El muralismo mexicano y su influencia en el siglo XX | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

El muralismo mexicano y su influencia en el siglo XX

muestra. Vista central de la pintura El mito del mañana, del japonés Taro Okamoto. Amanecer, del iraní Nasser Palangui, en el que retrata el sufrimiento y la opresión de su pueblo.

El muralismo, desarrollado en los años 20 del siglo pasado, colocó a nuestro país en la vanguardia de la historia de la plástica porque influyó en artistas de otros países, quienes usaron la técnica para plasmar las luchas sociales en sus naciones, como Cuba, Nicaragua, Paraguay, Puerto Rico, Argentina, Alemania, Italia, Irlanda, España, Japón, Irán y muchos más.
Irma Fuentes, investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plástica, indicó que “la corriente pictórica surgió para contar y documentar la historia del pueblo mexicano después de la revolución a través de imágenes de acontecimientos, luchas político-sociales, asuntos religiosos y culturales”.
Esta forma de expresar logros y derrotas políticas, sociales, culturales y económicas impactó en el mundo, principalmente en los países que, en diferentes periodos del siglo pasado, tuvieron un contexto histórico de opresión similar al de México, indicó Leticia López Orozco, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
En Japón el muralismo mexicano tuvo una gran influencia entre sus pintores más destacados de los años 30, 40 y 50, como Tamiji Kitagawa, Isamu Noguchi y Tsuguharu, subrayó el crítico de arte japonés Kauro Kato.
En su artículo “Acercamiento a la influencia del movimiento muralista mexicano en el arte contemporáneo de Japón”, publicado en la revista Crónicas, el muralismo, producto de la Revolución Mexicana, número 13, diciembre 2008, de la UNAM, el especialista japonés indicó que la influencia de la plástica mexicana impactó en su país por considerarlo un arte expresivo del pueblo.
Cuba, un país muy cercano al nuestro, en los años 60 tomó la corriente muralista para expresarse, como sucedió en México, en mercados, edificios, escuelas, hospitales y universidades, indicó el crítico de arte Alberto Híjar.
En su artículo “Pintar y organizar en Cuba”, publicado en la revista Crónicas, el muralismo, producto de la Revolución Mexicana, número 12, octubre de 2006, el especialista en la historiografía del arte y la relación entre política y arte relató que Orlando Suárez, uno de los muralistas cubanos más destacados de la isla, recibió influencia de los artistas mexicanos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Chávez Morado.
Destacó que Suárez en sus murales subraya la presencia de los mártires, héroes y represores cubanos, algo similar a los personajes del muralismo mexicano.
Otro de los países que recibieron una gran influencia del muralismo mexicano fue Nicaragua. En los años 80, después de la revolución sandinista que derrocó el gobierno de Anastasio Somoza, Nicaragua se llenó de murales, porque, según señaló el escritor Ernesto Cardenal en su texto La revolución perdida, vol. III, “la revolución produjo un pueblo nuevo que creó una nueva cultura, hubo un gran renacimiento cultural, el más grande en la historia de este país”.
Otros artistas latinoamericanos que adoptaron las técnicas del muralismo son Oswaldo Guaya-Samin, en Ecuador; José Sabogal, en Perú; Nel Gómez, en Colombia, y Portinari, Di Cavalcanti y Eugênio Sigaud, en Brasil, así como Antonio Berni, en Argentina.
En Irán la pintura revolucionaria comenzó hace 32 años en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Teherán, cuando un grupo de jóvenes pintores buscaron plasmar su lucha social a través de la pintura y vieron a Siqueiros, Orozco y Rivera como unos maestros a seguir, señaló Nasser Palangi, uno de los artistas iraníes más destacados del último cuarto del siglo XX.
En su artículo “Similitudes entre la pintura revolucionaria de México e Irán”, publicado en la revista Crónicas, el muralismo, producto de la Revolución Mexicana, número 13, diciembre 2008, de la UNAM, destacó que las similitudes entre ambas pinturas son la insurrección contra el imperialismo y el feudalismo y el uso de símbolos y mitos nacionales en relación con sucesos y procesos contemporáneos.
Asimismo, indicó que hay similitud de estilos, es decir, que los artistas de ambos países basaron sus obras en el expresionismo, simbolismo y surrealismo. Además, ambos ponen énfasis en el sentimiento y la emoción.

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