Vuelve Manolo Rodríguez al América… antes pensó suicidarse | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Vuelve Manolo Rodríguez al América… antes pensó suicidarse

A Manolo Rodríguez, cuatro veces campeón con América en los ochentas, lo acribilla un recuerdo: “En 1993 me acusaron de haberme dopado cuando jugaba para el Pachuca y ahí se acabó mi carrera... pensé en suicidarme y al final decidí tomar un curso de plomería para mantener a mi familia”, dice a Crónica. El ex lateral amarillo es ahora profesor de fuerzas básicas del club, cargo que desempeña desde el 2001. Aunque todavía echa fuego por la boca al recodar que sus compañeros no lo apoyaron “ni siquiera mis supuestos amigos como Alfredo Tena, entonces capitán del América, o Javier Aguirre, presidente de la Asociación de Futbolistas: no movieron un dedo”. “Todos ellos echaron a perder mi carrera, me deprimí tanto que me quería suicidar”, explica. Actualmente tiene 44 años y sólo encuentra una explicación para lo que sucedió: “Necesitaban un chivo expiatorio que distrajera la atención al mal camino que llevaba la selección mayor”. El Tri acababa de perder con El Salvador en la eliminatoria mundialista y con el escándalo de su dopaje la derrota pasó a segundo término. “En la Federación, Marcelino García Paniagua (ex presidente de la FMF) nunca me recibió en su oficina. Tenía decenas de amigos futbolistas, pero a la hora de pedir ayuda me encontré solo”. El insipiente nacimiento de la AFP era lo más parecido a una falacia: “Le pedí ayuda a Javier Aguirre (quien era el presidente) y yo creo que se le olvidó que en el América habíamos sido muy amigos, simplemente me negó la ayuda, entonces me acerque a Alfredo Tena, todo un líder que incluso ayudaba a los jugadores más jóvenes a arreglar sus contratos, pero ni siquiera me contestó las llamadas telefónicas que le hice”. Lo único que supo de aquel examen en el que salió positivo fue que le detectaron una sustancia que se llama cannabis (mariguana): “Fue desesperante, de pronto estaba en la calle sin trabajo, con una esposa, dos hijos, mis hermanos y mi madre que mantener, sin saber hacer otra cosa que jugar futbol”. Los sueldos de principios de los 90s en nada se asemejan a los millones de dólares que hoy perciben los futbolistas: “Se ganaba poco, yo tenía deudas. Más de una vez tuve la firme intención de suicidarme, no quería volver a saber nada del futbol”. El origen de Manolo Rodríguez es humilde, nació en la colonia Niños Héroes. Fue el mayor de seis hermanos y por lo tanto desde muy pequeño ayudar con los gastos con la venta de cartón y de vez en cuando dando boleadas, por lo que apenas terminó la primaria. “Me parece un sueño cuando recuerdo que viajaba de mosquita en los tranvías que pasaban sobre calzada de Tlalpan para llegar a los entrenamientos”. Sin nadie que se ofreciera volver a jugar futbol para regresarle su dignidad tomó la decisión de inscribirse en la SEP y aprender los oficios de carpintero y plomero: “Me dedique a reparar baños y cocinas, gracias a eso sobreviví varios años, con puras chambitas”. El presente no le puede retribuir todos los años que se fueron a la basura por la ineptitud de los directivos que manejaban la FMF, pero por lo menos lo han regresado a casa: “Un día me encontré a Seny Padrón, (integrante del grupo de profesores de fuerzas básicas de América), me invitó a regresar y aquí estoy gracias a Dios”. Ahora como técnico de fuerzas básicas desde el 2001. Aquel juego ante Morelia… Manolo Rodríguez estuvo presente en el juego de semifinales en la temporada 87-88 ante Morelia. “Fue muy extraño, pues se suponía que teníamos que decidir en penales al ganador del juego…pero los jugadores de Morelia se fueron la vestidor celebrando el triunfo, pero su ignorancia del reglamento los dejó fuera”. En el primer juego, disputado el 23 de junio de 1988, en el Carranza hubo empate a dos con goles de Tena y Zague por los capitalinos, mientras que Fantasma Figueroa y Roon lo hicieron por los purépechas. Tres días después, en el Azteca, el Morelia se puso arriba por 2-0, con tantos de Díaz y Roon, pero después, con tantos de Santos y Zague, empataron. Como en otras ocasiones se copió el criterio de desempate de moda en Europa en este tipo de partidos, el dar valor doble a los goles de visitante en caso de igualdad global, que en este encuentro no se aplicó al quedar ambos partidos 2-2, para un 4-4 total. En los tiempos extra, Ricardo Campos anotó el 3-2 de la visita y después Tena puso el 3-3. Tras el silbatazo final, el desconocimiento del artículo 14 indicaba que de persistir el empate en la prórroga se iría a penales, pero jugadores de ambos cuadros cambiaron playeras, los morelianos se sentían ganadores. Vieira, estratega de las Aguilas, pedía a sus jugadores quedarse en el campo. El brasileño y Tena fueron a ver al árbitro, quien también se fue a su vestidor para saber qué se aplicaba y fue hasta ese momento cuando se dio cuenta de que debían tirarse penales hasta encontrar a un vencedor…ganó el América.

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