Eugenio Méndez Docurro, magno creador de tecnosaber - Octavio Paredes López | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Octavio Paredes López

Eugenio Méndez Docurro, magno creador de tecnosaber

Eugenio Méndez Docurro (EMD) estudió los niveles de secundaria y preparatoria en la Vocacional 2 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y se graduó de ingeniero en comunicaciones también en el Politécnico en 1947 y posteriormente efectuó estudios de posgrado en la Universidad de Harvard, MIT y en otras instituciones de Francia e Inglaterra. Al poco tiempo de su regreso a México fue nombrado subdirector general del IPN y en 1959 director general del mismo, en donde creó escuelas de física y matemáticas, enfermería, de graduados y otros grupos. Sin duda alguna EMD se encuentra dentro de los más grandes y sobresalientes constructores mexicanos de programas e instituciones de educación técnica y de innovación científica y tecnológica (ICT) del siglo XX. Muy probablemente don Eugenio empezó a adquirir esta visión que lo ha caracterizado a lo largo de su fecunda vida a partir del puerto veracruzano que lo vio nacer; y de cuyo estado siente un enorme orgullo. Muy pronto se dio cuenta de la necesidad del país de incidir en áreas estratégicas y acelerar la formación de personal altamente calificado para la educación y la ICT; necesidad que fue enriquecida con sus interacciones nacionales e internacionales y muy especialmente con su ex profesor y colega politécnico, a la sazón científico en el MIT, Manuel Cerrillo. Su liderazgo en el IPN y su cercanía con el poder político, especialmente con el presidente Adolfo López Mateos, entre otros, se conjugaron para llevar a cabo la creación en 1961 del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav; su 50 aniversario y los festejos correspondientes son inminentes); algunos académicos, por ignorancia o por mala fe tratan de restarle este enorme mérito (pero innumerables documentos oficiales e insignes personas que vivieron los acontecimientos lo atestiguan fehacientemente) y procuran atribuírselo a otro u otros que se incorporaron al Cinvestav cuando la decisión de su creación ya había sido tomada y las acciones estaban en marcha; e igualmente han tratado de desarticular al centro del instituto que le dio vida y razón de ser. De último momento el Dr. Cerrillo declinó la dirección ofrecida y esto muy probablemente cambió el derrotero a seguir por el naciente Cinvestav; de esta manera don Eugenio le propuso y convenció al secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet, y al presidente López Mateos para designar a Arturo Rosenblueth como su primer director. Rosenblueth había estudiado medicina en la UNAM y en Francia y después se especializó en la Universidad de Harvard en donde desarrolló una muy brillante carrera académica antes de incorporarse al Instituto Nacional de Cardiología. Siendo subsecretario de Comunicaciones, EMD es nombrado vocal ejecutivo del organismo predecesor del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología del Instituto Nacional de la Investigación Científica, de los años 1965 a 1970; Méndez Docurro ya tenía acumulada a la fecha una buena dosis de experiencia, ya que había participado en la época avilacamachista con el ilustre Sandoval Vallarta en una comisión impulsora de la ciencia y tecnología. En el INIC, él preside los trabajos de diversas comisiones integradas por cerca de 800 científicos y tecnólogos, y que estaban coordinados por personas de lo más distinguido del México de esa época, para evaluar la situación de la CyT azteca; actividades que desembocaron en 1970 en la creación del Conacyt y funge así como su primer director general, simultáneamente a su función de secretario de Comunicaciones y Transportes; al establecer las bases para el arranque del consejo por más de dos años, renuncia al mismo para concentrarse en sus otras actividades de funcionario. Para la creación del Conacyt, EMD contó con la estrecha colaboración, como él mismo lo atestigua, de la UNAM (por cierto siempre presente en los grandes eventos académicos), del IPN, de otras instituciones de educación superior, de la entonces Academia de la Investigación Científica, hoy Academia Mexicana de Ciencias, y de diversos organismos gubernamentales y no gubernamentales. Es decir, no fueron en forma anónima las comunidades de investigadores los creadores del Cinvestav y del Conacyt, como sugieren algunos; fueron personajes liderados por uno de ellos, por uno de los mismos, y en estos dos casos por EMD; honor a quien honor merece. En 1962 se crea por decreto presidencial la Comisión Nacional del Espacio Exterior (Conee), siendo subsecretario de Comunicaciones Walter Buchanan, y miembro de la misma don Eugenio. La colaboración e intercambio de información meteorológica y de otros componentes de CyT con los EU, Argentina y Brasil, fue muy intensa; se aceleró el envío de cohetes al espacio mexicano y los programas de percepción remota, así como el entrenamiento de personal especializado. En 1974, siendo EMD secretario de Comunicaciones, se inauguran los laboratorios de la Conee. Con el cambio de gobierno federal en 1977, y como ocurre en México con alguna inexplicable frecuencia, fue disuelta esta comisión, dispersándose el personal y dejando de lado los avances y las experiencias en un campo que todavía estaba en sus etapas iniciales, y en las que se habían alcanzado niveles de frontera en el tecnosaber. En 1989 se le nombra director general del Instituto Mexicano de Comunicaciones, organismo que participa en el desarrollo de proyectos y diseño de satélites de comunicación con tecnología nacional, para lo cual se entrena rápidamente a ingenieros mexicanos; este grupo hace también los estudios para seleccionar las mejores propuestas de construcción y lanzamiento de los satélites denominados Solidaridad con tecnología mayoritariamente foránea. En 1997 se disuelve este organismo y se pierden los logros alcanzados para la construcción de microsatélites experimentales que estaba en pleno desarrollo. De conformidad con lo que ha ocurrido en diversos eventos de la ICT en el país, de pare y arranque, la Cámara de Diputados aprobó en el 2007 la creación de la Agencia Espacial Mexicana; a pesar de décadas de atraso y de esfuerzos perdidos en estas actividades fundamentales en la ICT, se espera que esta agencia entre en operación en el futuro próximo y que le toque mejor suerte que los eventos precedentes. Don Eugenio ha recibido una enorme cantidad de reconocimientos de instituciones y organismos nacionales e internacionales; y todavía en la actualidad desarrolla una serie de actividades académicas dignas de elogio. Sería altamente deseable que su alma máter y otros organismos del tecnosaber encabezaran acciones tendentes a que el ejemplo de este gran visionario fuera ampliamente conocido por los jóvenes de nuestro país. La sociedad mexicana del presente y del futuro, con las desavenencias y desasosiegos actuales, bien se lo merece. *Científico del Cinvestav-IPN, Irapuato, Miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM y del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República (CCC) consejoconsultivodeciencias@ccc.gob.mx

Imprimir

Comentarios