En Metlatónoc, el municipio más pobre del país, el médico sólo receta té de limón | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

En Metlatónoc, el municipio más pobre del país, el médico sólo receta té de limón

Oscar Martínez, de Metlatónoc, Guerrero, cuida de su hermana recién nacida mientras su madre va al monte a buscar comida. Foto: Mario Basilio
Los Ortiz Maldonado son los ricos de Metlatónoc porque en su choza de adobe y paja tienen gas y televisor. Además, poseen una camioneta vieja y en el portal venden abarrotes que, en los días de gloria, les dejan ganancias de 150 pesos. Metlatónoc, en la montaña de Guerrero, está a ocho horas de Acapulco y a 12 del Distrito Federal. Sus 30 mil habitantes se apiñan en cinco mil casas: 40 tienen gas y 10 televisión. En el municipio ruedan 50 autos, la mayoría descontinuados. Una evaluación divulgada por Naciones Unidas en octubre pasado reveló que es el municipio más pobre de los dos mil 426 de México y que su nivel de vida sólo es comparable en el mundo a los del África subsahariana. A la entrada del pueblo, Oscar Martínez, un niño menudo y moreno de seis años, lleva a cuestas a una niña de siete meses de nacida. —Es mi hermanita —dice. —¿Y tú mamá? —Anda en los deberes de la casa... fue al monte por frijoles. Y al río por agua para beber. —¿No hay agua? — Ya no me acuerdo de la lluvia. Mi mamá pone a hervir una ollita de frijoles cada dos o tres días. —¿Comen eso nada más? —Bueno, y tortillas con salsa. Según la Conapo, apenas 50 por ciento de los habitantes cuenta con agua potable. El resto la acarrea en cubetas desde un río cercano que, cada día, se adelgaza más debido a la sequía, pero que trae agua que la baja desde la serranía. UNA LETRINA. A diferencia de la mayoría de los lugares inhóspitos, en Metlatónoc la presencia de fuereños provoca alegría en lugar de extrañeza. —Perdón señor, ya venimos a importunarlos —dice el fotógrafo Mario Basilio a Marcial Ortiz, un hombre de 60 años a quien quería tomarle unas fotos. —No. Gracias a Dios que los mandó con nosotros. A modo de bienvenida, la esposa de Marcial, Amalia, lo invita a sentarse a su mesa. “Tortillas con sal”, ofrece. Nieves García, otra vecina del pueblo, también agradece la visita de los reporteros. — Gracias por venir. Yo lo que quiero sólo es un excusado para tener nuestra letrina — pide a la despedida. Por la falta de drenaje público, y de una letrina por vivienda, la mayoría en Metlatónoc defeca en el bosque. Y realiza el aseo anal con hojas de los árboles porque aquí no hay papel, ni siquiera en la abarrotería de los Ortiz Maldonado. Coca Cola sí. LOS RICOS DEL PUEBLO. La familia Ortiz Maldonado tiene tele y gas gracias a que tres miembros se fueron a vivir a Chilpancingo, la capital de Guerrero, que se encuentra a seis horas de viaje. Uno llegó a graduarse de abogado, el otro es contador público y uno más maestro. Los tres están atentos a las necesidades de sus padres y hermanos más jóvenes, los cuales apenas y hablan en español. De acuerdo con el Conapo, el 80 por ciento de los habitantes de Metlatónoc sólo habla mixteco y el 20 por ciento mixteco y castellano. Los tres hermanos envían a casa sacos de maíz y frijol, cajas de leche, pues la agricultura dejó de dar frutos porque los campos están secos. También se cooperan para pagar gas, luz eléctrica (que llegó al pueblo en 1979, pero se va varias horas todos los días del año) y hasta lo que aquí es un lujo: sistema de televisión por cable. A Isidro, el menor de la familia, el abogado le compró una camioneta estaquitas Nissan de redilas que usa para llevar y traer pasaje a Tlapa, a un costo de 80 pesos por el viaje de cuatro horas: es allá donde están los bancos, los hospitales y la Comisión de Derechos Humanos. A Valeria, otra de