La Crónica de Hoy | El niño Octavio Paz prefería los jueves y domingos; el adolescente jugaba basket y el joven incineraba billetes, cuenta nuevo libro sobre el poeta

El niño Octavio Paz prefería los jueves y domingos; el adolescente jugaba basket y el joven incineraba billetes, cuenta nuevo libro sobre el poeta
Juan Carlos Aguilar García | Cultura | Fecha: 19-abr-08 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 23:51:24
Diseño. Octavio Paz bajo la mirada del ilustrador Manuel Monroy. Foto: Tomada del libro Octavio Paz. El poeta que hiló su tiempo
Los jueves y domingos eran especiales para el niño Octavio Paz. Y es que eran esos días cuando su abuelo don Ireneo lo llevaba al cine para que se deleitara con las historias de la época. Era el tiempo en el que vivía en la colonia Mixcoac, un poco antes de que ingresara al colegio francés El Zacatito y posteriormente al colegio Williams. Así lo constata el libro Octavio Paz. El poeta que hiló su tiempo, que por medio de la amable prosa de Juan Abelardo Hernández, da a conocer al público infantil anécdotas y algunos aspectos poco conocidos de la vida de quien es considerado uno de los más grandes intelectuales que ha tenido nuestro país. Acompañado con ilustraciones de Manuel Monroy, el libro forma parte de la serie Espejo de vidas de la colección Huellas de México que, a diez años de la muerte del poeta, que hoy se conmemoran, coeditan el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y Random House Mondadori. Se trata de un libro que hace un rápido recorrido (que no superficial) por la vida del poeta y las circunstancias políticas que le tocó vivir, las cuales evidentemente definieron el rumbo que tomaría el cuerpo de su obra. Así, el volumen, de apenas 47 páginas, se divide en cuatro capítulos que rescatan los momentos académicos más importantes del Nobel. Estos son: “Los años de formación”, “Encuentros y desencuentros”, Circunnavegaciones y circunvalaciones” y “La excavación de la noche del lenguaje”. El primer apartado trata sobre sus estudios de primaria y secundaria, y de un acontecimiento que lo marcaría para siempre. Escribe Abelardo Hernández: “Su vida transcurrió normal hasta la noche del 4 de noviembre de 1924 [...] Ese día Octavio vio morir por primera vez a un hombre, y ese hombre era su abuelo”. Y de su vida como adolescente, relata: “Dos años más tarde, Octavio ingresó a la Secundaria 3, y los fines de semana jugaba basquetbol en el parque Murillo de Mixcoac y frontón en la Casa Morisca. Por las tardes acudía a fiestas con sus amigos y su novia Esperanza Navarrete. “Pero el hecho más importante de esos días fue el encuentro con José Bosch, un compañero de clase, quien le descubrió las ideas de Marx y Engels, el anarquismo de Bakunin, Proudhon y Fourier, así como la revolución de Lenin en Rusia y el movimiento comunista internacional”. Posteriormente ingresaría a la Escuela Nacional Preparatoria, entonces ubicada en el antiguo edificio de San Ildefonso. Fue en esos tiempos que se relacionó con el poeta Carlos Pellicer, quien lo impulsó en sus primeros proyectos literarios. OTROS TRABAJOS. En Encuentros y desencuentros, Hernández da cuenta de algunos trabajos poco conocidos de Paz. Uno de ellos es su ingreso al Banco de México, donde fue Inspector de Sexta, “Su función era contar y confirmar la incineración de los billetes que salían de circulación”. Otra de sus labores fue su colaboración en el guión de la película El rebelde, que está basada en un cuento de Pushkin y que fue protagonizada por Jorge Negrete. También escribió en coautoría con Ernesto Cortázar para la música de Enrique Granados. Este capítulo también habla acerca de su viaje a España, donde entró en contacto con Stephen Spender, André Malraux, Ilya Ehrenburg y Pablo Neruda. El tercer apartado incluye los años en los que estuvo al frente de la embajada de México en India, la creación de sus dos proyectos literarios más importantes Plural y Vuelta, y la ceremonia en la que recibió el Premio Nobel de Literatura, el 10 de diciembre de 1990. El ejemplar cierra con la muerte de Paz, el 19 de abril de 1998, no sin antes rescatar lo que opinaba sobre la poesía: “La poesía no es un decir sino un hacer; un hacer que es un decir”. El Nobel, en letras de oro en la SEP Como parte del Homenaje Nacional que el Gobierno de la República rinde a Octavio Paz, el nombre del poeta se inscribió con letras de oro en uno de los muros del edificio sede de la Secretaría de Educación Pública, en una ceremonia presidida por Josefina Vázquez Mota, titular de la SEP. Junto al nombre del Nobel, se inscribió además un verso de Piedra de sol, primero de los cinco poemas extensos del autor y el que marca su arribo a la madurez creativa. “La inscripción del nombre del escritor —afirma la dependencia— es una invitación permanente a los niños, jóvenes, maestros y padres de familia a leer, conocer, y apreciar el poder estético e intelectual de uno de los grandes autores de nuestro país”. Por otra parte, la Universidad Nacional y Bellas Artes presentarán el día de hoy grandes homenajes al Nobel. En el caso de la UNAM, reimprimirá el libro Crónica trunca de días excepcionales, primer inédito de Paz no incluido en sus Obras Completas. Asimismo se prepara una exposición-homenaje en el antiguo Colegio de San Ildefonso. Incluirá una selección de objetos conformada por obras originales, documentos, correspondencias, libros, fotografías, videos y grabaciones. La muestra contará con un programa de mesas redondas, conferencias, conciertos, así como un programa especial de Radio UNAM. En tanto, el Palacio de Bellas Artes realizará a las 19:00 horas un homenaje con la participación de Michel Deguy, Teodoro González de León, Orlando González Esteva, Enrique Krauze y Derek Walcott, Premio Nobel de Literatura 1992.
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