El ADN de La Mujer del Peñón confirma el origen asiático del hombre americano | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

El ADN de La Mujer del Peñón confirma el origen asiático del hombre americano

Los restos humanos de La Mujer del Peñón son los más antiguos de América. Lo confirma una investigación aplicada a sus huesos mediante una muestra de ADN que dio como resultado un fechamiento de 12 mil 700 años de antigüedad. Este tipo de estudios en restos antiguos refuerza la hipótesis de que los primeros pobladores del continente americano cruzaron el Estrecho de Bering para llegar a América. Se eligió a La Mujer del Peñón para demostrar que sus restos provienen de poblaciones asiáticas con uno de los cuatro linajes maternos, precisamente el más frecuente en Mesoamérica, afirmó Alfonso Torre Blanco investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este tipo de investigaciones permiten insertar al país en el escenario mundial de estudios sobre la prehistoria, que en América se había limitado a unas cuantas líneas. En esta investigación se aplicaron técnicas para la obtención del ácido desoxirribonucleico mitocondrial (ADNmt) para seguimiento de afinidad racial en cuanto a migraciones probables determinadas especialmente en el orden geoclimático. Hace 10 años resurgieron las versiones del origen no asiático de los americanos, a partir de la publicación de un estudio sobre restos antiguos de unos 7 mil años aproximadamente encontrados en un depósito en el estado de Florida, Estados Unidos, cuyas condiciones anaeróbicas permitieron el hallazgo de huesos, cráneos y residuos de tejido encefálico completos y bien conservados, a los que se les hizo el análisis mitocondrial y resultó que probablemente no pertenecían a alguno de los cuatro linajes típicos de los americanos. Los restos humanos de La Mujer del Peñón fueron encontrados en la zona del Peñón de los Baños, a un costado del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en la década de los años cincuenta. Estos restos óseos fueron fechados recientemente en la Universidad de Oxford, Inglaterra, con base en una muestra directa de hueso y no en objetos asociados al entierro. El resultado preliminar de esta muestra fue de 10 mil 755, pero cabe señalar que los científicos siempre que hacen este tipo de mediciones manejan un margen de error de 75 años más o 75 menos. No obstante, con la calibración (varias mediciones) la cifra actual es de 12 mil 700 años. Los cuatro linajes de los nativos americanos . Para la caracterización de los linajes mitocondriales –generados sólo por vía materna– de los restos de La Mujer del Peñón, hubo necesidad de trabajar conjuntamente con la Dirección de Antropología Física, del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Torre Blanco explicó que se utilizaron sólo dos huesos porque, a pesar de su estado de conservación, la mayor parte de los extractos no contenían suficiente ADN. Con el primer hueso se demostró la presencia de la mutación característica de la pertenencia al linaje A, y además se averiguó que no tiene el linaje B. Reconoció que nunca se logró obtener suficiente ADN para probar la ausencia de los otros dos linajes, C y D. Y aunque ya se sabía que era A, subrayó, siempre es importante llevar a cabo la comprobación. Sin embargo, con el segundo hueso se confirmó el resultado de pertenencia al linaje A, y se usó el ADN restante para probar los linajes C y D, y se encontró que en ambos casos fue negativo. Estos cuatro linajes: A, B, C, y D se distinguen por mutaciones en el ADN mitocondrial que ocurrieron originalmente en poblaciones asiáticas y fueron introducidas durante el poblamiento temprano de América. La mayoría de los nativos americanos contemporáneos pertenecen a uno de estos cuatro linajes, lo cual indica su origen asiático. El investigador dijo que La Mujer del Peñón es un individuo que pertenece al linaje A, el más frecuente en Mesoamérica, y esto de alguna manera indica su muy probable origen asiático. Este es el resultado de una investigación que ocupó la atención completa del equipo conjunto durante un año con análisis largos y complejos que requirieron no sólo la realización de determinados intentos, a partir de las exiguas cantidades de ADN, sino también la reproducción de los resultados. Y ello, paradójicamente, porque se trató de un solo individuo. Alfonso Torre Blanco afirmó que se realizará la publicación de los resultados de esta investigación y que se está planeando el análisis de otros restos de la etapa precerámica para confirmar la hipótesis. El paso por el Estrecho de Bering José Luis Lorenzo en su escrito Los orígenes mexicanos menciona que la penetración al continente americano indica que en el periodo del Pleistoceno el planeta sufrió una serie de glaciaciones, las cuales provocaron la desaparición de las masas heladas, que se reducían a las cumbres de las montañas. Otro dato es que el Estrecho de Bering era de escasos cuarenta metros, cuando el mar había descendido 50 metros o más durante una glaciación lo cual permitía que ambos continentes se unieran por una llanura en la que sobresalían las montañas y ahora son las islas Diomedes. De ahí la posibilidad que los asiáticos hayan cruzado al continente americano por el extremo noroeste de lugar.

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