En 1865 Maximiliano inauguró el monumento a José María Morelos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

En 1865 Maximiliano inauguró el monumento a José María Morelos

En la esquina formada por el palacio del marqués del Valle de Orizaba (Casa de los Azulejos) y la actual Plaza de Guardiola se levantaba hasta 1850 la casa principal del Mayorazgo de los Suárez de Peredo, la crónica de don Guillermo Prieto nos refiere que en la esquina de Santa Isabel (Eje Central Lázaro Cárdenas) y de la Plaza de Guardiola existió hacía 1820 una afamada lechería que expendía natillas, leche crema, bienmesabe y arroz con leche. Respecto al evento que nos ocupa, el Diario del Imperio (Biblioteca del Archivo Histórico del DF, tomo II, Num. 226), de fecha sábado 30 de septiembre de 1865, consigna en la primera plana (página 326) el “Parte no Oficial” de la Inauguración de la Estatua de Morelos: “A las ocho de la mañana en punto llegaron SS. MM. a la Plazuela de Guardiola... anunciados por las aclamaciones del pueblo que llenaban las calles cercanas y pasando delante de las tropas que presentaron las armas, mientras todas las músicas tocaban el Himno Nacional”. Bajo la lluvia se colocó un estrado frente a la estatua cubierta por un velo. “El Emperador y la Emperatriz, expuestos a la intemperie” escucharon el discurso del lic. D. Miguel Hidalgo y Terán, enseguida el anónimo redactor del Diario del Imperio dedicó un párrafo a “S.M. la Emperatriz, que es el ornamento del Imperio, imprime con su presencia en esta solemnidad, un carácter sagrado a este recuerdo, que levanta a México a una de sus glorias nacionales.- Loor eterno a Morelos.- Viva el Emperador, Viva la Emperatriz”. Del discurso pronunciado por Maximiliano se destaca: “México tiene la dicha […] de mostrar la historia de su renacimiento y de su libertad, representada por héroes de todas las clases de la sociedad humana, de todas las razas que ahora forman una nación indivisible […] Todos han trabajado con el mismo valor, con el mismo celo patriótico por el bienestar del país […] Que el monumento que ahora inauguramos en el centésimo aniversario del nacimiento del ilustre Morelos, sirva de estímulo a las nuevas generaciones para que aprendan […] las cualidades que forman la fuerza y lo invencible de nuestra nación”. Al terminar el discurso se descubrió la estatua de Morelos, retirándose el emperador y la emperatriz en carruaje al palacio “en medio de la multitud, confundidos con ella”. Don José María Iglesias nos dice en sus Revistas Históricas de la Intervención Francesa, que las festividades del 15 y 16 de septiembre de ese año de 1865 consistieron en un discurso solemne por parte de Maximiliano y la “declaración de príncipes a favor de dos nietos de Iturbide, nacidos de su hijo D. Angel y de una joven norteamericana”. Comenta don José María Iglesias que: “Mucho se estuvo asegurando que Maximiliano los había declarado también sus sucesores; pero esto no resultó cierto […] Ignoramos que fundamento habría para postergar a todos los hijos vivos del desventurado héroe de Iguala, saltando hasta sus nietos para darles un carácter que debiera corresponder a aquellos de preferencia”. Don Ignacio Manuel Altamirano (Crónicas), menciona en un artículo escrito para El Renacimiento en mayo de 1869 —ya concluido el II imperio— que la estatua se encontraba en medio de la Plazuela de la iglesia de San Juan de Dios (hoy Plaza de la Santa Veracruz), frente a la Alameda, comentando de ella que “nuestros escultores han creído que la estatua de un héroe no puede ser clásica si no tiene una espada en la mano […] A causa de semejante manía la mano derecha de Morelos que antes empuñaba una espada de madera, como un San Miguel Arcángel o un Señor Santiago, hoy que no la tiene parece que se prepara a dar un puñetazo”. La idea de colocar en esta plaza la estatua de Morelos era el crear la “Av. de los Hombres Ilustres”, que iniciando con Morelos, continuaba en la plaza de San Fernando con el busto de Guerrero. “La calle será hermosísima, la mejor de México […] Con esto y con poner bancas de trecho en trecho, y fresnos, o al menos truenos, como se ha empezado a hacer en la Mariscala (Avenida Hidalgo y Eje Central Lázaro Cárdenas), la calle quedará deliciosa y será el paseo favorito de los mexicanos”. novohispano@hotmail.com

Imprimir