a los conservadores o las beatas. Nunca ocultó su tendencia homosexual, al contrario. Su manejo preciso de la teoría aristotélica de la composición dramática, el conocimiento amplio del psicoanálisis, el bagaje que le dejó la carrera de medicina, el estudio profundo de autores que le fascinaban como Chejov, Ibsen, Strinberg, Tennessee Williams, y ese sentido de la observación y de la comprensión del mundo —lo mismo del reino animal que de las personas—, decantaron en obras plenas de ingenio. De las conductas de los animales y de los hombres hizo una admirable síntesis que logró cuajar en obras tales como Los cuervos están de luto, Las pirañas aman en cuaresma, Los caracoles amorosos, etcétera. De todas ellas extrajo situaciones, conflictos, ejemplos. Porque su teatro no busca divertir —aunque la mayoría de las veces es divertido—; pretende cuestionar en el fondo los supuestos sobre los que descansa la vida en esta sociedad: la sexualidad, la familia, la política. A la manera de Eurípides representaba situaciones extremas no con afán morboso, sino como detonante efectivo para no incurrir en tales yerros. Tenía escritas alrededor de 40 farsas Los restos del dramaturgo Hugo Argüelles, quien falleciera el 24 de diciembre víctima de cáncer de próstata, fueron cremados ayer para posteriormente recibir un homenaje en el Foro Cultural Coyoacanense, en el teatro que lleva su nombre, por parte de sus alumnos. El deseo de Argüelles, nacido en Veracruz en 1932, era hacer un gran montaje con Las hienas se mueren de risa, su más reciente creación, según informó su secretario particular, Aldo Grajeda, quien agregó que el dramaturgo “tenía escritas muchas farsas nuevas; alrededor de 40”. Conforme lo dispuso Hugo Argüelles, la mitad de las cenizas serán esparcidas en el mar de su natal Veracruz, y la otra parte, será depositada en la cripta de la Sociedad General de Escritores de México. Edgar Cevallos explicó que la muerte del dramaturgo mexicano “es lamentable por la calidad de su trabajo creativo en el que imperó el humor negro”. Cevallos informó también que “en enero le rendiremos el homenaje que ya teníamos planeado”. El Palacio de Bellas Artes, máximo recinto cultural de México, será la sede del homenaje que Escenología, junto con el CONACULTA rendirán al autor de Los cuervos están de luto, reconocimiento que ya tenían planeado desde hace algunos meses y en el que se presentará el libro Hugo Argüelles. El teatro de la Identidad, de la investigadora española Rosario Alonso, quien escribió este libro con pasión, deslumbrada por el teatro del maestro fallecido. * Dramaturgo con una teoría propia “Después de Rodolfo Usigli, Argüelles fue el segundo dramaturgo mexicano con una teoría teatral propia, que fue probando y modificando en las clases que impartía en su taller, de las que surgieron figuras de la talla de Sabina Berman, Víctor Hugo Rascón Banda y el fallecido Jesús González Dávila”, dijo al respecto el editor Edgar Cevallos. Por otra parte, “él tenía muchas ganas de seguir viviendo, por eso al principio sintió mucho miedo. Sin embargo, hace poco comprendió su situación y aceptó que pronto iba a morir”, explicó su secretario particular, Aldo Grajeda. * Su incursión como guionista Argüelles también escribió guiones cinematográficos como Las pirañas aman en Cuaresma, La primavera de los escorpiones, Las figuras de arena, Doña Macabra, Los amantes fríos y One way. Entre sus obras de teatro destacan: Los cuervos están de luto, El tejedor de milagros y El ritual de la salamandra. El dramaturgo recibió el Premio Juan Ruiz de Alarcón, de la Asociación de Críticos de Teatro, el Premio Nacional de Teatro y el Premio Bellas Artes. Por El ritual de la salamandra ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

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