Amatlán de Quetzalcóatl magnetismo y belleza | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Amatlán de Quetzalcóatl magnetismo y belleza

En este lugar nació el sumo sacerdote hace 1,160 años y es venerado con danzas y cantos el último domingo de mayo; sin embargo, no es necesario esperar más tiempo para conocer “la puerta”, una enorme roca en forma de arco por donde emana energía cósmica. Lo cierto es que el paseo está a una hora del DF y te dejará satisfecho. Este año se cumplen 1,160 años del nacimiento del sacerdote Quetzalcóatl, en Amatlán, Morelos, a 8 kilómetros del poblado de Tepoztlán y a sólo una hora del Distrito Federal. El lugar se antoja para disfrutar un escape de fin de semana en el que tendrás la oportunidad de echarte un clavado a nuestros antepasados en la modesta biblioteca Felipe Alvarado, que atesora vestigios arqueológicos y mucha historia. Poco conocido entre los capitalinos, Amatlán es un centro de gran magnetismo, donde afirman que el fenómeno ovni se manifiesta. Este destino se encuentra acordonado por montañas de singulares formas y acantilados espectaculares que conforman la cordillera de Tepoztlán. Pero volviendo al cumpleaños de Quetzalcóatl, déjame contarte que era considerado el Mesías, el sumo sacerdote. Su nombre significa quetzal=espíritu, que equivale al ave, y cóatl=materia, que hace referencia a la serpiente, es decir, que al simbolizar a la serpiente emplumada, sus raíces implican la comunión entre el espíritu y la materia. La mitología indica que el sabio personaje fue engendrado por Mixcóatl, “serpiente de nubes”, mítico guerrero tolteca identificado como vía láctea, que descendió del cielo y en una de sus múltiples correrías conoció a Chimalma, la tierra madre, de quien se prendó para procrear a la célebre criatura. La fiesta es en mayo. Amatlán de Quetzalcóatl es un pintoresco pueblo con 4 mil años de existencia y pocos habitantes. En la plaza principal se escenifican danzas indígenas con cantos de tono religioso fundidos en un sincretismo sinigual. La fiesta del sumo sacerdote se realiza el último domingo de mayo. Entre las formaciones de la cordillera que rodean Amatlán vale la pena visitar “la puerta”, una roca gigantesca en forma de arco con 15 metros de altura por 10 de base. Impresionante y majestuosa encierra sus misterios y se tejen leyendas a su alrededor. Cuentan los lugareños que es por esta “puerta” que entran y salen objetos voladores de otros universos. En Amatlán entras al mundo del esoterismo sin proponértelo; hay gente dedicada a la medicina alternativa, curanderos, brujos y chamanes que ofrecen sus “poderes” adquiridos por su “contacto” con los antepasados para sanar el alma. Algunos pobladores afirman que “la puerta” se abre una vez al año y quien logra ver el fenómeno tendrá una cosecha abundante. Llegar a “la puerta” te llevará unos 30 minutos caminando por un sendero estrecho desde el centro de Amatlán, rodeado de árboles altos y robustos, entre una vegetación exuberante. Otras disciplinas no tan divinas son practicadas aquí como la yoga y la meditación, tendencia que la vinculan con la energía que emana de sus montañas ciclópeas. Una forma de “cargar la pila”, dicen, es colocando las palmas de las manos sobre la impresionante “puerta” de Quetzatcóatl para sentir un cosquilleo, prueba de la emanación energética. Y como dijo Santo Tomás: hasta no ver no creer, a lo que agregaríamos y también tocar. Total, si nada sucede, de cualquier forma disfrutarás de un fin de semana diferente y retomarás parte de la historia prehispánica. escape@cronica.com.mx Tips ¿Cómo llegar? En la Central del Sur salen los autobuses que te llevan a Tepoztlán. Desde este sonriente pueblo al de Amatlán son 7.6 kilómetros que bien los puedes hacer a pie para admirar el paisaje o tomar un taxi. En auto, tomas la carretera a Cuernavaca y te desvías hacia Oaxtepec. Pasando la caseta de Alpuyeca y estarás prácticamente en Tepoztlán. Una vez ahí, la calle al costado derecho de la catedral te conduce por un camino de terracería hasta Amatlán. caminata y descanso En área de Tepoztlán es considerado parque nacional desde 1937 y abarca 24 hectáreas de terreno en los que se incerta Amatlán. La temperatura promedio es de 22 grados centígrados y puedes hacer caminata y tirarte al descanso. Su ecosistema es de bosques de pino y encino y bosques de oyameles. Teología Azteca Es una de las cosas más complicadas de entender; lo peor está en comprender las relaciones entre ellos. Su origen, sus funciones, su verdadero papel entre las creencias indígenas o su lugar celestial. No existe ningún texto indígena que especifique (como un catecismo, por ejemplo) el origen de los dioses, su lugar en el “cielo” y sus “esferás de acción”. Bueno, lo que nos interesa saber es de la figura de Quetzalcóatl, su personalidad “divina” , su origen como Dios, su papel religioso y su culto en el mundo indígena. Lo primero que hay que decir es que Quetzalcóalt era un Dios dual (dos deidades en una). Según los analistas de los códices “Telleriano-Remenensis” y “Vaticano Latino 3738” (el segundo copia al primero), Tonacatecuhtli, en el momento de la creación, dividió con un soplo el agua del cielo y de la tierra, o sea que dio forma a la misma, y después con otro soplo creó a su hijo Quetzalcóatl con la misión de redimir al mundo con sacrificio y penitencia. Por eso Quetzalcóatl, soplo del creador, es también Ehecatl, Dios del Viento, entre cuyas obligaciones está limpiar los caminos para que llegue Tlaloc, Dios del Agua. El caracol es el pectoral de Quetzalcóatl porque hace resonar la voz divina cuando pasa el viento por su espiral; su nombre es Ehecailacozcatl, el Caracol Joyel del Viento. Tal vez los caracoles que hacían sonar en los templos de Tenochtitlán a la media noche era llamadas a penitencia. Quetzalcóatl aparece en los códices con el cuerpo pintado de negro, tal atavío es el del sacerdote por excelecia como iniciador del autosacrificio; el hueso en su tocado, tiene además, espinas de maguey, agujas con huesos de águila o jaguar, y era usados en el ritual.

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