Casos no resueltos - J. Jesús Blancornelas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

J. Jesús Blancornelas

Casos no resueltos

Que el lunes 11 de este octubre. Sucedió por vez primera. En varias ciudades mexicanas y a la misma hora los periodistas se manifestaron públicamente. Protestaron por el asesinato de cuatro compañeros durante este año: Roberto Mora, editor en El Mañana, de Nuevo Laredo. Francisco J. Ortiz Franco, editor en ZETA. Francisco Arratia, columnista de Matamoros, Tamaulipas, y Leodegario Aguilera, guerrerense. Solamente en Mexicali se agregaron dos casos: Héctor Félix Miranda, codirector de ZETA acribillado por guardaespaldas del ingeniero Jorge Hank Rhon el año 88 en Tijuana. Y Benjamín Flores, director del diario La Prensa, de San Luis Río Colorado, Sonora. Todas las manifestaciones sucedieron en puntos céntricos de cada ciudad. Terminando acudieron ante la autoridad. Entregaron una carta de protesta. Reclamaron tipificar como delito federal las agresiones a periodistas. Enlistaron diez puntos para garantizar el libre quehacer informativo. El reclamo fue “Ni uno más”. Y convocó el Centro de Periodismo y Etica Pública (CEPET), dirigido por Leonarda Reyes. Utilizó con efectividad el correo electrónico. Las protestas se escenificaron en Colima. Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Nuevo Laredo, Ciudad Victoria y Matamoros, Tamaulipas. Monterrey, Nuevo León. Zacatecas. Morelia, Michoacán. Distrito Federal. Pachuca, Hidalgo. Chilpancingo, Guerrero. San Luis Potosí. Toluca, Estado de México. Monclova, Coahuila. En Baja California, solamente Mexicali. En Tijuana las organizaciones periodísticas no se dieron por enteradas. Han mostrado más empeño en defender a Eligio Valencia Roque, director de El Mexicano. Evasor fiscal y prófugo de la justicia hasta cuando en medio del escándalo se aferró al fuero constitucional como diputado. Así evitó ser aprehendido. Se supo que el acto de protesta en Tijuana sería en el monumento a la Libertad de Expresión, Zona Río Tijuana. Compañeros de ZETA estuvieron allí. Nadie se presentó. Me hubiera gustado asistir. Pero tal día y a esa hora estaba en el Juzgado Cuarto de Distrito. Fui citado para declarar a solicitud del Ministerio Público Federal. En calidad de testigo por procesos a los narcotraficantes Alberto Esqueda Márquez, El Bat, y Marco Antonio Jiménez, El Pato. Ambos del Cártel Arellano Félix. Ellos asesinaron a mi compañero Luis Valero Elizalde y me hirieron durante una emboscada. Pero me enteré por correo electrónico sobre las manifestaciones. No fueron tupidas. Hubo ausencia de muchos compañeros. Pero así pudo haber sido uno en cada estado es para tomarse muy en cuenta. Desgraciadamente cero ciudadanos. La tarea realizada por CEPET logró lo que nunca. He vivido de cerca y sabido de lejos de asesinatos de periodistas. Es cierto del consuelo verbal. La comunicación de pésame inmediata. Pero no como ahora. En el mismo día y a igual hora en diferentes partes del país. Tijuana es el caso más desilusionante. Me sorprendió la ausencia de evento en Guadalajara u otra ciudad de Jalisco. No tuve noticias de Juárez o Chihuahua. Tampoco Sonora. Nayarit. Oaxaca. Veracruz. Aguascalientes. Igualmente quedé decepcionado al saber que no se presentaron algunos compañeros destacados en el país. La realidad: Existe gran ausencia de solidaridad entre nosotros. Los hechos me causan una impresión: Al aparecer la desgracia hay más interés por reportear y no reclamar. En 1997, nos reunimos compañeros de varias ciudades. Desde la mañana hasta la noche, dos días en la Ciudad de México. Casa Lamm. Solamente receso para comer. Hubo muchas opiniones. Durante momentos se desviaba el objetivo hacia otros temas alternos. No venían al caso. Pero al fin se llegó al acuerdo. El principal: Promover esclarecimiento de agresiones a periodistas. Acabar con los encubrimientos a políticos, gobernantes, potentados, cuando ordenaban