La Crónica de Hoy | Reforma electoral 2007. Parte 2: la FEPADE

Reforma electoral 2007. Parte 2: la FEPADE
Sergio J. González Muñoz | Opinión | Fecha: 2007-06-19 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 15:01:21
En esta ocasión, con la misma metodología de la primera entrega, revisaremos la prospectiva de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE) ante la inminente reforma electoral a la que, dentro de la Reforma del Estado, convocó el Senado hace unas semanas. De los antecedentes de la FEPADE hay que mencionar que en su sesión del 27 de enero de 1994, el Consejo General del ife conoció el “Pacto para la Paz, la Democracia y la Justicia” signado por ocho partidos y sus candidatos presidenciales. El pacto decía que para dar una mayor garantía de legalidad al proceso electoral, se exploraría ante la PGR la posibilidad de nombrar un fiscal especial para perseguir delitos electorales. En su sesión del 28 de febrero, el Consejo General aprobó un acuerdo para promover ante la pgr la creación de dicha fiscalía, cuyo titular gozara de plena autonomía técnica y que contara con un nivel equivalente al de subprocurador. La fecha oficial de nacimiento de la FEPADE es el 19 de julio de 1994, cuando se publicó en el Diario Oficial el decreto que reformaba el reglamento interior de la PGR. En la actualidad se han localizado pronunciamientos de cuatro institutos políticos sobre la fiscalía y sobre los delitos electorales en general. En efecto, PRI, PRD, Convergencia y PAN han abordado el tema expresamente. Todos proponen, si bien con distinta profundidad, modificaciones diversas a la institución. En sus propuestas se detecta un consenso básico: la FEPADE llegó al umbral de la evolución. El PRI demanda revisión total; desde la naturaleza y la estructura de la fiscalía, hasta el procedimiento de designación de su titular, que quedaría a cargo del Senado y alegan que la fiscalía no ha cumplido la función para la que fue creada. Asimismo, ha reiterado que la “autonomía técnica” de la FEPADE ya no es suficiente. Además, quiere crear nuevas figuras delictivas que sancionen a funcionarios y, en especial a particulares, que dañen el proceso electoral o la imagen de candidatos y partidos. Asimismo, propone retirarle al IFE la facultad de conocer y resolver las faltas administrativas (las infaustas quejas electorales) y las sanciones que hoy le concede la ley para pasarle la fase de integración del expediente a la FEPADE y la resolución del asunto al tribunal electoral. Por su parte, el PRD y Convergencia demandan la creación de una procuraduría electoral, separada y autónoma de la PGR y que el procurador sea nombrado por consenso de la Cámara de Diputados. Para el tema de delitos electorales y sus sanciones, el perredismo quiere nuevas conductas penales que castiguen más severamente a funcionarios, candidatos y claro, particulares que perviertan la contienda y pone particular énfasis en la compra y coacción del voto, en la utilización ilegal de recursos de dichos particulares y del gobierno (como los programas sociales) y en el uso mediático o electoral de la obra pública. El PAN, finalmente, no ha sido prolijo ni claro y propone una simple revisión de los delitos electorales, pero no ha concretado medidas específicas. Esto no es una nota marginal pues, siendo el partido en el gobierno y luego del proceso electoral del 2006, quizá se advierte en esa omisión desorganización interna o una clara voluntad de no reconocer que es momento de la evolución. En poco más de un mes la fiscalía cumplirá 13 años de edad y en su adolescencia institucional, sin embargo, se le ve dinámica y pujante pero también debilitada y vulnerada. Así como en mayo pasado propuso el ejercicio de la acción penal en 31 averiguaciones previas, cifra que supera todos sus registros históricos e investiga varios defraudadores que utilizan credenciales de elector falsas o alteradas, también empieza a sufrir los estragos de un adelgazamiento forzado e infundado a pesar de que además desempeña una función crucial y cotidiana que no ha merecido mayor atención: promueve los mecanismos del blindaje electoral que planea, ejecuta y supervisa por medio de los convenios que celebra con las autoridades locales de manera regular. Por ese único asunto se le debería reforzar… ahora y con la reforma. Después de la de Yucatán, este año restan 13 elecciones locales; será uno de los años más intensos del sexenio, con excepción del 2012 por obvias razones. En ese marco, la FEPADE es uno de los pilares de la justicia electoral mexicana, pero la entendida en sentido amplio, la de una moderna y expansiva proyección de los principios rectores de la función electoral. En consecuencia, es hora de fortalecer y no debilitar las garantías procesales de la contienda política y esa es una de las causas finales de la creación de la FEPADE hace casi tres lustros. Si con la reforma electoral se le diera nuevo rostro, para mejorarla, hacerla más autónoma y con más “dientes”, habría que emprender la empresa con respeto al espíritu del Pacto de enero de 1994 que derivó en su nacimiento, al que concurrieron todos los partidos y que le imprimió un código genético imprescindible: el del consenso político, valor tan escaso en estos días. sergioj@gonzalezmunos.com
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