La Crónica de Hoy | Malverde, el patrono de los narcos, compite con San Judas Tadeo en… el DF; gana espacios fuera del templo de San Hipólito

Malverde, el patrono de los narcos, compite con San Judas Tadeo en… el DF; gana espacios fuera del templo de San Hipólito
Israel Yáñez G. | Nacional | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 22:03:25
Competencia. Malverde gana adeptos en el Distrito Federal, incluso ante el santo de causas imposibles: San Judas Tadeo. Foto: Luz Moreno
Para rezarle a Jesús Malverde, el patrono de los narcos, ya no es necesario ir a Culiacán. “Hoy ante tu cruz postrado, ¡oh, Malverde!, mi señor, te pido misericordia y que alivies mi dolor”. La oración se escucha fervorosa en la voz de un sujeto arrodillado en la banca de una iglesia ubicada en la Avenida Hidalgo, en pleno Distrito Federal… la de San Hipólito. El culto religioso hacia el bandido que robaba a los ricos para favorecer a los pobres, gana cada vez más terreno en diferentes puntos del país y en la capital ya puede convivir y hasta competir por la fe que la gente le tiene a otros santos, como San Judas Tadeo, el de las causas imposibles. El busto del “bandido milagroso” se puede hallar a la entrada de este templo, en puestos donde también se vende su imagen, acompañada por las oraciones, novenas, escapularios y veladoras, entre otros productos. También en el mercado de la Merced y en el de Sonora se les puede conseguir. Doña Micaela, propietaria de un puesto de estampas religiosas, comentó que en los últimos meses ha ido en aumento la demanda de la imagen. En menos de un mes pudo vender cinco bustos del personaje, a cien pesos cada uno, así como cinco oraciones y seis veladoras por día, sin contar la novedad: la novena del venerado “delincuente”. “Los principales clientes que solicitan esta estampa son mujeres de escasos recursos, embarazadas, jóvenes migrantes y ancianos, y los que se creen cholos —asegura—; aunque también los hombres maduros se acercan a preguntar. Son personas muy pobres, todas. Los ricos ni preguntan”. Con paso cansado, las manos entrelazadas sobre su regazo, y un gesto de desgano, la señora Rosalía Sánchez se acerca al local de artículos de culto ubicado en la esquina de Avenida Hidalgo y Zarco, frente a la iglesia de San Hipólito. Tímidamente pregunta por la Novena de Jesús Malverde. Al escuchar el precio medita y posa una mano sobre su mentón, para luego buscar en su monedero. Desembolsar los 10 pesos que le costó la “Verdadera Novena del Ánima de Jesús Malverde” la privará de algún alimento —“un sope o quesadilla que pensaba comprarme”, dice—, pero no importa si con ello logra que su hijo, recluido por posesión de droga, esté protegido por sus oraciones. —Tengo muchas penas, ya le he rezado a todos los santos, y nunca está de más rezarle a otro. Me dijeron que es muy milagroso, y más tratándose de cuestiones de cárcel. A mi hijo lo agarraron los judiciales, dicen que vendía droga, no es cierto, sus amigos eran los que lo hacían, Juan no, él no… pero ahora está en el Reclusorio Norte”. Conteniendo las lágrimas, la mujer escudriña entre sus cosas, hace como que busca algo en su ropa para espantarse el llanto, luego agarra camino hacia la iglesia. Va a orar. Ya lleva en la mano la imagen de Malverde. La adoración hacía Jesús Malverde, al igual que la de la Santa Muerte estuvo originalmente vinculada con actividades ilícitas, principalmente narcotráfico. Pero ahora la pobreza, la cárcel, el hacinamiento, la enfermedad, la migración y el hambre son los problemas que, aseguran, resuelve. Raúl, un joven inmigrante de Guatemala, pretende que Malverde lo ayude a llegar con bien a Estados Unidos. Ha padecido mucho desde que dejó Jutiapa, pero con la ayuda de todos los santos, piensa, llegará con bien. Inseguro, y con hambre, el joven de 27 años pretende pasar inadvertido a los ojos de los demás. Se acerca al puesto de artículos religiosos y con un nervioso acento centroamericano pregunta por el precio del escapulario, después por la veladora y al último por la oración. Tímidamente extrae de su bolsa los cinco pesos que le cobran, y los paga. SANTO NO RECONOCIDO. La Iglesia católica no reconoce el culto a Jesús Malverde, por no tener datos concretos sobre su existencia y menos de los supuestos favores y milagros que ha realizado. A pesar de ello, éste tiene tres capillas en el mundo donde sus fieles se encomiendan a él: una está en la ciudad de Cali, en Colombia; otra en Culiacán, Sinaloa, y la tercera en Los Ángeles. Cada día 3 de mayo, en la capilla que tiene en Culiacán, presuntamente edificada con dinero del narco, sus devotos se reúnen para adorarlo. En ese lugar se pueden observar fotografías de los principales capos de la droga, que le deben algún favor a este personaje. Según la leyenda, nació en Sinaloa en el año de 1870 y murió ahorcado el 3 de mayo de 1909. “¡Hay Malverde! Ataron tus manos y dejaron colgado tu cuerpo, pero no ataron tu ánima y no pudieron destruir la fe en ti. Así como has sobrevivido a todo, haz que yo sobreviva y que nada pueda atar mis manos, ni mi cuerpo, ni mi espíritu. Haz que yo salga venturoso”, concluye el hombre de la Iglesia, luego se levanta y se santigua y se pierde en la entrada de la estación Hidalgo del Metro.
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