La Crónica de Hoy | Un santo contra chismes: Crece la devoción por San Ramón Nonato

Un santo contra chismes: Crece la devoción por San Ramón Nonato
Ricardo Pacheco Colín | Cultura | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 15:03:28
Decenas de candados de todos los tamaños, de distintos materiales y estilos; listones de colores se amontonan no en una ferretería o en la Casa Boker, sino en una capilla de la Catedral Metropolitana en honor a San Ramón Nonato; que defiende a los mortales de los chismes, intrigas y habladurías a los que somos tan afectos los mexicanos. Un documento al pie de San Ramón, quien se yergue frente al órgano español de Catedral, afirma que éste es abogado de las mujeres embarazadas y “protector contra chismes, murmuraciones y falsos testimonios”. Los candados se acompañan de cartas o notas escritas en hojas de papel bond o arrancadas de los cuadernos escolares de los hijos; hay cuadriculadas, doble raya o normales. En ellas se leen párrafos llenos de angustia ante la situación familiar, por ejemplo una escrita con bolígrafo de tinta azul casi ilegible por las muchas manos que llegan a leerla dice a la sazón: “Ramoncito, por favor te pido que le amarres la ira y la boca a F y S” (omitimos los nombres). U otra que dos mujeres seguramente ya hartas ante los chismes de otras dos escriben: “San Ramón, por favor, que mengana y perengana, ya nos dejen vivir en paz”. Hay un escrito más que pasa del ámbito familiar al laboral y que expresa el temor de que por “chismes” se pierda el empleo: “Te pido de todo corazón me hagas el favor de callar (con “y” en el original) a los compañeros S, O y H, para que me dejen trabajar y pueda seguir conservando mi empleo”. Para el doctor Alberto Padilla, psicólogo e investigador del Departamento de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco (UAM-X), este fenómeno de acudir a los santos “representa un intento de enfrentar los problemas de la realidad”. La búsqueda de una “figura metahumana”, se da “cuando no está el padre o la madre que antes nos sacaban del apuro”, en opinión del también investigador. “Las cartas que dejan los feligreses, por lo que oigo, reflejan mucha angustia”, agrega. En uno de los escritos “se observa una preocupación muy grande por perder el trabajo, sobre todo en familias que dependen totalmente de un salario. En una situación como la actual, quedarse sin entrada de dinero provoca mucha angustia ante el futuro”. ORIGEN. San Ramón nació en Cataluña, España, en 1204. Su apelativo Nonato viene del hecho de que no nació de manera natural de su madre, sino mediante cesárea porque su progenitora murió durante el trabajo de parto. La tradición de ofrecer candados es muy antigua y tiene que ver con el hecho de que al Santo, perteneciente a la Orden Mercedaria, los musulmanes le hayan cerrado la boca, aunque por razones ajenas a los chismes. Precisamente la orden Mercedaria fue fundada por San Pedro Nolasco en el siglo XIII con el propósito de rescatar cristianos que habían sido secuestrados por los musulmanes. Se cuenta que San Ramón Nonato en una ocasión se ofreció voluntariamente para ser canjeado por otro cristiano secuestrado. Pero estando en cautiverio el santo insistió en predicar y hacer alarde de su fe cristiana por lo que los musulmanes le cerraron la boca con una correa y sólo se la quitaban para que comiera. De ahí viene la tradición de los candados, pero no es todo. En el rito moderno se trata de dejar el artefacto cerrado y de depositar la llave en la alcancía del santo, de tal modo que nadie jamás pueda abrirlo. Pero también hay espacio en este culto para la autocrítica: refiere el documento que se muestra a un lado de San Ramón que “también es invocado por las personas que quieren guardar secretos, dejar de blasfemar, mentir o decir chismes”. Algunos que se acercan a su capilla, como la señora Agustina Cuevas, platica que “el santo es muy milagroso, tanto para las parturientas, como contra las habladas. A mí, gracias a su ayuda , me dejaron de molestar. Ahora ha aumentado mucho la gente que lo viene a ver”. A esa hora del mediodía en la nave principal de la Catedral Metropolitana el foco de atención de los feligreses está en dos cosas, en la misa y en San Ramón Nonato. “A San Ramoncito yo lo quiero porque nunca me ha fallado”, exclama la señora Laura Miranda. “Todo el chiste está en rezarle su oración”, interviene su marido, el señor Rodolfo Santa María. En esta ocasión el matrimonio, que viene desde Tepepan, ha llevado un candado y una nota que sale un poco de contexto respecto de todas las demás que le escriben, pero que vale para ellos: “San Ramoncito, te pedimos se acepte la pensión para mis hijas”. Finalmente, en la historia de santos se refiere que San Pedro Nolasco pagó el rescate de San Ramón y éste volvió a España, donde murió en Barcelona en 1240. A todas horas del día, la gente se arremolina frente a San Ramón, unos por curiosidad, algunos por morbo y otros más por devoción, aunque se paran frente al Santo que fue amordazado y oyen, leen o dan fe de los milagros. Oración San Ramón Nonato,/ tú que por predicar la palabra de Dios/ llevaste un candado en tu boca como martirio/ escucha mi oración e intercede ante Dios/ para que quienes hablan mal de mí/ cesen en su intento y yo sea protegido (a)/ de toda palabra e intención mala. Amén.
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