La Crónica de Hoy | Benito Juárez y la importancia de la educación

Benito Juárez y la importancia de la educación
Mónica Arriola | Opinión | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 12:59:24
Uno de los grandes hombres que trabajó para hacer de México una nación libre, prospera e independiente fue don Benito Juárez García, Benemérito de las Américas. Estimado lector, lectora, Juárez siempre defendió la igualdad, la libertad, la legalidad y la democracia, y por eso hoy debemos estar orgullosos y festejar el legado que nos dejó: la educación. Benito Juárez legisló para que la educación de las y los mexicanos fuera gratuita, obligatoria y laica, y posteriormente fundó la Escuela Nacional Preparatoria, con el objetivo de eliminar la educación religiosa, para basarla en la ciencia. El ingreso a dicha escuela era libre, es decir, para cualquier clase social. Juárez fue el primer presidente indígena de nuestro país, ilustre estadista, innovador de los derechos de las mujeres y preocupado por la educación, al respecto aseguró: “La instrucción es la base de la prosperidad de un pueblo, a la vez que es el medio más seguro de hacer imposibles los abusos del poder”. La importancia de la educación para una nación libre, democrática e independiente, consiste en que, a través de ella, todas y todos tenemos una mayor posibilidad de tomar una decisión acertada a la hora de elegir, ya que se pueden tomar en cuenta más elementos dentro del análisis, es decir con educación tendremos ciudadanos más libres. Así, para Juárez, su orfandad, los sufrimientos, las carencias, la diferencia del idioma y principalmente su origen, lo hicieron un hombre decidido a luchar por la igualdad de los derechos de todos los mexicanos, incluyendo el de las mujeres, de quienes afirmó: “Formar a la mujer con todas las recomendaciones que exige su elevada misión, es formar el germen de regeneración y mejoramiento social. Por eso deberemos tener especial cuidado en saber educar a la mujer. Jamás deberemos descuidar este principio, pues de él depende, en gran parte, con el mejoramiento de nuestro pueblo, su felicidad”. El programa liberal muestra su sagacidad, su valentía, su fuerza social, su determinación de avanzar con pasos concretos y seguros. En sólo un mes se promulgaron las Leyes de Reforma; se nacionalizaron los bienes del Clero; se consumó la separación de la Iglesia y del Estado, clave en la formación del Estado moderno y laico; se concedió el registro civil a las actas de nacimiento, matrimonio y defunción; se secularizan los cementerios y las fiestas públicas; y lo esencial, se promulgó la libertad de cultos, es decir, se eliminó el pensamiento feudal y se pusieron las bases del pensamiento crítico, sin el cual no hay ni puede haber avances en el conocimiento del mundo natural y social. Juárez no concebía la Reforma como un movimiento exclusivamente político, sino como el basamento de un sistema de democracia; para él, el poder tenía el límite de la justicia y no había justicia posible sin ética. Las leyes eran sagradas, porque expresaban la altura máxima de una aspiración moral y de paz colectiva. La base del pensamiento juarista es el concepto de lo ético en la conducta personal del gobernante y en los actos de los órganos gubernativos. Asimismo, el laicismo de Juárez fue decisivo para garantizar la posibilidad de la actualización permanente del conocimiento, la certidumbre de una enseñanza no sujeta a los perjuicios y a la exigencia del sometimiento a un sólo credo, el respeto del Estado a las formas distintas de procesar una fe u abstenerse de hacerlo, la discusión libre de científicos y las libertades artísticas. Hoy, dentro del contexto de una nueva y sana moral política, el reconocimiento al héroe, al ser humano, al Benemérito de las Américas, es compromiso imprescindible. Su valentía, su fuerza social y su determinación de avanzar con pasos concretos y seguros, son una enseñanza para seguir construyendo la tolerancia, proclamar los derechos del hombre, el derecho a la educación, las libertades de expresión y de reunión y el derecho al trabajo. Juárez nos dejó lecciones de honradez, de honorabilidad y de transparencia en el gobierno. Se empeñó en forjar la democracia representativa, el carácter laico de las instituciones públicas y la libertad de credos. Juárez y los liberales de la Reforma construyeron las bases de la República moderna, ya que cuando se es un hombre excepcional se es un hombre universal. Han transcurrido 202 años desde que nació don Benito Juárez García y al escuchar su nombre, los mexicanos y mexicanas lo interpretamos como honor, dignidad, igualdad, tenacidad, así como respeto y orgullo de ser sus compatriotas. Gracias, Padre arriolamonica@hotmail.com
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