La Crónica de Hoy | Más de un millón de piezas arqueológicas, en manos de particulares; el INAH las registra y autoriza “concesión de uso”

Más de un millón de piezas arqueológicas, en manos de particulares; el INAH las registra y autoriza “concesión de uso”
Juan Carlos Aguilar | Cultura | Fecha: 19-ago-07 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 01:45:01
Contra lo que pudiese pensarse, cualquier persona puede tener bajo su resguardo piezas arqueológicas y decorar su mesita de centro con idolitos, flechas de obsidiana o vasijas de barro. Puede incluso formar su propia colección e irla enriqueciendo poco a poco. ¿Corrupción? Nada de eso. La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos establece que cualquier particular puede tener bajo su resguardo las piezas arqueológicas que desee, siempre y cuando las registre ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para evitar su venta ilegal. “Los particulares solamente tendrán que registrar las piezas ante el instituto y solicitar lo que llaman una concesión de uso”, explicó en entrevista con Crónica María Villarreal, Coordinadora Nacional del Departamento Jurídico del INAH. Sin embargo, aclaró, “se trata únicamente de que particulares tengan en su poder las piezas, sin convertirse nunca en los dueños, pues éstas son Patrimonio de la Nación”. “En realidad —agregó la experta— la concesión de uso no les da derecho más que para ostentarlas, a la vez que los compromete a conservarlas en buen estado”. Si el coleccionista quiere restaurar, exhibir o simplemente cambiar de sitio las piezas, tendrá forzosamente que dar aviso al INAH, instituto que, por otra parte, puede solicitar el acervo en calidad de préstamo cuando así lo necesite. En estos términos, sería incorrecto hablar de expropiación, es decir, de una compra forzada, porque eso significaría que la persona es la propietaria, y no se puede expropiar algo que no tiene un dueño. PROCESO. Explicó Villarreal que al momento de hacer la catalogación, el INAH hace un estudio minucioso de los objetos, haciendo una descripción de la época a la que pertenecen, los materiales de los que están hechos y las medidas que los conforman. Tal y como se ha hecho hasta ahora con las más de un millón de piezas arqueológicas registradas por el INAH desde 1972, algunas de las cuales estuvieron bajo el resguardo de destacados artistas. “Si uno visita el Museo Diego Rivera Anahuacalli o la Casa Azul de Frida Kahlo encontrará piezas arqueológicas que en su momento tanto Diego como Frida registraron a la autoridad competente”, señaló Alfonso Suárez del Real, secretario de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados. dificultad. Sin embargo, no todo es tan sencillo. “El problema —dice Del Real— es cuando alguien encuentra las piezas y no las declara. Esto el código federal lo condena como delito contra los bienes nacionales o del patrimonio cultural de la nación, con penas bastante severas”. En la década de los setenta, autoridades advirtieron que muchos particulares tenían en su poder pequeños tesoros arqueológicos, por lo que se decidió implementar esta ley para comenzar a hacer un registro, no obstante, reconoce Villarreal, la tarea es complicada. Es difícil porque nadie puede evitar que alguien se encuentre una pieza y la guarde en su casa sin registrarla. “En un saqueo, por ejemplo, es muy difícil saber qué o cuánto se llevan. Considero que ha habido un avance, sin embargo es muy difícil demostrarlo en términos concretos. No hay con qué compararlo. Es imposible saber cuántos no registran lo que tienen”, menciona Villarreal. El panorama ideal es este: que la gente registre las piezas arqueológicas que tiene en su poder. Pero qué hacer cuando es tan fácil llevarlas a casa sin dar parte a la instancia indicada, en este caso el INAH. En realidad, muy poco. Lo único que queda, reconoce Villarreal, es apostar por campañas que ayuden a concientizar a la gente. “Actualmente se trabaja con las comunidades explicándoles cuál es el procedimiento de registro en caso de un hallazgo fortuito, o en caso de saqueos y robos. Tenemos algunos programas para evitar el tráfico y comercio de patrimonio arqueológico e histórico de manera ilegal. “Asimismo, se trabaja de manera constante con aduanas para tener acciones preventivas e incluso con agentes de Ministerio Publico para prevenir el robo. Creo que ha habido un avance, aunque esto es muy difícil saber esto. En un saqueo, por ejemplo, es imposible saber qué y cuánto se llevan. La única posibilidad es la concientización”. Otro problema al que se enfrentan los especialistas es que la gente, con tal de tener algún “recuerdito prehispánico”, escarba y extrae los objetos de donde los hallaron, sacándolos de contexto. “Perdemos mucha información. Luego es muy difícil relacionarlos con el entorno en el que se encontraban”, estimó la especialista. El asalto al Museo Nacional de Antropología El 25 de diciembre de 1985, tres meses después del terremoto que asoló a la ciudad de México, ocurrió otro “sismo”, esta vez cultural, que acaparó entonces las planas y micrófonos de los medios informativos de entonces: el asalto al Museo Nacional de Antropología. En este lamentable hecho fueron sustraídas 140 piezas, entre las que se encontraban dos de excepcional valor: una máscara de piedra verde representando al dios murciélago que fue hallada en la tumba del rey Pacal, y la vasija de obsidiana en la que se observa a un mono que sujeta su cola sobre la cabeza. Con este asalto —que derivó en el despido de los policías en turno— se destaparon una serie de irregularidades que evidenciaban la pobre vigilancia que tenían los tesoros arqueológicos de Antropología. Desde aquella fecha, no se ha vuelto a saber de un asalto de tales magnitudes que, en efecto, fue un verdadero sismo cultural Robo de arte sacro, segundo mayor delito del crimen organizado El robo de arte sacro ocupa el segundo lugar en las estadísticas del crimen organizado internacional, después del tráfico de estupefacientes, señaló el diputado panista José Alejandro Aguilar López. Indicó que en México menos del 10 por ciento de los bienes arqueológicos, artísticos e históricos robados de iglesias, museos, galerías, bibliotecas y colecciones particulares, es recuperado. Datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalan que de 1999 a junio de 2006, fueron robados 964 objetos religiosos, de los cuales 190 se recuperaron. Además, de los 35 mil sitios prehispánicos que existen, diez mil 485 han tenido algún tipo de saqueo. Los estados del norte y sur tienen mayor saqueo arqueológico; mientras que en los estados del centro se concentra el robo de arte sacro. Algunas piezas llegan a alcanzar en el mercado negro un costo de 300 mil pesos. La Procuraduría General de la República (PGR) señala que durante el sexenio pasado se iniciaron 192 averiguaciones previas relacionadas con el robo de arte sacro, de las cuales 17 continúan en trámite y se han resuelto 175. Al respecto, Aguilar López propuso que en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2008, se incluya un monto para la identificación y registro de los bienes históricos. En tanto, el diputado del PRD, José Alfonso Suárez del Real, señaló que es necesario que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público destine recursos para hacer un catálogo de bienes nacionales. Suárez del Real indicó que la PGR debe reforzar la estructura de investigación de bienes patrimoniales con valor cultural, ya que “uno de los grandes problemas que favorece el tráfico de arte es la generación de copias, pues las originales salen del país y se quedan las obras apócrifas”. (Blanca Estela Botello)
Artículos de interés


Columnas
  | A-  | A  | A+

La Crónica de Hoy | Todos los derechos reservados ©2013 Powered by GYL Systems