La Crónica de Hoy | Los grandes retos de la política exterior

Los grandes retos de la política exterior
Amy Glover | Opinión | Fecha: 2006-09-29 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 14:16:31
Como si no fueran suficientes las complicaciones de la política interna, el presidente electo Felipe Calderón enfrentará desafíos importantes en el ámbito internacional. El socio comercial más importante de México, Estados Unidos, maneja un discurso monotemático acerca de la seguridad nacional, América Latina está dividida y las exigencias de la competencia global no permiten un solo respiro. Es un campo minado, pero será navegable si se diseña la estrategia adecuada. Para poder construir una relación fructífera con EU, será fundamental analizar y entender con precisión la situación política y económica que se vive hoy en día en ese país. Primero, la seguridad nacional es la prioridad número uno de EU y influye en todos los temas de la vida pública. Desafortunadamente, la reforma migratoria no es una excepción. En días recientes Bush ha dado su visto bueno al plan del Congreso de otorgar fondos para la construcción de un muro más amplio en la frontera con México. Los líderes del Partido Republicano han insistido en que necesitan mostrar avances con respecto a la seguridad en la frontera y Bush está doblando las manos. Según el presidente, el muro será solamente un primer paso y la reforma más amplia que él apoyó originalmente se analizará en el nuevo Congreso. Ojalá así sea, pero el muro no es un buen augurio. También es importante entender que Bush es políticamente débil. Cuando Bush se siente por primera vez con el presidente Calderón, le quedarán solamente dos años a su gobierno. A principios del 2007 se abrirá una ventana de oportunidad estrecha para proponer nuevas iniciativas bilaterales, pero pronto la atención del país estará desviada por la elección presidencial del 2008. Con base en este escenario, ¿cómo debería Calderón iniciar sus pláticas con EU? Calderón podría llegar a Washington D.C. y decir que la construcción de un muro en la frontera es un insulto para el tercer socio comercial más importante de EU y que no resolverá el problema migratorio, sino que podría empeorar la situación en ambos lados de la frontera. Y tendría razón. ¿Pero qué lograría Calderón con esta estrategia? Poco o nada. El presidente Fox lleva seis años insistiendo en la necesidad de una reforma migratoria en EU y no se ha logrado nada. De hecho, los consejos de México al respecto a menudo fortalecen a los líderes de la derecha que se muestran indignados que México, un país que no genera suficientes oportunidades para su propia gente, le dé cátedra a EU con respecto al tema migratorio. Si Calderón comienza su relación con Bush con la misma arenga de siempre, pronto se construirá otro muro, un muro psicológico entre EU y México que limitará una mayor cooperación en temas económicos, políticos y sociales que serían de beneficio mutuo. En vez de recorrer caminos que no nos llevan a ningún destino, Calderón podría adoptar una estrategia menos visceral y más realpolitik, o dicho de otra manera, basar la política exterior en los intereses prácticos del país. La meta principal de México es su propio desarrollo y un plan regional que fomente la competitividad debería ser una pieza clave. Calderón debería abordar abiertamente el tema de la seguridad nacional y enumerar todo lo que ha hecho México —y son muchas cosas— para apoyar a Estados Unidos en la frontera y en otros ámbitos. Al reconocer la importancia que tiene la seguridad para EU, se abrirán los canales de comunicación. Consecuentemente, Calderón puede subrayar la importancia estratégica de México para su país vecino. Hay que recordarles a los políticos estadunidenses que México es un socio económico fundamental y que el éxito de México forma parte del interés nacional de EU. De hecho, esta semana se publicó el reporte anual del World Economic Forum y EU cayó del primer lugar en competitividad al sexto lugar en tan solo un año. México se quedó estancado en el lugar 58. Los países signatarios del TLCAN deberían fijar metas para mejorar la competitividad de toda la región. El gobierno de Calderón debería llegar a la mesa con propuestas muy concretas —y construir sobre el trabajo que se inició como parte de la ASPAN— y fijar fechas para lograrlas. No hay que olvidar que Canadá puede ser un aliado importante de México para promover proyectos de interés mutuo en la región y servir de balance al peso estadunidense en las discusiones trilaterales. Con respecto a la política exterior de México hacia América Latina, hay que rechazar la idea de que no es posible mantener buenas relaciones con EU y con América Latina de manera simultánea. De hecho, dada su historia y su geografía, México es un puente importante entre los dos polos dentro del continente y debería fortalecer sus lazos en ambos sentidos. Mucho se ha dicho sobre el distanciamiento entre México y América Latina, pero lo que vimos durante el gobierno de Fox fue más bien la ausencia de México como una fuerza regional importante y la falta de definición con respecto a los objetivos que el país quería promover. Ahora México tiene la oportunidad de definir con mayor ahínco su papel en el ámbito regional. Uno de los valores que debería ser la carta de presentación de México es la democracia. En este momento América Latina se divide entre los populistas autoritarios (Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro y, en menor grado, Néstor Kirchner) y los países que han adoptado políticas de apertura política y económica, como es el caso de Chile, México, Costa Rica, y Brasil, entre otros. Los mexicanos deberían estar orgullosos del hecho de que las instituciones electorales fueron respetadas a pesar de lo cerrada que fue la elección y la decisión del PRD de no aceptar el resultado. México puede hacer causa común con los demás países democráticos de la región. En vez de ser una noticia de primera plana, el menosprecio de Chávez hacia México debería carecer de importancia; sus insultos son un punto a nuestro favor. Tampoco debería México minimizar los avances que nuestro país ha logrado gracias a la apertura comercial y las diversas reformas que en los últimos quince años han transformado a la economía. En este ámbito, México tiene amplia experiencia que compartir con sus vecinos latinoamericanos. Los que le echan la culpa a los tratados de libre comercio por la falta de avances económicos en México se equivocan. La apertura comercial le ha brindado grandes beneficios a nuestra economía, pero la democratización de la economía aún no concluye, sobre todo porque las reformas internas necesarias para flexibilizar la economía e impulsar un mayor crecimiento no se han llevado a cabo. México también debería aprender de los casos de éxito de los demás. Por ejemplo, Chile, el país más competitivo de América Latina, seguramente tiene algo que enseñarnos. El gobierno de Calderón tendrá la oportunidad de establecer una política exterior moderna que refleje las nuevas realidades de México. Para lograrlo será necesario ser creativo y proactivo, pero más que nada se requiere valentía. Si México se escuda en la retórica del ayer, será imposible construir una política exterior eficaz que forme parte integral de la estrategia de desarrollo para el país. retroaliment@yahoo.com
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