Escultor de imágenes; Enrique Bostelmann | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

Escultor de imágenes; Enrique Bostelmann

Panorama. Dos muestras de los objetos hallados con los que se encontró este artista conceptual, durante sus viajes alrededor del mundo.
El fotógrafo Enrique Bostelmann fue un viajero incansable, un aventurero que encontró su mayor deleite en caminar lo mismo por recónditas callejuelas europeas, que por los áridos terrenos de la Sierra Gorda, en Querétaro. ¿Su objetivo? Retratar el objeto hallado, aquel que diera constancia del paso del hombre por tan inhóspitos lugares. Cargado con una mochila y su cámara, Bostelmann, considerado uno de los fotógrafos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, descubrió lo poético en una gran diversidad de cosas que vio a su paso, como en un enmarañado rollo de alambre de púas, en la vetusta manguera que cuelga de una ventana, en el tendedero de ropa, en la llanta fundida por el exceso de kilometraje, en las antenas de televisión en la azotea, en los tinacos... “Una constante en la obra de Bostelmann es el retrato de objetos, influencia del trabajo que se realizó en la década de los veinte, pero sobre todo de la amistad que mantuvo con Mathias Goeritz y Sebastián, que le formaron un ojo un tanto escultórico”, explicó en entrevista Estela Treviño, curadora de la exposición Estática fugaz del tiempo, que reúne el trabajo más representativo de Bostelmann (Guadalajara, 1939-Ciudad de México, 2003). “Lo que me interesaba que se viera en la muestra —montada en el Centro de la Imagen (Plaza de la Ciudadela 2. Centro Histórico)— era la constante que tuvo Bostelmann sobre los objetos, a los que siempre les buscó la parte escultórica por medio de la fotografía. Cuenta de ello son las imágenes en las que se ven alambres retorcidos convertidos en una escultura. “Asimismo, tiene otra faceta en la que retrató a gente como Chucho Reyes o Juan O’Gorman, pero en la que, de cualquier modo, se enfocó en sus objetos personales”, apuntó Treviño. Durante estos años de trabajo, Bostelmann, conocido como “el artista rebelde”, recorrió —siempre a pie, por su puesto— los humildes poblados latinoamericanos, capturando a cada momento las injusticias propias de nuestro continente. Dicho material sirvió para la realización del libro América, un viaje a través de la injusticia, con prólogo de Carlos Fuentes. ARTE CONCEPTUAL. Pero eso fue sólo una parte. Bostelmann, gustoso de la experimentación e influido por el auge conceptualista de los años setenta, fue más allá del retrato de estos grupos marginales. Muestra de ello es el ya clásico trabajo que realizó junto con Sebastián, en el que ambos artistas elaboraron distintos conceptos y posibilidades alrededor de la vida objetual de una cafetera. “En el trabajo de la cafetera se mezclan ambas disciplinas —la fotografía y la escultura— para crear un proyecto que nunca antes se había dado”. Vemos así la estructura interior que constituye la cafetera y, con una dosis de humor, hasta su itinerario por distintas partes del país y en diferentes situaciones: con líquido en ebullición, congelado, atropellada, platicando con otra cafetera y hasta dando a luz a una cafeterita. Por estos tiempos Bostelmann también experimentó con fotos en tercera dimensión, que se salen del marco que los contiene. De esta serie vemos una fotografía que muestra un “nudo” de ejes viales que son palpables, o la de una vieja cabaña que tiene una ventana rota que se puede tocar. Era verdad lo que alguna vez dijo Mathias Goeritz en el sentido de que “Bostelmann es una artista en cuya obra se percibe una lucha interrumpida en contra de las limitaciones de la herramienta con la cual trabaja. “A Enrique le fascinó probar que la ola es agua y también escultura, que el hombre es vagabundo y al mismo tiempo papel, que el ayate puede ser de yute, peyote o Yeyette. La verdad para él es siempre otra, es cambio continúo, es creación. w Una vida de creación Algunos de los libros de Enrique Bostelmann son: América. Un viaje a través de la injusticia, con prólogo de Carlos Fuentes, Siglo XXI Editores (1970); Estructura y biografía de un objeto. Edición UNAM (1980); Juan de la Mancha. Edición particular en apoyo al Barrio de La Mancha, Edo. de México (1982); No anunciar. Narrativa fotográfica UAM, México, D.F. (2003). En cuanto a sus exposiciones individuales destacan: Due Mondi, Galería de Arte Internacional, Roma; Palazzo del Diamante, Ferrara; Librería rinascita, Modena, Italia (1969), Paisaje del hombre, Museo de Arte Moderno (1973), Estructura y biografía de un objeto, Galería Juan Martín (1978); Fotomorfosis en el Museo de Bellas Artes, entre otras. Actualmente su obra fotográfica se encuentra en colecciones de museos e instituciones de países como Francia, Venezuela, Estados Unidos, Colombia y Japón. 3* Estática fugaz del tiempo, de Enrique Bostelmann se presenta en el Centro de la Imagen. Plaza de la Ciudadela 2, Centro Histórico. Entrada libre. “Mis medallas siempre terminan en el cajón de los recuerdos” Enrique Bostelmann nació en Guadalajara, Jalisco, en marzo de 1939. En 1957, a los 18 años de edad, recibió una beca para estudiar fotografía durante tres años en la Bayesriche Staatslehranstalt, der Photographie en Munich, Alemania Federal. En 1961 se inició como fotógrafo profesional y más tarde impartió clase en el Instituto Paul Coremans, en la ciudad de México. De 1983 a 1986 ocupó el puesto de vicepresidente del Consejo Mexicano de Fotografía. Fue galardonado con los premios Kinsa en Rochester, EU; el premio Geomundo, de la ciudad de México y el premio Casa de la Américas en la habana, Cuba, entre otros. Al respecto de los premios y reconocimientos, Bostelmann declaró alguna vez: “Por lo general en el medio fotográfico no se otorgan premios, a menos que participe uno en concursos. En mi caso he sido invitado como juez, no como concursante, lo cual considero una distinción. Sobre los diplomas, medallas y trofeos que he recibido, siempre terminan en el cajón de los recuerdos”.

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