Zapata desencanta: le sobran rituales, carece de una historia y las carcajadas son inevitables | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Zapata desencanta: le sobran rituales, carece de una historia y las carcajadas son inevitables

El cineasta Alfonso Arau defendió ayer su versión libre sobre la vida de Emiliano Zapata, y reconoció, en conferencia de prensa, que “violé la historia oficial, pero le hice un hijo muy bonito”: Zapata, el sueño de un héroe, su película que se estrena el próximo viernes en el ámbito nacional y que anoche tuvo premier de lujo en el Auditorio Nacional. Después de cancelar en varias ocasiones el estreno de la cinta, “por una cuestión de marketing” —según confesó el propio director— y después por problemas técnicos en el laboratorio, ya que “los subtítulos de los diálogos en náhuatl no estaban listos”, por fin el público mexicano podrá apreciar el filme, del que se hicieron 430 copias que se presentarán en 650 salas de todo el país. Acompañado por el elenco de la cinta, Alejandro Fernández (Zapata), Jaime Camil (Eufemio Zapata), Patricia Velásquez (Josefa), Lucero (Esperanza) y Jesús Ochoa (Victoriano Huerta), Arau apuntó que su película es una propuesta “para que el cine mexicano aproveche la carretera de doble carril que es la globalización”, como antes lo hizo Como agua para chocolate, que obtuvo gran éxito a escala internacional. El también realizador de Un paseo por las nubes dejó sus poses de divo de siempre y optó por el buen humor. Respondió cada una de las preguntas sobre su película, incluso aquellas que llevaban implícita una crítica al filme y al de su elenco, sobre todo al trabajo del cantante Alejandro Fernández, quien encarna al Caudillo del Sur. “Siempre creí en estos actores, a algunos les gustará su trabajo, a otros no”, argumentó el cineasta. Sobre el desempeño de Fernández dijo que éste se entregó por completo a la película, que “está maravilloso”; en torno a Patricia Velásquez destacó sus dotes de actriz; de Lucero señaló que “está más bella y más actriz que nunca”, mientras que Camil “les va a tapar la boca a muchos”; y de Jesús Ochoa acotó: “no hay nada que agregar, es el gran actor del cine mexicano”. “Descubrí el talento de Alejandro cuando lo vi en sus videoclips, me di cuenta de su madera de actor y creo que ha nacido para convertirse en una estrella del cine internacional”, acotó. Arau insistió en que su película “es una fábula mística, simbólica”, y destacó el hecho de que en toda la cinta “Zapata no dispara nunca, no mata a nadie, porque es un héroe mítico”. Tras aclarar que no hay ni una sola gota de sangre en el filme, “porque es un recurso barato”, el cineasta explicó que todos sus largometrajes abordan temas universales, que parten de lo local, del exotismo y textura de una cultura, en este caso la mexicana. Y dijo que si en Como agua para chocolate el argumento era la vida de una muchacha, víctima de una madre abusiva, en el caso de Zapata lo presenta como un hombre que al morir se convierte en un mito. En la nueva cinta de Arau hay un marcado sincretismo, de hecho se maneja la idea de que Zapata es la mismísima reencarnación de Quetzalcóatl. Al respecto, el director aclaró que “los chamanes de Morelos me contaron esta historia, porque para ellos Zapata fue un guerrero sagrado. “Hemos violado la historia oficial, pero le hice un hijo muy bonito”, anotó el cineasta, quien tampoco negó su interés en Hollywood, y de hecho reconoció que “hay que adoptar ciertas fórmulas hollywoodenses para internacionalizarse”. El director anunció que durante la premier de lujo de Zapata, el sueño de un héroe, estarían presentes algunos distribuidores estadunidense que podrían interesarse en la producción, y mientras hay alguna propuesta, Arau informó que llevará su historia al mercado de cintas en Cannes. Por su parte, Alejandro Fernández, que no se le da mucho hablar en público, se dijo satisfecho con la interpretación que hizo de Zapata y destacó que una de sus escenas favoritas, es precisamente en la que el Caudillo es entrampado en Chinameca y asesinado. La cantante Lucero, que tuvo su primer encuentro importante con la prensa luego del incidente con su guarura el año pasado, reconoció que el personaje de Esperanza está muy alejado de los protagónicos que ha interpretado para la televisión. Definió su intervención como “un parteaguas en mi carrera, porque a partir de ahora puedo hacer todo tipo de personajes: villanas, buenas, feas o bonitas”. Abusa Arau de simbolismos y anécdotas La película de Arau no es un documento histórico ni sobre Zapata ni en torno a la Revolución Mexicana. No tendría que serlo, Alfonso es cineasta y no historiador. Sin embargo, la cinta tampoco cuenta historia alguna. Se trata de una sucesión de cuadros que supuestamente aluden a momentos simbólicos de la vida de “El Caudillo del Sur”, desde su nacimiento, que Arau exagera presentándolo como el nacimiento de un mesías, hasta su muerte en Chinameca. Mientras Alejandro Fernández no abre la boca ni entra en acción, su caracterización del héroe resulta creíble. Pero cuando el cantante entra en la piel de su personaje, siempre actúa con propiedad, dice groserías con propiedad, le hace el amor a su mujer con propiedad, le pinta el cuerno con propiedad y hasta sufre con propiedad, cuando se despide de su hermano Eufemio en su lecho de muerte. Alex está muy alejado de la personalidad recia y adusta del verdadero Zapata, quien no se caracterizaba precisamente por sus buenos modales. El director de Zapata, el sueño de un héroe, abusó de su idea de hacer una fábula mística. Hay rituales en la cinta que resultan innecesarios, como la presencia de chamanas que se le aparecen a Zapata en todo momento, cual Pepe Grillo a Pinocho, y luego de hacer una especie de “danza” desaparecen por arte de magia, y desatan la risa involuntaria de los espectadores. Aunque Arau reconoce que en su filme hay alusiones a grandes joyas del cine y la cultura mexicanos, el público que ve Zapata... no puede evitar las carcajadas cuando aparece Zapata con su mujer, Josefa (Patricia velásquez), montados a caballo y éste le interpreta una melodía náhuatl, cantada en español, pero al estilo en que Pedro Infante le canta a María Félix en la cinta Tizoc. Quien sorprende por su actuación, pues no se ha caracterizado precisamente por su talento artístico, es Jaime Camil. El actor interpreta a Eufemio y todo el tiempo está dentro de su personaje. No importa si Arau violó la historia oficial, de eso se trata el cine de ficción y la literatura, pero hizo una cinta llena de clichés y lugares comunes, que en México podrían desatar la risa involuntaria de los espectadores, aunque en EU podrían funcionar.

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