Abusos y excesos en el Contrato Colectivo de Trabajo de LyFC | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Abusos y excesos en el Contrato Colectivo de Trabajo de LyFC

Privilegios. A los salarios promedio de 6 mil pesos de electricistas sindicalizados se le sumaban un sinfín de prestaciones.Foto: Archivo

El Contrato Colectivo de Trabajo que tenía el Sindicato Mexicano de Electricistas con Luz y Fuerza del Centro implicaba abusos y excesos como el hecho de que dentro del rubro "Materia de Trabajo" estaba la "poda de árboles", lo que significaba que la empresa no podía contratar eventuales o jardineros para realizar esta labor, sino que se la debía confiar a los sindicalizados.
El CCT contenía cláusulas en las que se establecían prestaciones para los trabajadores electricistas muy por encima de las que percibían otros empleados públicos, y que echan por tierra las versiones de que los trabajadores de LyFC ganaban en promedio seis mil pesos al mes, pues al salario nominal se agregaban un sinfín de prestaciones por varios conceptos.
Ayuda para transporte, equivalente al 19 por ciento del salario diario, ayuda para despensa del 22 por ciento del salario, apoyo de entre ocho mil y nueve mil pesos de gastos funerarios y permisos con goce de sueldo para quienes estaban comisionados, son algunas de las prebendas de que gozaban los empleados del SME, según el Contrato Colectivo de Trabajo 2006-2008.
Así lo comenta César Hernández Ochoa, experto en temas de energía y autor del libro La Reforma Cautiva, Inversión, Trabajo y Empresa en el Sector Eléctrico Mexicano.
Comenta que el estereotipo "obrero" de los ahora ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro no se ajusta a la realidad, ya que muchos realizaban frecuentemente labores de oficina, y sólo una pequeña parte de estos electricistas eran "gente de casco, herramientas al cinto y callos en las manos".
En entrevista, el especialista comenta que la imagen del SME venía cayendo desde hacía tiempo y la puntilla fue la última elección interna en la que contendieron Martín Esparza Flores, buscando su segunda reelección, y Alejandro Muñoz Reséndiz, en donde salieron a la luz acusaciones de corruptelas al interior del gremio.
"Esta imagen de sindicato democrático ya no era tan fuerte… la gente destaca mucho en las encuestas que el SME tiene una mala imagen y una parte de ello es el problema de productividad que tenía Luz y Fuerza", comenta.
Corruptelas en el cobro de luz, en conexiones y reparaciones, pésima atención en ventanilla y la mala calidad en el servicio en general, abrieron el camino a la desconfianza hacia el SME entre la ciudadanía, añade.
"Es una imagen mala ahora, pero que ha sido mala entre la población por más de una década", destaca Hernández Ochoa, quien fuera investigador asociado del Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac), cuando escribió el libro.
AYUDA PARA TRANSPORTE, DESPENSA Y RENTA. Hernández Ochoa consigna en su libro que en materia de transportación, LyFC "se obliga a entregar a los trabajadores el equivalente a 19 por ciento de su salario diario de nómina.
La prestación para cada trabajador y jubilado era en promedio, de mil 289.5 pesos mensuales en el 2002, cantidad que actualmente, luego de varias actualizaciones del Contrato Colectivo de Trabajo, es mucho mayor.
Por lo que toca a la prestación relacionada con la ayuda de despensa, según el investigador, era del equivalente al 22 por ciento del salario nominal y se entregaba lo mismo a empleados en activo que a jubilados y pensionados.
Menciona que en ayuda para renta, tanto trabajadores activos como jubilados recibían un apoyo equivalente al 36.5 por ciento de su salario diario de nómina
Gastos funerarios

La Ley Federal del Trabajo sólo prevé que el patrón pague dos meses de salario en gastos del sepelio, en el caso de trabajadores fallecidos en algún accidente laboral.
Pero no era así en LyFC. El CCT obligaba a la empresa a pagar entre ocho mil y nueve mil pesos de gastos funerarios para sus trabajadores y jubilados, y a prestar a éstos últimos hasta 13 mil pesos en caso de fallecimiento de algún familiar.
Además, la empresa tenía que entregar una ayuda adicional cercana a los 13 mil 700 pesos a los familiares del trabajador fallecido.
Una de las ventajas de pertenecer al SME, dice el investigador, eran las percepciones totales, todas contenidas en el CCT pero que, en comparación con la situación de otros empleados públicos, representaban abusos de parte de la dirigencia sindical y ponían en serios predicamentos financieros a la empresa.
Por ejemplo, un cajero de LyFC ganaba más de seis mil pesos al mes, cuando el salario mínimo profesional de una persona que realiza esta actividad, en cualquier otra empresa pública o privada, es de alrededor de dos mil pesos.
EJEMPLO DE BUROCRACIA. César Hernández aporta un ejemplo de la burocracia que imperaba en LyFC debido a ciertas cláusulas del CCT.
La colocación de un transformador en cierta colonia del Distrito Federal, tardó más de un año debido a que fue necesario colocar un cableado subterráneo y un poste adicional para conectar los medidores.
"Se tardaron más de un año; había una cuadrilla que sólo tenía la función de hacer el hoyo, otra cuadrilla era la que instalaba los cables subterráneos, y otra más la que debía colocar el poste, y otra era la encargada de colocar el transformador.
Para cada una de esas tareas había personal diferente y obviamente los problemas de coordinación eran más grandes. Se tardaron más de un año en colocar ese transformador.
Este burocratismo que redunda en una definición muy precisa y detallada de labores forma parte del CCT, y no existe en el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM).
El analista señala que el CCT de Luz y Fuerza del Centro restringía la subcontratación.
Dentro del rubro Materia de Trabajo se incluía la "poda de árboles", lo que quiere decir que la empresa no podía subcontratar empleados eventuales o jardineros especializados para realizar esta labor.
 

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