las hermanas, que estudia el primer año de secundaria, el hermano profesor le montó en casa de sus padres una papelería. —¿Y vendes monografías? —¿Monografías?... ¿Qué es eso, señor? TÉ DE LIMON CONTRA TODO. Es viernes por la tarde y afuera del único centro de salud que hay en el pueblo Ernesto Martínez espera a que la doctora que en estos días suple al médico Jacinto Cisneros termine de darse una ducha. Hace media hora que la doctora se baña y Ernesto aguarda: carga a su hijo de siete años y le tapa el sol con un sombrero sobre el rostro. Parece que el pequeño duerme. Sin embargo, hace un par de horas que perdió el conocimiento tras una caída. —Tiene que seguir esperando. La doctora sigue en el baño —le reitera a cada rato una señora que se encarga de la limpieza. La doctora es una pasante de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guerrero. —Pero el niño se me cayó y está inconsciente —dice desesperado Ernesto. Y añade: “Bueno, de todos modos aquí la única medicina que mandan es té de limón”. Dice esto y sale a pedir ayuda a un vecino para que en una camioneta lleve a su hijo al médico de Tlapa. Pero el hombre le aclara que el viaje cuesta 800 pesos. Ernesto está desempleado: en ocasiones la hace de peón, en las construcciones de tabicón de una que otra familia que empieza a cambiar sus casas de adobe o de madera. Por una jornada de 10 horas diarios le pagan 100 pesos. En el momento de la conversación otro grupo de tres mujeres vuelve a acercarse: —Por favor apúnteme en el Programa Oportunidades —pide a través de una interprete una de ellas creyendo que somos representantes del gobierno federal. Este programa es el único que conocen en Metlatónoc, que entrega mensualmente 315 pesos. En tanto, los estudiantes de la primaria Libertad de Metlatónoc acuden a clases sin zapatos unos y con huaraches otros. El día de los Reyes Magos, a Alberto uno de ellos le hubiera pasado desapercibido si no es porque un día después, el Ayuntamiento lo premió con un coche de poliuretano de 10 centímetros. Las únicas instituciones con que cuenta Metlatónoc son el palacio municipal, la catedral principal, dos parroquias pequeñas, el Centro de Salud, dos preescolares, una primaria, una secundaria y un Colegio de Bachilleres. Crónica buscó al alcalde, el perredista Saúl Rivera, para que platicara acerca de su gestión, pero fue imposible localizarlo en sus oficinas. —Se fue a Cuba —informaron varios de los pobladores que merodeaban frente al palacio municipal. El nivel de vida de Metlatónoc es como el de Burundi El informe de la ONU sobre el desarrollo humano destaca que países del África subsahariana como Angola, Burundi o República del Congo no alcanzarán, al ritmo actual de vida, un nivel aceptable hasta el año 2147. Entre los indicadores se señala que la probabilidad de vivir más de 40 años de edad llega a ser superior al 50%. La tasa de analfabetismo adulto es superior al 70%. En tanto, la población sin acceso a fuentes de agua mejorada es más del 60% y el porcentaje de niños menores de cinco años con peso insuficiente es de 45%. Los países del Africa subsahariana atraviesan una situación de urgencia alimentaria por falta de lluvias o conflictos internos. Además de Metlatónoc, otros municipios con los menores niveles de desarrollo a nivel nacional se encuentran en Oaxaca: Coicoyán de las Flores, San Simón Zahuatlán, Santa Lucía Miahuatlán y Santa María en Chiapas Sitalá, Santiago el Pinar y Aldama, y en Veracruz Tehuipango y Mixtla de Altamirano. En tanto, la delegación Benito Juárez en el DF, ocupa el primer lugar del país en desarrollo municipal y tiene un índice comparable al de países como Alemania, España, Italia y Nueva Zelanda. (José Alejandro Sánchez)

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