Asiste poca gente a las obras porque no hay cultura teatral | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

Asiste poca gente a las obras porque no hay cultura teatral

La gente no asiste al teatro porque en México no hay una cultura teatral profunda; es decir, no apreciamos al actor como tal, con toda una preparación, sino más bien por la imagen que nos venden a través de los medios, sobre todo la televisión. “La gente se deja ir por estos títulos de pronto espantosos que aparecen en carteleras mórbicamente atrayentes”, dice a Crónica el maestro Carlos Haro, director de la puesta en escena Momo, basada en la novela de Michael Ende. Para Teodoro Villegas, director de la Escuela de Escritores de la SOGEM, el problema hay que ubicarlo en la educación: “yo tengo la experiencia de que cada seis meses recibimos aquí a aspirantes a la escuela, que van de 80 a 120 personas, y que confiesan ir al teatro sólo una vez por semestre”. Esto pasa porque no hay una cultura del teatro, asegura y agrega: “A mí me gusta ir a ver obras porque desde pequeño me llevaron a buenas funciones. Hasta la fecha tengo grabada en la memoria la puesta de El pájaro azul en Bellas Artes, que vi cuando tenía seis o siete años”. Carlos Haro refiere que en las funciones de Momo, a pesar de que es una buena puesta en escena, con una adaptación de Sabina Berman de una novela muy conocida, en el Jiménez Rueda “hemos tenido una asistencia de 250, 300 gentes o hasta de 150. Es algo muy variable. Sin embargo, tenemos una nómina muy alta que cubrir, y la obra no se está pagando en este momento. Obviamente los actores están a taquilla. Ocho funciones las solventa el INBA, otras ocho las vamos a solventar con un apoyo que dio la Fundación Cultural Bancomer, pero el resto es de taquilla”. No obstante, hay un tipo de teatro al que asiste cantidad de gente. Pone el ejemplo de la obra Once y Doce, de Chespirito, que durante muchos meses estuvo en cartelera con excelentes entradas. “Pero lo que sucede en este tipo de teatro es que tienen un bombardeo publicitario en televisión, periódicos. De pronto veo las carteleras que tienen un costo de arriba 60 mil pesos y ellos se llevan media o una y nosotros no contamos con esos recursos”. Por eso el otro tipo de teatro, el no frívolo, debe contar con apoyos. Haro refiere que “el proyecto de Momo surge a partir de una participación de instituciones de apoyo a la cultura interesantes, fuertes: INBA, FONCA, Fundación Bancomer, la Secretaría de Cultura, Alfagura y el Goethe”. Pero el dinero no sale. “Lo que pasa es que sí es bastante complicado porque el boleto es muy barato, son 60 pesos y con descuento, 30, y todavía hay un 75% para empleados del INBA. Queda muy poco, lo que estamos haciendo es tratar de vender funciones, y creo que con eso podemos aguantar la temporada en el Jiménez Rueda. Luego a partir del 14 de agosto estaremos en el Julio Castillo. Pero esta temporada es la que pensamos nos va a costar un poco más de trabajo. Empero, tenemos esperanza de que esto mejore, de que se corra la voz, porque montamos un obra bastante buena”. Jaime Chabaud, director de Paso de Gato, no está de acuerdo con que el teatro tiene poco público. Pone un ejemplo: “El teatro universitario que perdió su público asiduo durante la primera mitad de la década de los noventa, lo recuperó con creces en los último seis años”. El dramaturgo opina que no hay un público, que “tendríamos que hablar de los públicos. No es lo mismo el que asiste a los teatros oficiales que el que va al mal llamado teatro comercial. Hay en esto un misterio. Creo que hay público para muchas cosas, pero que es un problema que tiene que ver con la difusión. Pienso que se debe hacer llegar la difusión al público adecuado para esa obra”. Entonces repara en un hecho: “aquí tendríamos que hablar de un problema mucho más grave, el de la sobreoferta teatral en contra de la oferta de calidad. Sin embargo, una obra bien hecha que conecta con la gente siempre va a tener público”. El teatro frívolo conecta muy bien con su público. Por lo que Jaime refiere que “ahí hay todo un trabajo de marketing que saben hacer muy bien. Sin embargo, los que hacemos el mal llamado teatro culto no lo sabemos hacer”. Teodoro Villegas es de la opinión de que hay un crecimiento del teatro en términos de calidad, en cuanto a directores, puestas en escena o guiones, pero que el crecimiento del público no corre al parejo. “Aquí en Sogem tenemos dos teatros y no ponen obras porque no viene la gente”. Insiste en que el problema está en la educación, “hay que empezar desde la primaria, pero con buenas obras y con buenos actores. Esa es la clave. Conaculta y Bellas Artes deben considerar esto”.

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