La película El mago retrata la decadencia de la ciudad de México | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

La película El mago retrata la decadencia de la ciudad de México

Luego de lograr el reconocimiento internacional, al obtener hace un año el Zenith de Oro en el Festival de Cine de Montreal y ser premiada como la Mejor Película Mexicana en el Festival de Cine de Guadalajara, El mago de Jaime Aparicio tendrá a partir de hoy su corrida comercial en cines mexicanos, con más de treinta copias. El mago, una cinta que apenas rebasó los cinco millones de pesos de presupuesto, ha sido una grata sorpresa en el abanico fílmico mexicano porque se trata de una cinta urbana, llena de nostalgia, que intenta recuperar una época y ciertas zonas de la ciudad que han sido olvidadas por los programas de desarrollo social, como las colonias Doctores y Santa María la Ribera. Resultado del programa de óperas primas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), la cinta de Aparicio es también un homenaje al cine mexicano de los años setenta y ochenta, así como a personajes de los extintos cabarets. La película narra la historia de un mago callejero, Tadeo, que ha sido desahuciado y que ante su inminente enfrentamiento con la muerte decide arreglar sus cuentas pendientes, sobre todo las sentimentales. “La inspiración para hacer esta película —dice Aparicio a Crónica— nació en mi propia casa, cuando a mi padre le informaron que estaba desahuciado. Vivir este momento con él, desde que le avisaron hasta que finalmente murió, me hizo pensar en muchas cosas y esta película fue una especie de catarsis”. El mago, sin embargo, no cuenta la historia de su padre, es más bien “una evocación al cine de los años setenta y ochenta”, por eso el look de la película se trazó en algunas colonias viejas de la capital, en cabarets y hospitales que ya son historia”, dice Aparicio. El rodaje tuvo lugar en Santa María la Ribera, en las colonias Doctores y Obrera, que son barrios muy populares a los que la gente prácticamente no va por cuestiones de seguridad, por su mala fama, pero que para el filme de Aparicio eran fundamentales. “Es como un homenaje a esos barrios que nos han dejado muchas imágenes gravadas. El Puente de Nonoalco, por ejemplo, que en su tiempo representó una revolución arquitectónica para la ciudad y era el síntoma de la modernidad, aparece en la película con un sentido de nostalgia, de reflejo del paso del tiempo”. Sobre si encontró alguna relación directa entre el cine y la magia, Jaime Aparicio señala sin dudar: “El cine por sí mismo es magia, que unas sombras de colores nos hagan reír o llorar siempre será magia”. Entre los actores que conforman el reparto de El mago destacan Herando González (Tadeo), Julissa (Raquel), Gustavo Muñoz (Félix), “quien por cierto falleció en marzo de 2004, antes de ver terminada la película”, Maya Zapata (Morgana) y Juan Angel Esparza (Carlos). La magia del mago. En El mago, Aparicio cuenta una historia que no rebasa los cien minutos de tiempo. Es un filme honesto, sin falsas pretensiones, en el que gobierna un espíritu chilango y en el que se explora la marginalidad en la ciudad de México, pero no a manera de denuncia, sino para contar la historia de un hombre que sufre una enfermedad terminal, que va en búsqueda del perdón, la solidaridad y la reconciliación. En la cinta subyace un mundo callejero, el de los merolicos, las prostitutas y la drogadicción, pero también el universo de los cabarets, las ficheras, las vecindades y la fotografía en blanco y negro. Aunque se trata de una cinta de ficción, el director deja ver algunos fondos documentales que dan cuenta de la decadencia de la ciudad, una ciudad en la que, sin embargo, tienen cabida valores como la amistad, la solidaridad y el amor.

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