De Carnaval por Morelos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

De Carnaval por Morelos

Tlayacapan y Yecapixtla, cercanos al DF, en medio de un clima envidiable que rodea la cordillera tepozteca, celebran “La Fiesta de los Chinelos”, tradición centenaria que viste las ya de por sí pintorescas poblaciones. Vive la tradición y escápate con la familia. Pueblito que Aladino apareciera de su encantada lámpara en un frote o encantado lugar de maravilla formado con espinas de pochote En medio del poblado primoroso se levanta grandioso un monumento, orgullo de la gente religiosa, único en la región como convento. (Profesor Rivera Sandoval. extracto) Un escape lleno de colorido, de artesanía hecha en barro, de historia y de ambiente bullanguero lo podrás vivir en Tlayacapan, Morelos, a sólo 90 minutos del Distrito Federal. Este poblado se viste de fiesta para dar paso a una de las celebraciones más esperadas del año. El carnaval que, del 26 al 28 de este mes, dará rienda suelta a una tradición centenaria, justo antes del miércoles de ceniza. En Tlayacapan el barro aparece a cada paso en incansables formas y objetos que inquietan el bolsillo de las señoras y recrea la vista de todos. A veces en crudo, a veces coloridos, las ollas, macetas, cazuelas, chimeneas, lámparas, entre otros, sacian todo lo que imaginaste hecho en barro. Relatan historiadores que el carnaval o “Fiesta de los Chinelos” se presentaba como ocasión única para que los tlayacampenses ridiculizarán a sus patrones españoles, opresores y crueles, de los que estaba hartos. Se divertían a costillas de ellos. ¿Cómo?, usando un atuendo de chinelo que no era otra cosa que un camisón de dormir como el utilizado por las mujeres españolas. Un sombrero largo a la usanza de los aristócratas (con plumas de avestruz) y pañuelos en la cara para evitar ser reconocidos; sus manos las cubrían con guantes de algodón como las señoras de la alta sociedad y danzaban por las calles. La Revolución Mexicana marcó una tregua a esta tradición, al enrolarse el pueblo en las filas del caudillo Emiliano Zapata. Sin embargo, el festejo resurge con fuerza en los años 20. Los sones que se interpretan actualmente son creación de don Brígido Santamaría, fundador de la famosa Banda de Tlayacapan. Otro atractivo en este pueblo morelense son sus calles empedradas, viejas casonas de tejados rojizos bajo las imponentes montañas esculpidas con formas y recortes caprichosos que la dan un toque místico y fantástico. Es parte de la cordillera tepozteca, quizá por ello Tlayacapan signifique Sobre la nariz de la Tierra. Aquí, en el centro de este risueño poblado de más de 12 mil habitantes, Emiliano Zapata (1879-1919) dirigió su lucha armada por la "tierra y libertad" desde su cuartel general, en lo que hoy es la Casa de Cultura, mejor conocida por los lugareños como La Cerería. Desde este sitio cabalgó hacia Chinameca, donde por una traición de Venustiano Carranza, murió de varios tiros carabina 30-30. Frente de La Cerería, cruzando la plaza principal, se encuentra el Ex Convento de San Juan Bautista, un recinto celosamente construido por un alarife agustino en el siglo XVI, y en el que se guarda parte de la grandeza tlayacalpense. La edificación tardó 40 años (1534 a 1574), y pese a su grandiosidad, carece de retablos y adornos arquitectónicos. Los alarifes eran iniciados en el arte, herederos de la ciencia de la construcción medieval. El número 12 se manifiesta en todos sus rincones. Tiene doce cimientos, 12 puertas, 12 estadios, y la rodean 144 codos resultado de multiplicar 12 x 12, el número de muros que envuelven a la ciudad perfecta descrita en el Apocalipsis. YECAPIXTLA. Otro poblado cercano, también en Morelos, estará de fiesta. Yecapixtla, famoso por su cecina, sus quesos y su crema que se pueden acompañar con tortillas hechas a mano celebrará por primera vez su carnaval el 25 y 26 de este mes. Habrá bandas de viento, 8 comparsas de chinelos y habrá comida y bebida para 200 personas en una verbena popular en la premiarán el mejor traje de chinelo, a la mejor banda así como a la comparsa más destacada. También habrá baile grupero en el campo deportivo y un jaripeo. ¡Prueba México, ve a Tlayacapan y Yecapixtla y ayuda a manten vivas sus tradiciones! Correo: escape@cronica.com.mx Una experiencia llamada Tonantzin Casa Tonantzin no es un hotel, es una casa de barro que habitó hace años un padre jesuita y que al paso de las décadas su actual dueña la ha conservado y convertido en un lugar de sanación. Claro, rentan sus 12 cabañas al visitante por 600 pesos una noche y dos días (incluidos los alimentos), el servicio es de 5 estrellas y por sus rincones hay algo más que tranquilidad. Este SPA prehispánico con técnicas modernas en servicios de reflexología, carga de magnetos, masajes con piedras y temascal, entre otros, podría provocar un despertar de la conciencia. “La gente no sabe a qué viene cuando viene en busca de hospedaje, pero siempre encuentra algo”, dice la propietaria. Al mencionar los alimentos agrega que “la gente busca los sabores de la comida que hace su madre o su abuela; nutritiva y sabrosa. Aquí todo es limpio y se sirve en buffete”. Las 24 horas hay a la mano agua, café, frutas, té y galletas sin costo adicional. Las sábanas en las habitaciones son de algodón de color blanco y los jabones de linaza. Se puede llegar desde las 7 de la mañana y la entrega de cuartos vence a las 16:00 horas. 2 Reservaciones: 01-735-35-760-07 (en el DF 56-06-91-45). Se ubica en la calle Independencia 59, a seis calles del zócalo de Tlayacapan, de este pueblo considerado por la Secretaría de Turismo en el programa “Pueblos Mágicos”.

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