La Crónica de Hoy | La única vedette que existe es doña Silvia Pinal

La única vedette que existe es doña Silvia Pinal
Verónica Gallardo | Opinión | Fecha: 23-oct-07 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 13:50:09
EN LO ÚNICO QUE LE DOY la razón a Niurka es en querer revivir esas épocas de las vedettes. Será en Monterrey donde tengan el valor de ver un programa que ella conducirá y se llamará El despertar al vedettismo, donde la cubana rendirá homenaje a Francis. Y tiene toda la razón al decir que ella fue la última gran vedette mexicana. Pero para hablar de ello debemos entender lo que significa esta palabra francesa en la que se describe a una mujer artista que lo mismo canta, baila que actúa. Y si lo tomamos al pie de la letra la única vedette que existe y formó leyenda es doña Silvia Pinal. Ella si es vedette en el sentido estricto de la palabra y lo volverá a demostrar cuando estrene la obra Adorables Enemigas. Doña Silvia es una gran actriz, como cantante si bien no es pariente de María Callas, tampoco ha desafinado, sus obras musicales, así como películas de antaño del mismo estilo lo demuestran y como bailarina también fue espectacular. Ahora que la veamos en la obra de teatro comprobaremos que ella sigue siendo la gran vedette de México. Y honor a quien honor merece, porque repito, en el estricto sentido de la palabra vedette, Angélica María sería otra de las grandes. En sus ayeres de gran fama nos dio espectáculos en verdad maravillosos. Angélica María lo mismo cantaba, bailaba que actuaba. Y todo lo hacía muy bien. Luego en los años 60 y 70s., salieron las “nuevas vedettes” que lo único que hacían eran salir medio en cueros. Así vimos en varias películas a Zulma Faiad que no cantaba, como que ronroneaba, tampoco actuaba y menos bailaba. Bástenos ver una película con Mauricio Garcés, creo que fue en Don Juan 68, dónde la “vedette” argentina sorprendía sólo por tener unas bubis que más que senos parecían angina de pecho. Y ya. Luego vinieron las demás en los 70s., aquellas que se presentaban en cabaretes con poca pero muy poca ropa, hacían que bailaban, que cantaban y eso sí, le entraban bien duro a la ficha y a la colección de amantes ricos y famosos, pero ellas jamás figuraban en películas o televisión, sino hasta finales de los 70s., y dieron más lata en los 80s., cuando las películas de ficheras fueron apocalípticas. Se acabaron el género por el mal gusto. Y es que esa vedettes-ficheras hicieron historias en lugares como el 77, el Capri, Cadillac, King Kong y otros que ya ni existen o se deterioraron tanto que se volvieron de rompe y rasga. Aunque ficharan, también tuvieron su época y cabida en el espectáculo, siempre siendo audaces. La princesa Lea que se bañaba en cueros en una copa llena de champaña, Rossy Mendoza la cinturita más breve del espectáculo (56 centímetros), Jessica Muriel que siempre se dijo que era hombre, Wanda Seux cuyo cuerpazo delgadito era natural, Olga Ríos con una gran voz para las rancheras, Lyn May con sus bailes tahitianos. Llegó la sensacional Olga Breeskin, que llevó a las vedettes a un nivel tan alto como donde se presentaba, en el hotel Continental, último piso, el Belvedere, que durante muchos años fue testigo de los grandes espectáculos tipo Las Vegas. Súper Olga vaya que bailaba y le metía duro al hawaiano, también tocaba el violín, también bailaba muy bien y se distinguió por traer bailarinas extrajeras muy guapas, así como bailarines espectaculares y llevar en sus cada vez más impresionantes show a magos y comediantes. Olga Breeskin creó historia, llevo a las vedettes a ocupar un buen sitio. También se ponía diminutos bikinis, vestuarios llenos de plumas, chaquiras, canutillos y brillos por todos lados. Pero Olga se superó a si misma, invertía grandes fortunas en sus espectáculos, hizo mucho dinero e historia, tuvo su programa de entretenimiento por las noches y hasta le dieron su oportunidad en televisión, primero en Rina, donde era la vedette de rompe y rasga de la vecindad y luego don Ernesto Alonso la llevó hasta el estelar en Al final del arco iris. No le fue muy bien porque la verdad, era una gran vedette pero no actuaba nadita. En los ochentas apareció la Número Uno, Lila Deneken, una vedette muy recatada porque aunque salía con hartas plumas y brillos, sus vestuarios no enseñaban gran cosa, ya que era flaquita pero eso sí muy talentosa. Talento por cuerpo. Espectáculos tan buenos como los de la Breeskin, pero ella poseía cuerpazo, Lila una voz que todavía estremece. Si Niurka quiere revivir a aquellas vedettes que hicieron historia, tendrá que darnos algo diferente, ya que hasta el momento su actitud y sus vestuarios no se comparan con ninguna de las que fueron o intentan seguir siéndolo. ¿Qué nos vas a dar Niurka para querer nuevamente a las vedettes?
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