La Crónica de Hoy | Las razones de la marcha

Las razones de la marcha
Luciano Pascoe | Opinión | Fecha: 2004-08-28 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 12:01:05
Yo crecí en una familia en la que marchar, ir a mítines y participar en actos públicos era cotidiano. He participado en eventos y manifestaciones por muchas razones, en diferentes momentos. Marché con el Partido Revolucionario de los Trabajadores, marché apoyando a Rosario Ibarra, lo hice por la paz en Chiapas, y por la paz mundial, también camine en protesta por el fraude electoral de 1988, poco antes marché en apoyo a Cárdenas y después en apoyo de un tabasqueño que marchó desde Tabasco, marché contra las privatizaciones irresponsables, marché contra la inseguridad, me he manifestado varias veces por las asesinadas en Juárez, marcho con los gays y lesbianas, voy todos los años al Zócalo en el 15 de septiembre. He marchado por las calles de Malmo, Suecia exigiendo, con otros 3 mil jóvenes, respeto al medio ambiente, he caminado las calles de Paysandú, Uruguay escuchando a los candidatos del Frente Amplio de Tabaré Vázquez. Hay miles de razones más por las que marcharé en mi vida, y seguramente llevaré a mis hijos como mis padres me llevaron a mí. De todas las razones para ir al Zócalo, la del próximo domingo es la menos estimulante y la más preocupante. El día de mañana miles de acarreados y, supongo, algunos miles de simpatizantes, pasarán todo el domingo bajo el sol o la lluvia, se transportarán desde sus casas o estados, estarán escuchando estruendosos discursos llenos de adjetivos y sin propuesta, repletos de consignas e insultos a sus contrincantes. Y todo eso será para rendirle tributo a una sola persona. En efecto. No será para cuidar sus ahorros, o sus convicciones, o por una causa que merece apoyo. No sé. Es y será un evento megalómano para cubrirle las espaldas a un hombre que está acusado de un delito. Menor, sin duda, pero delito al fin. La confusión en la que ha caído el Partido de la Revolución Democrática parece ser insalvable. Se han convertido en el partido sin causa, sin certeza y sin convicción, ya no tiene militantes, tiene acarreados, ya no tiene seguidores, tiene aparato burocrático. Y quién diría que al final de la historia terminarían defendiendo a sus propios verdugos: los amorales, los antiéticos. Si el domingo se tratara del estado de Derecho y su defensa, yo estaría ahí. Si se tratara de defender a alguien que ha sido injustamente perseguido, alguien sin privilegios, alguien con necesidades reales, estaría ahí. Si me convocaran a defender algún ideal, algún proyecto, estaría ahí. Pero nos piden que vayamos a asegurarle a un hombre su proyecto personal. Y para eso no debe nadie de marchar, eso, un solo hombre, no vale más que nuestra estabilidad, nuestra democracia y nuestras tan olvidadas leyes. Las razones para una marcha no deben ser reducidas a la retórica de un partido que trata, desesperado, de ocultar su descomposición al grito de “complot”. Las marchas son para avanzar, para concientizar, para educar, para demostrar. Las marchas son para crecer, no envilecer. Las razones de la marcha son oscuras, personales y mezquinas. Esa es una desgracia. Comentarios: lpascoe@webcom.com.mx
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