La Crónica de Hoy | Modelos lesbianas expuestas

Modelos lesbianas expuestas
Andrés Pascoe Rippey | Opinión | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 13:48:52
Hoy, porque está de moda que todos seamos súper open mind y nos las demos de tolerantes, la gente suele fingir que no tiene nada contra los gays. En general, a todos les gusta decir cosas tipo “mira, tengo x cantidad de amigos gays y lesbianas y los ultra respeto, o sea, cero problema, nomás que no me toquen”. Pero así como la gente es tolerante con la homosexualidad, nadie soporta ser acusado (a) públicamente de ser gay. Es casi una ofensa a la dignidad. Y ahora ha explotado un escándalo de lesbianismo en la farándula chilena, que no sólo involucra a varias modelos, sino nada menos que a una ex miss Chile. Todas estas chicas se están señalando unas a otras como unas come-alfombras, y están todas enfurecidas. Todo empezó cuando Daniella Campos, la ex miss Chile, vinculó a una amiga suya, Jennifer Byrne, en un lío romántico con algún tipo. Lo que Daniella hizo fue, al parecer, mofarse del tipo, Gabriel Leonardi, por un confuso rollo en sobre un “jeep robado”. Como no hay ira como la ira de una mujer, Jennifer, que es relacionadora pública y al parecer fue modelo, saltó de inmediato al escenario. En entrevistas, señaló que “Si ella quiere hablar con la verdad, hablemos con la verdad de una vez por todas: nosotras fuimos pareja y vivimos juntas”. Una ola de conmoción recorrió a la puritana farándula chilena. Tómala, eran novias, se daban besos en la boca... Pero Byrne fue más lejos: “Todo el mundo vio los escándalos que ella me hacía en las discoteques cuando se me acercaba alguien, porque es extremadamente celosa y posesiva conmigo”. Es decir, además de lesbiana, loca. Y para colmo, naca: “Soy de una familia súper tradicional, de gente súper trabajadora y con situación económica súper buena, donde la Daniella nunca encajó”. La respuesta no se hizo esperar. Daniella asistió a otro programa de televisión, y la audiencia salivaba esperando conocer detalles de cómo las dos rubias se manoseaban. Pero aseguró ser heterosexual, y para tratar de fulminar a su ahora enemiga, dijo “Nunca le he dado un beso en un baño de una discoteque a Jennifer. Nunca tuve una relación de pareja, sólo de amistad. Otra cosa que me parece fuerte: cuando conocí a Jennifer, me pareció que siempre quiso ser pareja de gente conocida, decía a todos los amigos que había tenido una relación con María Gracia Subercaseaux, con Nina Mackenna, con María José Prieto, con Patty López, Sigrid Alegría y la última ex Playboy”. Incluso, la acusó de haber dado en adopción a su hija porque no podía hacerse cargo de ella. Ahora todas las chicas aludidas están reaccionando violentamente, enojadas con haberse visto involucradas en las historias cochinas de Danielle y Jennifer. Una de ellas, que tiene una columna de lo que aquí llaman “opinología” en un periódico de distribución gratuita, aulló “No soy lesbiana, que les quede claro a todos” y agregó “a mí me gustan los hombres sensibles, deportistas y con harta plata. Daría ejemplos de muchos hombres, pero no lo hago por respeto a sus esposas e hijos”. En otras palabras, esta dama no tiene ningún problema con anunciarse públicamente como una mujer que se acuesta con hombres casados por dinero, pero eso de que le digan lesbiana es intolerable. En breve: quizá puta, pero nunca gay. Ningún medio ha dejado de saborear con la fantasía que la idea de este grupo de chicas, metidas en un apasionado hexágono amoroso, despierta en el imaginario masculino. El diario La Tercera, de notable tendencia derechista conservadora (hoy mismo publica un largo artículo justificando las conocidamente corruptas privatizaciones de la época Pinochet), hizo recientemente un “reportaje de investigación” en el cual se metían en todas las finanzas de Daniella. Calcularon cuanto paga de renta, de cable, de peluquería, lo restaron a lo que gana en presentaciones públicas y concluyen que, francamente, no le alcanza. Al buen entendedor, pocas palabras: sin decirlo, el diario crea la duda sobre el origen de sus dineros, lo cual se interpreta como prostitución. Entonces tenemos una maraña maravillosa de sexo pagado, lesbianismo y chicas guapetonas. ¿Qué más se puede pedir? Un video en Internet no estaría mal. Las lecturas a este tema apuntan en varias direcciones. Desde el morbo de los medios, la brutalidad de las venganzas, hasta la actitud de la sociedad. Este caso no es, de ninguna manera, privativo de Chile. Este mismo escándalo podría suceder en México o en cualquier otro país que se regodea en falsa tolerancia. El tema de la homosexualidad siempre va a ser complicado para las sociedades. Poco a poco se ha avanzado en abrir el tema. Sin embargo, es grave cuando se convierte en un arma de “difamación” manipulada, porque no sólo los espectadores y los medios están gozando de esto. Las mismas chicas implicadas cobran miles de dólares por cada aparición pública que hacen para “defenderse”. Entonces es un círculo perfecto, en el que todos ganan. Excepto la sociedad. Porque cuando el debate sobre la validez de las diferencias sexuales se frivoliza y convierte en un escándalo, se aleja el entendimiento necesario que debe existir sobre la auténtica tolerancia. Es hora de dejar de fingir que se acepta a los demás y empezar a aceptarlos. apascoe@cronica.com.mx
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