La Crónica de Hoy | Crean en la UNAM plástico antibalas

Crean en la UNAM plástico antibalas
Miriam Castillo | Nacional | Fecha: 14-may-07 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 11:23:37
Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolló un tipo de plástico que puede resistir impactos de bala y podría funcionar para realizar blindajes entre cinco y siete veces más ligeros. Roberto Anarbol López Medina, integrante del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) quien trabaja en el proyecto, aseguró que en las pruebas preliminares se detectó que el material, transformado en su composición original, resiste impactos de armas calibre .22 además de que resiste condiciones ambientales que usualmente degradan la composición de los plásticos. Así se determinó que el polímero fabricado en las instalaciones en Juriquilla de la UNAM puede ocuparse en el blindaje de vidrios, autos e incluso en la fabricación de chalecos para uso policiaco. Al respecto, Víctor Manuel Castaño Meneses, director del CFATA, agregó que un material acrílico anti-impacto “normal” resiste el primer impacto de un arma de fuego, luego del cual se quiebra y ya no soporta el segundo o el tercero. Por ello, dijo, es importante la fabricación de un plástico con una composición distinta. Otra de las variaciones desarrolladas en el polímero es que si se le aplica calor, se deforma pero en cuanto deja de recibirlo vuelve a su forma normal. Este polímero se trata de un plástico cuya estructura ha sido modificada nueve millones de veces en una superficie equivalente a la cabeza de un alfiler, que lo vuelve resistente en condiciones que degradan a los plásticos convencionales. La aplicación directa de los acrílicos anti-impacto, antecesores de esta tecnología, ya mejorada respecto a éstos, es extensa: en ventanas, puertas y accesos. No obstante, los nuevos materiales se planea emplearlos en el diseño de un vehículo blindado, que fuera más ligero que los existentes, especificó. De poder desarrollarse el plástico a nivel comercial, los beneficios podrían aplicarse en los bancos, por ejemplo, donde se podría sustituir el vidrio blindado por plásticos que tuviesen menos costo y peso. “Este tipo de cristal tiende a resquebrajarse y caer, a diferencia del polímero, que permanece en su lugar, no pierde su estructura y es capaz de resistir múltiples impactos, incluso, en el mismo lugar”, afirmó el experto. Hasta ahora, expuso, algunos de los chalecos antibalas están fabricados con placas de cerámica que, por sí solas, pueden llegar a pesar hasta tres kilogramos y que luego de ser impactadas pueden dañar a quien lo porta. En cambio, la energía de los proyectiles se distribuye en los polímeros, señaló Anarbol López, por lo que es más fácil detenerlos que con un metal. Si se utiliza una placa de 20 por 30 centímetros de metal, pesaría alrededor de cuatro kilos, peso difícil de llevar en el pecho, contrario a un plástico, mucho más ligero. Como parte de las pruebas realizadas hasta ahora, expuso, algunos de los tiros de calibres más pequeños ni siquiera llegan a marcarse. Los disparos se detienen en las placas de polímero y las trayectorias de impacto se modifican de acuerdo con la combinación del arreglo de placas del material, hasta obtener logros importantes, como contener un tiro de AK-47 u otro calibre .223, aunque, reconoció, en una placa donde el peso se eleva un poco.
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