La Crónica de Hoy | El fin del mundo es el miércoles

El fin del mundo es el miércoles
Fernando Rivera Calderón | Opinión | Fecha: 07-sep-08 | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 09:45:44
Este miércoles se pondrá en funcionamiento el Gran Colisionador, el acelerador de partículas más grande del mundo, ubicado en un túnel de 27 kilómetros de circunferencia ubicado entre Francia y Suiza. El objetivo de este experimento en manos de la Organización Europea de Investigación Nuclear es desentrañar los misterios sobre el origen del Universo y acercarnos en un simulacro a escala a eso que llamamos Big Bang, así como a otros conceptos mucho más herméticos como la antimateria, la materia oscura y los universos paralelos. Aunque los científicos responsables del proyecto dicen que es un experimento seguro, hay voces que aseguran que, de salirse las cosas de control, el Gran Colisionador podría crear un agujero negro capaz de devorarnos de un bocado. Y es que en una de esas, tal vez el Big Bang que reconocemos como el inicio de todo no sea más que el resultado de la implosión-explosión causada por el funcionamiento de un acelerador de partículas creado por los locos científicos de otro tiempo y de otro espacio. Si así fuera, el experimento sería un éxito, pero los seres humanos del planeta Tierra no podríamos presumirle a nadie nuestro descubrimiento, porque en ese preciso instante dejaríamos de existir. Entonces, milenios después un alienígena preguntará: “Oye, ¿y qué fue de los humanos?”, y otro alienígena responderá: “Querían saber qué era el Big Bang y vaya que lo supieron; como dicen, el que busca encuentra”. El fin del mundo nos obsesiona a muchos. Algunos viven esperando con cierta ansiedad a que suceda y van recopilando todas las fechas fatales que los profetas han lanzado sobre la suerte de este planeta, otros pensamos que el fin del mundo ya pasó y que esto que vivimos es algo así como el “sobrante para reposición” de la existencia, una rebaba de tiempo predestinada a la nostalgia y al karaoke. El otro día estaba en mi casa cuando empezó a granizar y mi hijo de seis años salió de su cuarto gritando que había llegado el fin del mundo. Y la verdad es que no sabemos cuándo será el fin del mundo, pero sí sabemos que nos tocará a cada uno vivirlo a la hora de la muerte, porque aunque el mundo siga para uno ya se acabó. Si el tragicómico desenlace de nuestra especie llega el miércoles, que nadie diga que no les advertí que podría pasar. Y tomen sus previsiones. Si van a besar a alguien, bésenlo; si van a pedir perdón, pídanlo; si desde hace rato como que traen ganas de mandar a cierto individuo a la chingada, ahora es cuando. Ya si no se acaba el mundo, pues entonces tendrán tiempo para enmendar lo que hagan estos tres días, pero si se acaba y no lo hicieron se arrepentirán el resto de sus días, que, básicamente, serían tres. Termino esta reflexión sobre el famoso fin del mundo con un elevadísimo poema de Jorge Luis Borges titulado “Doomsday”: Será cuando la trompeta resuene, como escribe San Juan el Teólogo. Ha sido en 1757, según el testimonio de Swedenborg. Fue en Israel cuando la loba clavó en la cruz la carne de Cristo, pero no sólo entonces. Ocurre en cada pulsación de tu sangre. No hay un instante que no pueda ser el cráter del Infierno. No hay instante que no pueda ser el agua del Paraíso. No hay un instante que no esté cargado como un arma. En cada instante puedes ser Caín o Siddharta, la máscara o el rostro. En cada instante puede revelarte su amor Helena de Troya. En cada instante el gallo puede haber cantado tres veces. En cada instante la clepsidra deja caer la última gota. eccehumo@hotmail.com
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