los crímenes. Prevenir tales ataques. Denunciarlos. Todos. Por eso se formó la Sociedad de Periodistas AC. Hubo acciones inmediatas de apoyo a compañeros en desgracia. Reclamos por escrito a gobernadores, embajadores, procuradores, jefes de la policía y hasta secretarios del gabinete presidencial. Todo por ataques físicos o amenazas a periodistas. Y estaba funcionando bien. Inmediatamente actuaban tales personajes. Es que recibían comunicado con nombres tan notables como los de Ricardo Rocha, Raymundo Rivapalacio, Rossana Fuentes, Jorge Zepeda, Blanche Petrich, Juan Angulo y más. Pero poco a poco se fue diluyendo la fuerza. La ausencia pudo más. Creció la indiferencia y la clásica disculpa: Perdón, pero tengo mucho trabajo. Por eso la sociedad entró en agonía hasta desaparecer. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Comité de Protección a los Periodistas (CPJ) y Reporteros sin Fronteras (RSF) son organizaciones internacionales. Desde hace años han mostrado su gran preocupación. Y de inmediato envían sus reclamos al gobierno mexicano cuando un periodista es agredido o asesinado. Sus comunicados tienen como destinatario el Presidente de la República en turno. Pero legalmente no puede intervenir. Los crímenes en los estados corresponden al fuero común y no al federal. Salvo en los casos donde todos los indicios apunten a tipificar como tal el delito: Armas, narcotráfico, crimen organizado, tráfico de indocumentados y más. Por eso la mayoría de los gobiernos estatales se desentienden. Muchas veces los crímenes fueron ordenados por los propios funcionarios. A veces importantes políticos. Otros notables particulares. De allí la necesidad de tipificarlo federal. Aparte hay otro punto: Las organizaciones internacionales no son consideradas muy en serio por los gobiernos mexicanos. Solamente para efectos de protocolo, lucimientos y celebraciones. Pero de raíz la autoridad no acepta que una sociedad extranjera reclame por delitos cometidos en México. Recuerdo cuando Amnistía Internacional trató de entrevistar al presidente José López Portillo. Entonces dijo algo más o menos: ...no se quiénes son ni nunca he visto los ojos a una persona de Amnistía. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) proclamó su Junta Cumbre en Chapultepec. El acuerdo fue reclamar al Presidente de la República los asesinatos de periodistas. No se le tomó en cuenta. Hasta cuando esa sociedad debió recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington. Allí, luego de mucho tiempo para analizar se resolvió: Recomendar al gobierno de México revisar el expediente sobre la muerte de Héctor Félix Miranda. Esto obligó a crear una comisión con representantes de la Comisión, Relaciones Exteriores y de la SIP. En tal posición se designó al licenciado Francisco Ortiz Franco, amplio conocedor del “Caso Félix”. Pero desgraciadamente fue ejecutado por pistoleros profesionales a poco tiempo de iniciada su labor de revisión legal. Siempre me ha interesado investigar el asesinato de periodistas. Desde hace muchos años. En Tijuana he conocido muy cerca sobre cuatro. Igual en Sonora. Sinaloa. Chihuahua. Nuevo Laredo. Distrito Federal. A veces me zarandea el protagonismo de otros compañeros. En varias ocasiones he sido maltratado por mis opiniones u otras que me inventan. Recientemente le acreditaron al vocero presidencial Rubén Aguilar opiniones según eso mías sobre el “Caso Mora”. Y sin consultarme si las dije o no, fui hasta insultado. Cuando rectifiqué me tildaron de espía ligado al antinarcotráfico estadunidense y una retahíla de referencias. Todas sin ninguna relación con los agravios a periodistas. Otros me censuraron por el hecho de asistir a la instalación de la comisión revisora en el “Caso Félix”. Insidiosamente me llamaron juez y parte en obvia defensa al ingeniero Jorge Hank Rhon. Ignoraron: No soy socio de la SIP. Tampoco comisionado en el asunto. Esos nombramientos surgieron