Recobra Señales de vida escultura de Ángela Gurría | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

Recobra Señales de vida escultura de Ángela Gurría

La artista mexicana Ángela Gurría reinauguró su escultura Señales (ubicada en la glorieta de San Jerónimo), que realizó como parte del proyecto de La Ruta de la Amistad de México 68. La obra fue sometida a trabajos de limpieza y pintura que la hacen lucir igual que hace 38 años. La restauración, que tuvo un costo total de 120 mil pesos, estuvo a cargo de la familia Pineda Lovali, así como del patronato de La Ruta de la Amistad. Los trabajos eran muy necesarios porque la pieza fue afectada por la construcción del segundo piso del Periférico, pues los albañiles utilizaban la obra para recargar polines, estacionar los camiones de carga e incluso como baño. Durante la reinauguración, la escultora aseguró en entrevista con Crónica que se sentía muy contenta de que su obra haya sido restaurada. “A pesar de todo este tiempo, me da gusto que la escultura siga en pie; aunque el entorno que la rodea sea distinto, mi obra sigue siendo la misma que elaboré para las olimpiadas”. Con pasos lentos y con dificultad para caminar, por la operación que recientemente le realizaron en la columna, la artista se dirigió hacia la escultura para admirarla. Y con lagrimas en los ojos, aseguró que los dos cuernos que la conforman (una blanca y otra negra) era una alusión a la bienvenida con la que eran recibidos los deportistas africanos en nuestro país. “Mi obra es la que abre la Ruta de la Amistad”, dijo con entusiasmo, mientras trataba de sentarse en un silla. Ahí está la maestra Gurría, parada enfrente de su obra, contemplándola fijamente. Sus ojos no ven los automóviles que pasaban sobre el Periférico. Su mirada es exclusiva para su escultura. Después de uno minutos, exclamó: “Le dediqué tres años a Señales, porque tenía que alternar mi tiempo con otro proyecto de obras monumentales al que me habían invitado. Así que pasaban días sin que trabajara en la escultura”. La Ruta de la Amistad es uno de los proyectos artísticos más ambiciosos de nuestro país. La idea surgió a raíz de las Olimpiadas Culturales México 68. Se quería dar la bienvenida a todos los deportistas provenientes de los cinco continentes. Y se logró. La Ruta... es el corredor escultórico más grande del mundo con 17 kilómetros de longitud. PARADAS. El recorrido consta de 19 obras (paradas) construidas en concreto, que fueron realizadas por artistas de todo el mundo, con dimensiones que van desde los siete hasta los 22 metros de altura. A través de los años, La Ruta... ha afrontado un sinnúmero de agresiones, incluyendo la siembra indiscriminada de árboles alrededor de cada escultura. Durante la reinauguración asistió el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien junto con Mathias Goeritz, concibió el corredor escultórico. Ramírez Vázquez mencionó que “en estos 38 años la escultura ha logrado mantenerse con la misma dignidad y calidad plástica. La muestra está en que los ingenieros del proyecto del segundo piso la respetaron y ahora es un atractivo para los mexicanos”. Luego destacó: “A Ángela Gurría no se le dio un espacio para La Ruta de la Amistad, sino que ella misma lo ganó por la calidad que tiene como artista. En el caso de Señales, Gurría quiso mostrar la apertura total y universal de los Juegos Olímpicos. Así es como lo describió ella al pintar su obra en blanco y negro”, expresó el arquitecto mexicano. Artista de obras monumentales . Ángela Gurría nació en la Ciudad de México en 1929. Estudió Letras Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Posteriormente, se dedicó a la escultura y para perfeccionarse acudió al México City College, con el maestro Germán Cueto. Trabajó en la fundición de Abraham González y en los talleres de Mario Zamora. Durante seis años estuvo bajo la tutela del maestro Germán Cueto, quien sembró en ella la previsión de no abandonarse por completo al arte abstracto. Por eso, en su obra siempre hay un gramo de referencia con la naturaleza hispánica, para lo cual empezó a implementar en su obra toda clase de materiales, desde piedras duras hasta metales, con los que logró integrar la escultura con la arquitectura. Sus obras son de talla monumental, algunas alcanzan alturas que van de los 30 hasta los 100 metros (las pequeñas son de 13 a 15), como las impresionantes torres escultóricas del Monumento a los Trabajadores del Drenaje Profundo, en Tenayuca, Estado de México. De sus creaciones más importantes, destaca su contribución a la Olimpiada Cultural de 1968, su obra Espiral Serfin (1980) y El corazón mágico de Cutzamala (1987). Ángela Gurría ha recibido el Premio del Instituto de Arte de México, el primer Premio de la Tercera Bienal de Escultura y la medalla de oro de la Academia de Arte del Lavoro de Italia.

Imprimir