El lavolpismo vuelve a la carga | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

El lavolpismo vuelve a la carga

Alumno y maestro. Miguel Piojo Herrera, flamante director técnico de los Tiburones Rojos de Veracruz, es tan sólo uno de los pupilos de la escuela que creó Antonio LaVolpe.
Sus detractores los acusan de no haber ganado nada, o casi nada. Los amantes de resultados los tachan de “fracasados” por la cantidad de finales que han perdido pero, pese a ello, los representantes de la corriente lavolpista siguen vigentes. Con el retorno a México de Ricardo La Volpe, tras un amargo paso por el futbol argentino, ahora se agrega a la actividad Miguel Herrera, uno de sus alumnos más avanzados, quien tendrá bajo su mando técnico al urgido Veracruz, y por si fuera poco, otro representante de esta vituperada escuela, Rubén Omar Romano, sonó fuerte para suplir a Daniel Brailovski al mando del América. Y no son los únicos. Ahí está también René Isidoro García, quien a solicitud de La Volpe fue nombrado entrenador de la Selección Sub 21 en su gestión y hoy realiza un buen trabajo con Jaguares de Chiapas. Otros estrategas que sin ser abiertamente lavolpistas tienen influencia del bigotón son: Daniel Guzmán quien comanda a Santos Laguna y José Guadalupe Cruz quien hace lo propio con Atlante. Hasta a la Primera A llega su ascendencia con entrenadores como Sergio Bueno, con León y Wilson Graneolatti, con Tijuana. Y eso que se les acusa de no ser exitosos sólo por el hecho de no haber sido campeones. Queda claro, ante su continuidad en el plantel de entrenadores de la Primera División, que pese a que muchos no los quieren, siguen siendo atractivos en el mercado de técnicos, pues aunque se les ha negado el campeonato, su trabajo ha sido positivo y no sólo por su desempeño como promotores de nuevos valores y moldeadores de jóvenes canteranos. La labor de muchos ha dado resultados efectivos, aunque no se haya reconocido en su momento por la falta de un título. Los mejores ejemplos son los de Miguel Herrera y Rubén Omar Romano, “acusados” y calificados de perdedores por haber sido vencidos en dos finales, cuando pocos advierten que llegaron a esas instancias con equipos que difícilmente pisan la magna cita. Lo del Piojo ya lo quisieran haber logrado un montón de técnicos que pasaron sin pena ni gloria por Monterrey. Herrera llevó a Rayados a las finales del Apertura 2004, en la que cayó con Pumas y un año después (en el Apertura 2005), fue derrotado por Toluca. Y ni qué decir del paso de Romano con Monarcas que sucumbió en dos finales seguidas bajo su mandato, pero no ha vuelto a disputar otro desenlace desde la salida de Rubén del equipo. Lo mismo se puede decir de Atlas que tiene más de medio siglo sin ser campeón pero que estuvo más cerca que nunca, en todos esos años, cuando Ricardo La Volpe los condujo a la final del Verano 1999. Algo similar puede presumir Wilson Graneolatti, quien hoy dirige en la Primera A. El uruguayo llevó a Veracruz a una campaña maravillosa en el Apertura 2004, aunque el liderato general logrado en la fase regular no haya sido ratificado en la liguilla. Graneolatti es el último técnico que pudo completar un torneo en el puerto, pues en los siete más recientes torneos, los entrenadores que iniciaron no completaron la ruta con Tiburones. Sergio Bueno también ha tenido números positivos al mando del León en la Primera A, aunque su trabajo no haya sido coronado con el anhelado ascenso y ya tuvo la posibilidad de salvar del descenso al Atlas en alguna ocasión. Daniel Guzmán, otro que aún no es campeón, pero tiene un prestigio ganado sobre la base de buenos trabajos: además de haber llevado a Tecos a una final —algo que ha sido imposible para la mayoría de los entrenadores que pasaron por Zapopan—, salvó de la quema a varios conjuntos como Atlas, Veracruz y Santos Laguna, entre otros. Y aunque no se califica propiamente como lavolpista, también tuvo cierto influjo del ex técnico nacional, el flamante campeón, José Guadalupe Cruz, ahora el Atlante. Los lapuentistas, en la banca A excepción de Raúl Arias, de buenas referencias en San Luis, la escuela lapuentista vive hoy alejada de la palestra nacional. A la espera de ser llamados de nueva cuenta, están el mismo Manuel Lapuente, así como otros de sus seguidores más reconocidos como Mario Carrillo, Luis Fernando Tena y José Manuel de la Torre y los menos ilustres, como Víctor Manuel Aguado.

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