El cine maldito en México | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

El cine maldito en México

Una de las escenas de Rosa Blanca, en la que participaron, Ignacio López Tarso y Rita Macedo.
En la historia del cine se pueden encontrar un sin fin de “leyendas” que hablan sobre los problemas que tuvieron los realizadores para la creación, filmación y, sobre todo, distribución de cintas que permanecieron “enlatadas” durante décadas enteras. En la industria cinematográfica mexicana los filmes con temática social y política resultan ser los más censurados por la Secretaría de Gobernación debido a que tocan fibras sensibles o representan una dura crítica para el gobierno en turno. Esto ha sido a lo largo de los años y sin importar el color del partido en el poder. A este hecho, se le denominó como Cine Maldito. Un ejemplo claro de ello y de la censura, es la cinta que lleva por título, Rosa Blanca, dirigida por Roberto Gavaldón, basada en un cuento del escritor B. Traven. La obra relata la forma en que la población Rosa Blanca, ubicada en la costa del Golfo de México, fue saqueada por la empresa estadunidense Condor Oil Company Inc., debido a la extracción de miles de barriles de petróleo. En la cinta participaron grandes del cine de oro mexicano, como Ignacio López Tarso, Rita Macedo y Begoña Palacios, entre otros. El saqueo y destrucción ambiental fueron considerables y ante la negativa del administrador —don Jacinto—, de alquilar o venderles la tierra es asesinado. La cinta refleja la actitud inmoral en el empleo de los recursos más bajos para convencer a los habitantes de esa población en vender sus propiedades por pequeñas cantidades de dinero. La película fue producida en 1961, durante el mandato de Adolfo López Mateos. El pasado lunes 14 de abril se proyectó este material en la Cámara de Diputados con motivo de la discusión que se da en el Poder Legislativo sobre la reforma energética. De esta forma se dio inicio al ciclo de cine dominical. Cumpliendo el cuarto día de toma por el FAP (Frente Amplio Progresista) y para inaugurar esta actividad, invitaron al ex director de la rama de cine de la SOGEM, Víctor Ugalde, quien ilustró y ofreció datos interesantes de esta cinta dentro del recinto legislativo. El también investigador cinematográfico, en entrevista con Crónica, confirmó que la censura de esta obra, fueron meramente intereses del gobierno en ese entonces, y que después de once años de su realización, cuando Rosa Blanca al fin fue “estrenada”, aún con una edición de diez cortes, pudieron deducirse las inconveniencias políticas que provocaron su censura. Es decir, entre la denuncia de los manejos inescrupulosos de las grandes compañías petroleras estadunidenses se temía que los vecinos del país del norte se sintieran ofendidos y como extra, también aparecía un ex presidente de México, Miguel Alemán Valdés, gobernador de Veracruz en esa época. Ugalde añadió que Hal Croves —como también se le conoció al autor—, escribía sus obras a través de vivencias propias ya que sus investigaciones eran netamente de campo. “Pecado y moral”. En el año de 1994, a finales de la presidencia de Salinas de Gortari, programaron en las salas del Centro Cultural Universitario la exhibición de una copia restaurada de La mancha de sangre, película realizada por Adolfo Best Maugard. Este hecho fue un gran acontecimiento ya que se trató de la primera película maldita del cine mexicano. Filmada en 1937, La mancha de sangre fue prohibida por atentar a la moral pública, dentro del gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río. Al término de este mandato, en 1943, fue aprobada la proyección después de ser “editada” y quitarle las escenas más fuertes, para no lastimar el pudor de los espectadores; posteriormente la cinta desapareció más de cincuenta años, hasta su rescate por la Filmoteca de la UNAM. La historia de esta película narra el romance entre una prostituta llamada Camelia, interpretada por Stella Inda y un joven de provincia recién llegado a la capital de nombre Guillermo, actuado por José Casal. También se involucran negocios turbios, problemas sentimentales, noches de cabaret y pecado, no muy distintos a películas que posteriormente darían comienzo a una recordada época del cine mexicano. Maugard no volvió a filmar nunca más. “Crimen de Estado”. Denominada por el propio creador como “la película maldita del cine mexicano”, La sombra del caudillo (1960), dirigida por Julio Bracho, basada en la novela del escritor mexicano Martín Luis Guzmán, abarca los hechos en la masacre donde murió el general Francisco R. Serrano, en Huitzilac, Morelos, el 3 de octubre de 1927, refiriéndose a que fue un crimen de Estado, dirigido por Plutarco Elías Calles. Es por eso que la película fue censurada días antes de su estreno, bajo las órdenes de Gobernación, dentro del mandato de Adolfo López Mateos. Se conservó por 30 años enlatada, hasta el 12 de noviembre de 1990, fecha en que fue estrenada en la Cineteca Nacional. “Caciquismo en México”. En el caso de la cinta El brazo fuerte (1958) de Giovanni Korporaal, fue otra víctima de la censura en la pantalla grande, ya que tocaba temas como el caciquismo y el inestable sistema electoral mexicano. La cinta independiente que contó con actores no profesionales, se logró exhibir después de seis años de su creación en salas escolares, privadas y universitarias, pero las salas comerciales le cerraron las puertas, pretextando que se trataba de una película fuera de las reglas del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). Esta cinta fue prohibida también durante el gobierno de Adolfo López Mateos. “El 2 de octubre, no se olvida”. Rojo amanecer (1989) del director Jorge Fons, rompió el silencio que mantuvo el cine en cuanto a uno de los momentos cruciales en la historia de México… la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Esta cinta fue censurada para su exhibición, a través de tácticas burocráticas de las autoridades cinematográficas del país durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Aunque no se abarcan todas las historias de los cientos de estudiantes masacrados en la Plaza de las Tres Culturas, esta cinta fue la primera que se aventuró a tocar el tema, pese a las amenazas de no exhibirla. Con la controversia encima se permitió la proyección al público general, convirtiéndose en un éxito de taquilla inusitado en las producciones mexicanas de aquel tiempo, siendo que en 1991 la Academia Mexicana de Artes Cinematográficas la premió con el máximo galardón a una cinta nacional, un Ariel de Oro. La Filmoteca de la UNAM se ha dado a la tarea de proyectar este tipo de películas controversiales, aún cuando todavía provocan incomodidad en algunas esferas de la sociedad. En la actualidad, la libertad de expresión ha cambiado considerablemente, prueba es que ahora estas cintas, denominadas malditas, se transmiten por televisión abierta.

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