La Crónica de Hoy | El Louvre sale de día de campo

El Louvre sale de día de campo
Rubén Hernández | | Fecha: 07-ene-06 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 14:03:12
El Museo del Louvre sale de París. El famoso recinto dueño de uno de los acervos de arte más fastuosos en el mundo contará a partir del 2009 con un recinto adicional, ubicado en Lens, en la región de Pas de Calais, próxima al Canal de la Mancha. SANAA, el despacho japonés dirigido por Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, ha sido la empresa ganadora del certamen convocado por las autoridades del célebre museo parisino, y en el que participaron más de un centenar de arquitectos de la talla de Zaha Hadid y Rudy Riciotti. El jurado, compuesto por 19 miembros, contó con la presencia de Daniel Percheron, presidente del Consejo regional Nord-Pas de Calais; Henri Loyrette, presidente-director del Museo del Louvre; y arquitectos como Lucien Kroll, Bernard Lassus y Jean Nouvel. Este museo satélite, advierte Henri Loyrette, albergará una parte importante de la colección del Louvre. Hay un propósito de educar y permitir que el público vea la colección de manera transversal, a partir de una categorización geográfica. El nuevo Louvre mostrará una nueva manera de apreciar el arte. “Es un proyecto en el que confluye la labor de diversos especialistas. Ha significado un trabajo de tres meses, en tres continentes, con diversos diseñadores e ingenieros. Es una idea internacional para una realidad local. “Además de SANAA, en este trabajo han participado instituciones como Imrey Culbert LLP, de Nueva York, museógrafos y arquitectos asociados; Mosbach, de París, en arquitectura de paisaje; Transplan, de Alemania, en energía y conceptos de confort; Arup Lighting, de Londres, en el área de iluminación natural y artificial; y Avel Acoustique, de París, especializados en ingeniería acústica”, comenta en exclusiva Kasuyo Sejima. Una integración al entorno. El nuevo museo, continúa Sejima, se realizará en un área de 20 mil metros cuadrados. Es una zona boscosa, ajena a avenidas y vías del tren. La claridad y los tonos verdes del paisaje son los elementos visuales preponderantes. De tal modo, la intención ha sido abrir la curiosidad ante un edificio cercano a la naturaleza. El inmueble se realza precisamente a partir de su integración al contexto dominante. “Buscamos romper el concepto del gran edificio a través del manejo de volúmenes más pequeños. Así, se evita marcar un bloque y se reduce la escala de este vasto programa. El tamaño y la disposición curva de estos volúmenes adoptan la dimensión y la disposición del entorno e incorpora a la construcción un ambiente relajado. “Consideramos que los volúmenes rectilíneos resultaban demasiado tiesos para encajar con la idea de extrema afinidad que buscábamos con el sitio. Sin embargo esta libertad de forma podía resultar opresiva para los interiores del Museo. Por eso procuramos, con un sumo cuidado de las escalas, establecer curvas muy relajadas, que hicieran del giro del volumen algo muy natural, sin distorsionar la experiencia interna, y siendo cuidadosos con la interacción con el arte”, subraya Sejima. Dueños de una exitosa trayectoria, Kasuyo Sejima y Ryue Nishizawa fundaron el despacho SANAA en 1995. Entre su vasta obra en conjunto destacan el Primer premio para el proyecto de recuperación del Centro Histórico, de Salerno; el Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI, en Kanazawa, Japón; la ampliación del Instituto Valenciano de Arte Moderno; y el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, entre otros. Sejima agrega que el diseño del nuevo museo consiste en una serie de pabellones suavemente curveados que se integran al paisaje, parte de una antigua zona minera. Un volumen central de vidrio introduce a los distintos módulos del complejo. Esta delicada caja de vidrio sirve como acceso y es también un espacio público del inmueble. “Es totalmente transparente. Se abre hacia distintas direcciones y puede atravesarse sin que necesariamente se sea un las fachadas de aluminio pulido y anodinado reflejan el ambiente y cambian con el clima y la posición del visitantevisitante del Museo. Hay una fusión extrema de la naturaleza y la arquitectura. Para matizar esto. Adentro, el giro de las curvas es suave, sin alterar la experiencia frente al arte. “En este sistema de circulación, los visitantes pueden encontrarse en túneles de vidrio, serpenteando a través del campo, o vagando en un lugar entre la naturaleza y su imagen reflejado. Es un paseo entre lo real y lo irreal”, precisa Sejima.
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