Descifran secretos del cerebro de Albert Einstein | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Descifran secretos del cerebro de Albert Einstein

A poco más de 48 años de la desaparición del físico y matemático alemán Albert Einstein, uno de los grandes genios de la humanidad, su cerebro aún es objeto de estudios científicos para descubrir el secreto de su genialidad. En un artículo de María Emilia Beyer Ruiz, denominado "El cerebro de Einstein", publicado en el número 59 de la revista mensual "¿Cómo ves?" de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se menciona que en la actualidad el cerebro del científico se encuentra en espera de resolver varias incógnitas. Es decir, que en los diversos estudios realizados al Premio Nobel de Física en 1921, se desprende que su cerebro tenía un ensanchamiento 15 por ciento mayor que el de un cerebro normal en los lóbulos parietales, a ambos lados de la cabeza. Sandra Witelson de la Universidad de McMaster, en Canadá, institución que creó en 1977 el banco de cerebros más importante del mundo, quien tuvo en su poder el del científico, agregó en una publicación inglesa que los lóbulos parietales son importantes para registrar el pensamiento espacial y la representación en tercera dimensión de las ideas. También, se supone, dijo, que hay actividad en estas zonas cuando el individuo inicia un pensamiento matemático. Un 15 por ciento más de "espacio" podría significar mejores habilidades para desarrollar este tipo de pensamiento. Otra diferencia que Witelson y su equipo reportaron consiste en la falta de uno de los surcos que cruzan el cerebro, conocido como el surco o la fisura de Silvio. En el cerebro de Einstein la fisura de Silbio es poco profunda (casi ausente) y de acuerdo con la hipótesis de Witelson, esto podría facilitar una mayor interconexión entre las neuronas, con lo que se genera así mayor velocidad para la transmisión del pensamiento. Sin embargo, a pesar de los estudios de los expertos se contempla un problema de fondo: ¿cómo definir la genialidad?, ya que el mismo Einstein no pudo hablar hasta que cumplió los tres años de edad. Por ello, los cientificos han concluido que de acuerdo con estos estudios no se pueden realizar aseveraciones tajantes sobre algo tan complejo como la inteligencia, a partir de unas cuantas observaciones (aunque se hayan realizado en el cerebro de Einstein). Los inconvenientes son numerosos: el primero de ellos consiste en que Einstein ha sido el único sujeto experimental del grupo, dado que sólo existe un cerebro de un genio de la humanidad. Las diferencias establecidas entre su cerebro y los de otros individuos pueden deberse a una infinidad de factores, y no necesariamente indican que se ha detectado el escóndite de la genialidad en tal o cual surco cerebral o número de neuronas. Otro punto importante es que una función cerebral como la inteligencia no puede explicarse a través de una sola vía, ya que las conexiones neuronales son sumamente complejas y comúnmente relacionan muchas áreas y factores. Queda, sin embargo, la esperanza de que al analizar los cerebros de otros genios se registren anomalías estructurales semejantes a las del cerebro del científico alemán. Ante ello, Elliot Krause, patólogo del Hospital de Princeton y poseedor actual del cerebro de Albert Einstein, después de estar en diferentes manos, asegura que aún quedan muchos estudios por realizarse.

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