El corazón de Polanco lucha por seguir latiendo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

El corazón de Polanco lucha por seguir latiendo

“Quién iba querer vivir en Polanco, si sólo había víboras, vacas y alfalfares. Quién iba a pensar que el metro cuadrado de Polanco costaría 5 mil dólares, cuando en 1938 costaba sólo 20 pesos”, relató nostálgico Leopoldo Gasca Castro, administrador del primer fraccionamiento habitacional de la zona, El Pasaje Polanco, antes Edifico Chapultepec. Conocido también como “el ombligo de Polanco”, el pasaje encierra los secretos del barrio, historias de militares, artistas y políticos, así como un comercio creciente, en ocasiones hasta invasor. Pasaje Polanco es una joya arquitectónica obra de Francisco Serrano, creador de la Iglesia de San Cayetano en Lindavista y el Cine Teresa en Eje Central, es considerado como uno de los arquitectos posrevolucionarios más importantes del siglo XIX. En 6 mil 525 metros cuadrados, el arquitecto Serrano construyó uno de los edificios más bellos de su tiempo, actualmente es un cosmopolita punto de reunión. FORMAS Y ESTILO. El proyecto cobró vida el 29 de julio de 1939, fue concebido por Francisco Serrano y financiado por Don Raúl A-Basurto, la construcción del edificio concluyó hasta el 8 de julio de 1943 y desde entonces ha resistido tanto temblores, 1957 y 1985, como diversos intentos de remodelaciones. A diferencia del resto de los edificios que están en la zona no está cargado de adornos, en su momento, escapó a lo churriguerezco y al neoclasicismo mexicano, se permeo más del vanguardismo posrevolucionario . “Es un edificio pobre, carente de adornos, muy limpio, es más hasta hace unos años lo pintaban con cal y sal, no tiene más adorno que esa maravillosa fuente de La Bola en el centro”, comenta el licenciado Gasca. El Pasaje Polanco es un edificio característico del arquitecto Serrano, goza de formas sencillas sin ser aburridas, jugó con el volumen y al hacerlo, la construcción adquirió una apariencia asimétrica, misma que proyecta diferentes juegos de luces a lo largo del día. Serrano plasmó claramente en sus construcciones orden y funcionalidad, por ello, los 58 departamentos y 96 locales comerciales que componen el edificio están perfectamente fraccionados, para ir de una habitación a otra hay que recorrer un largo pasillo o un buen número de puertas. En el centro hay un gigantesco reloj solar, que no puede pasar desapercibido, tiene aproximadamente tres metros de diámetro, es de color blanco y está hecha de concreto puro “y si te subes en ella te da un vértigo tremendo”, aseguró Gasca, quien desde sus 16 años se “trepaba” en ella para darle mantenimiento. LA CONSERVACIÓN. El Pasaje Polanco ha resistido la erosión que ocasiona el tiempo, una invasión a mediados del siglo XX, e incluso las recientes remodelaciones que paralizaron la zona, pero de acuerdo con Francisco Niembro, locatario del lugar y presidente de la organización “Amigos de Polanco “lo que no resistirá más es la indiferencia de quien lo habita y lo utiliza”. “El pasaje tiene magia en sí mismo, es un oasis de paz que se aleja del ruido, el tráfico y el ajetreo, además es un lugar rico en historia, aquí se paseó María Felix, vivió Pedro Infante con su primera esposa Guadalupe Torrentera y hoy día reúne en sus locales comerciales las más exclusivas boutiques”. Pero según cuenta el administrador, “nadie debe olvidar que el Pasaje Polanco fue el edificio en torno al cual se construyeron las grandes casas de personajes como Miguel Lanz Durent dueño de El Universal, o Gastón Azcarraga dueño de Chrysler Mexicana”. Fue el edificio que llamó la atención para que adinerados, con deseos de vivir cerca del Estado Mayor Presidencial y la casa de los Pinos, invirtieran en terrenos que formaban parte de antigua Hacienda de San Juan de los Morales. “Polanco es historia y tradición, merece el respeto de quien lo visita y de quien tiene sus negocios en la zona y dejar de destruir o remodelar bellos edificios y joyas de la arquitectura”, finalizó.

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