Un café con... Hugo Aréchiga | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Un café con... Hugo Aréchiga

El científico y la ética Hugo Aréchiga Urtuzuástegui fue uno de los científicos mexicanos más reconocidos dentro y fuera del país, no sólo por las aportaciones de su trabajo de investigación, sino por su calidad humana y su conocimiento sobre la dinámica de la política científica nacional. A sugerencia de algunos investigadores, Crónica reproduce en este espacio, dedicado a mostrar a los lectores el lado humano de los hombres y mujeres de ciencia, parte de uno de los últimos artículos de Hugo Aréchiga Los Aspectos Éticos de la Ciencia Moderna, contenido en el libro El papel de la Ética en la Investigación Científica y la Educación Superior, editado por la Academia Mexicana de Ciencias. El propósito es acercar a los jóvenes estudiantes, y al público en general, a una pequeña parte del pensamiento de este hombre que murió hace unos meses, poco antes de asumir la coordinación del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República. “(…) Lo que hace apenas tres décadas era reprobable y tenido como prostitución de la ciencia, es hoy buscado por autoridades universitarias en todo el mundo y está modificando importantemente la estructura interna de las instituciones educativas, introduciendo formas de comportamiento propias de las empresas, y más aún, la investigación científica, al tornarse lucrativa, ha experimentado un cambio similar al de la producción industrial. “Ha pasado de la pequeña empresa a la gran empresa, o como De Solla Price afirmara, de “la pequeña ciencia a la gran ciencia” (De Solla Price 1986). Al breve entorno del cubículo o laboratorio universitario, ha sucedido el gran instituto con centenares de trabajadores. En una época, ello sólo fue propio de las investigaciones con fines de desarrollo tecnológico en empresas. Hoy los centros de investigación universitarios han seguido el mismo camino… “(…) Algo evidente, es que la estructura actual del trabajo científico facilita el atropello de intereses de colegas al realizar el trabajo. Ello se debe a varias causas. “a) Por una parte, cada vez hay más investigadores trabajando sobre problemas comunes, y bien puede suceder que en la enorme masa de conocimiento científico disponible, por ignorancia, se soslaye el crédito debido a una contribución previa, o aún se olvide el origen de algún dato que tiempo después fue el germen de una idea original; “b) además, también viene aumentando la incidencia de violaciones flagrantes y deliberadas a este principio ético, algunas motivadas por intereses comerciales, en los que media una competencia entre gruposque aspiran a obtener el mismo resultado científico, o por alcanzar el prestigio social correlativo al descubrimiento, dado que como se ha dicho, en la creación científica no hay premio para los segundos lugares. “(..) El ganar prestigio entre los pares es una motivación muy poderosa para avanzar, aún cometiendo atropellos que sean éticamente inaceptables. Por otra parte, la libertad de acción necesario para realizar el trabajo científico, crea condiciones favorables para la trasgresión impune de normas de buen comportamiento. “En nuestro país, la ciencia, poco vinculada con la industria y la empresa, confinada por vocación o por necesidad en espacios académicos (Conacyt 2001) y aún en éstos, más escasa que en el mundo industrializado, ha mantenido y debe observar un perfil más cercano a los valores tradicionales. “De hecho, son mucho menos frecuentes las trasgresiones a los códigos éticos, que en otros países más avanzados, pero también este panorama está cambiando; se está impulsando la profesionalización de la ciencia, y los instrumentos para lograrlo, tales como donativos y diversos incentivos al trabajo científico, han traído entre muchas consecuencias favorables, también faltas a los preceptos éticos. “Así, el SNI, ante un número detectable de trasgresiones a la ética, ha debido crear una Comisión de Honor; la mayor parte de las instituciones de salud y algunas entre las de educación superior, así como sociedades científicas y académicas, cuentan con Comités de ética. “Por fortuna, aún no se han registrado muchos atentados a las buenas prácticas científicas, pero es predecible que el número aumente conforme crezca, tanto la comunidad científica como la importancia social y sobre todo, económica de la ciencia en México. “La comunidad científica nacional debe ser la más atenta a identificar, corregir y prevenir en lo posible estas desviaciones.” Trayectoria - Se graduó en la Facultad de Medicina de la UNAM. - Doctor en Ciencias, Fisiología y Biofísica por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN. - Autor de 16 libros y más de 200 artículos en revistas internacionales, principalmente sobre neurobiología. - Coordinador de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior. - Director General del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior. - Trabajó en 47 instituciones extranjeras, entre ellas las universidades de Rice, Stanford y Harvard en Estados Unidos; Liverpool y Oxford en Inglaterra; Brasilea en Suiza; Beijing, en China y la Universidad Hebrea de Jerusalén. - Fue integrante de 16 sociedades científicas internacionales. - Fue presidente de la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas. - Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias - También presidió la Academia Mexicana de Medicina. - Falleció unos días antes de asumir la Coordinación General del Consejo Consultivo de la Presidencia de la República.

Imprimir