de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Soy solidario. No juez. Pero ahora el trabajo de CEPET ha sido bueno. Con todo y las críticas exhibidas en el correo electrónico. O la controversia sobre presencia de políticos y hasta el descontento por opiniones. Debe verse el lado bueno sobre el surgimiento de estos problemas. Eso servirá para evitarlos en el futuro y centrarse sobre la defensa al periodista. Insistir en tipificar como delito federal las agresiones y asesinatos. Esto es imperioso. Así una autoridad ajena a la estatal podrá definir el móvil. Y de allí, si se justifica, enfilar al reclamo de castigo. Hay ocasiones cuando alguien se hace pasar por periodista y anda en malos pasos. Pero más: Unirse en una red nacional para la investigación. Compartir la información para publicarla simultáneamente. Darle fuerza. Evitar que sea sofocada en el lugar de los hechos. Acabar con los intereses de ciertas publicaciones. Lo he vivido en los casos de mis compañeros Félix y Ortiz Franco. Recién se manifestaron por el asesinato de cuatro compañeros durante este año. La lista de impunidad es enorme. He logrado este recuento, indudablemente incompleto, pero valedero: 1956: Manuel Acosta Meza. Director del periódico El Imparcial, Tijuana. Asesinado frente a su hija. Sospechoso: El gobernador del estado, Braulio Maldonado. Caso sigue en la 13 Viene de la 12 no resuelto. 1961: Carlos Estrada Sastré. Columnista político de Noticias Tijuana. Asesinado en su cuarto de hotel. Sospechoso: El gobernador del estado, Eligio Esquivel. Caso no resuelto. 1984: Manuel Buendía Téllezgirón. Columnista político nacional. Asesinado en un estacionamiento. Sospechosos: Altos funcionarios del gobierno mexicano. Caso no resuelto. 1987: Sergio Galindo del Valle. Periodista sinaloense. Sospechoso: Heriberto Rodríguez, jefe de la Policía Judicial estatal. Actualmente reo en Puente Grande por narcotráfico. Caso no resuelto. 1988: Manuel Burgueño. Periodista de El Sol del Pacífico, Mazatlán. Asesinado en su casa. Sospechoso: El mismo sujeto. Caso no resuelto. 1988: Héctor Félix Miranda. Asesinado por Victoriano Medina y Antonio Vera Palestina, guardaespaldas personales de Jorge Hank Rhon. El caso en proceso de revisión. 1997: Benjamín Flores. Director de La Prensa, San Luis Río Colorado, Sonora. Sospechoso: Jaime González, narcotraficante. Caso no resuelto. Aparte de esos que me tocó investigar están: Víctor Manuel Oropeza, Diario de Chihuahua. José Agustín Reyes/1994, El Heraldo, La Paz, Baja California. Jorge Martínez Dorantes/1994, Semanario Crucero, Cuernavaca, Morelos. Enrique Peralta Torres/1994, diario La Unión, Cuernavaca, Morelos. José Luis Rojas/1994, diario La Unión, Cuernavaca, Morelos. Ruperto Armenta Gerardo/1995, Diario El Regional, Guasave, Sinaloa. Cuauhtémoc Ornelas Ocampo/1995, Revista Alcance, Torreón, Coahuila. Abel Bueno León/1997, diario La Crónica, Chilpancingo, Guerrero. Víctor Hernández Martínez/1997, Revista Cómo, D.F. Margarito Morales/1997, diario El Nuevo Zitlán, Cocula, Jalisco. Luis Mario García/1998, Diario de la Tarde, México, D.F. Pedro Valle Hernández/1998, Radio Variedades, Zihuatanejo, Guerrero. Mario Morales Palacios/1999, diario El Bravo, Matamoros, Tamaulipas. Ramiro Ramírez Duarte/1999, El Heraldo, Zacapu, Michoacán. Luis Roberto Cruz Martínez/2000, Revista Multicosas, Reynosa, Tamaulipas. Pablo Pineda Gaucín/2000, La Opinión, Matamoros, Tamaulipas. José Ramírez Puente/2000, Radio Net, Ciudad Juárez. Hugo Sánchez Eustaqui/2000, diario La Verdad, Atizapán de Zaragoza. José Luis Ortega Mata/2001, Semanario Ojinaga, Ojinaga, Chihuahua. Saúl Antonio Martínez Gutiérrez/2001, El Imparcial, Matamoros, Tamaulipas. Faltan indudablemente. Pero todos los mencionados son casos no resueltos. sugerencias y comentarios: blancornelas@zetatijuana.com Derechos de autor. Prohibida reproducción parcial o total.

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