Smartmatic es una empresa de “comercio riesgoso” y... defraudadora | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Smartmatic es una empresa de “comercio riesgoso” y... defraudadora

Además de ser señalada como una empresa especializada en fraudes electorales, Smartmatic, la firma a la que la Secretaría de Gobernación adjudicó la venta de equipos para la obtención de datos biométricos, es inexperta y está implicada en timos financieros en distintas partes del mundo.
Primero que nada, aparece en el registro de la cámara de comercio de Ámsterdam como una empresa desarrolladora de bienes raíces y no en registros y autenticación de personas.
Además, está calificada como una compañía de comercio riesgoso.
Alexander Boyd, un investigador venezolano que ha rastreado las actividades irregulares de Smartmatic desde hace más de cinco años, asegura que fue un error de las autoridades mexicanas entregarle la licitación de la obtención de datos para la Cédula de Identidad.
“Sus actividades se describen como para comprar, desarrollar y administrar bienes. No hay nada acerca de la provisión de dispositivos biométricos allí”, indica el investigador en su blog: http://alekboyd.blogspot.com/
Y agrega: “Smartmatic no tiene un historial de haber sido directamente contratados para proporcionar esta tecnología en cualquier parte del mundo.”
Por eso, Boyd lanza una serie de preguntas en su sitio de internet:
—¿Por qué a una empresa que no tiene antecedentes en la prestación de la tecnología biométrica se le permite introducir ofertas en una licitación pública organizada a tal efecto?
—¿Por qué las autoridades mexicanas otorgaron el contrato al mejor postor y con menos experiencia?
—¿Por qué se ha tergiversado Smartmatic a sí misma alegando que es una empresa holandesa, cuando en realidad es de un venezolano con conexiones sospechosas con el régimen de Chávez?
—Si bien es cierto que Smartmatic es una empresa holandesa, ¿dónde están las declaraciones de impuestos de las operaciones en ese país?
No hay o no encuentra respuesta.
Pero la cosa no para ahí. En diarios locales e internacionales, blogs e inclusive en análisis académicos se puede encontrar información respecto a las irregularidades con que opera la firma supuestamente holandesa.
En 2004, luego de que dicha compañía surtió al Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela de las urnas electrónicas para el referéndum presidencial de ese año, en el que se decidió la permanencia en el poder de Hugo Chávez, se descubrieron vínculos entre los fundadores de Smartmatic, Antonio Mugica y Alfredo Anzola, con importantes personajes del gobierno de Chávez.
Entre ellos, el entonces vicepresidente José Vicente Rangel, cuya hija fungió como notaria para formalizar la constitución de una sociedad entre Smartmatic, la empresa Bizta Corp. y CANTV, la compañía estatal de telecomunicaciones.
Y sí, esa sociedad fue el punto de partida para que Smartmatic pudiera firmar un jugoso contrato con el CNE, que muchos estiman en al menos 131 millones de dólares.
La empresa se hizo cargo de proveer al CNE de las urnas electrónicas que se usarían en el referéndum, mismas que fueron compradas a la firma italiana Olivetti. Fue una de las cosas más extrañas que ocurrieron en ese entonces, pero más fue saber que quien acudió a Italia a cerrar la operación no fue algún directivo de Smartmatic, como Mugica o Anzola, sino el propio presidente del CNE, Jorge Rodríguez.
Sin embargo, no es la única sorpresa. También hubo irregularidades en la compra de las urnas electrónicas.
Y es que el modelo de máquina que oficialmente fue adquirido a Olivetti (AES300) no existe en su catálogo, y que el que finalmente llegó a Venezuela para el proceso comicial (MAEL 205) solamente había sido usado anteriormente en loterías.
También hubo diferencias entre el costo oficial de las máquinas (el equivalente de casi 58 millones de dólares) y el que reportó la agencia noticiosa italiana ANSA (24 millones de dólares).
Al final, el referéndum fue ganado por Chávez con 59% de los votos a favor de su permanencia en el poder. Y aunque hubo quejas sobre el uso de las urnas electrónicas provistas por Smartmatic, hasta ahora no se ha podido probar que la tecnología incidió en el resultado.
Y HAY MÁS. De acuerdo con información publicada en Estados Unidos por los diarios Miami Herald y The Washington Post, la empresa fue señalada por el Departamento del Tesoro e incluso la Agencia Federal de Investigación (FBI) cuando se hizo pública su contabilidad.
Smartmatic registró pagos por 1.5 millones de dólares —en la forma de “comisión de venta”— que fueron a dar a los bolsillos de Morris Loyo Arnáez, un capitán retirado de la Fuerza Aérea de Venezuela, identificado con el régimen.
En tanto que el Miami Herald reveló que los pagos a Loyo habían sido de más del doble.
Además, la compañía se metió en problemas por su subsidiaria Sequoia, que Smartmatic compró a la empresa británica De la Rue y entre cuyos propietarios principales estaba sir Jeremy Greenstock, un ex diplomático del Reino Unido que fue embajador ante las Naciones Unidas y representó a su país en Irak luego de la invasión de 2003.
Greenstock fue también asesor especial de British Petroleum y se afirma que, por esto último, llegó a tener fuertes nexos con Venezuela.
A raíz de la compra de Sequoia en 2005, Smartmatic incursionó en los procesos electorales de Estados Unidos como proveedor de urnas electrónicas. Se estima que los contratos ganados por Sequoia le dieron participación en elecciones locales estadunidenses cuyos padrones sumaban 40 millones de votantes, en 17 de los 50 estados de Estados Unidos y el Distrito de Columbia.
En un momento, Sequoia tenía contratos para proveer de urnas electrónicas a todo el estado de Nevada y condados importantes de California y Florida, entre otros.
La empresa fue señalada de manera particular durante una elección primaria en el condado de Cook, Illinois, donde se asienta la ciudad de Chicago. En marzo de 2006, los votos tuvieron que ser contados y recontados varias veces, luego que el sistema provisto por Sequoia provocó un gran caos en el cómputo de los sufragios.
Algunos meses después, los diarios Miami Herald y The New York Times informaron que el gobierno estadunidense investigaba la propiedad de la empresa, luego de acusaciones de que estaría ligada a Chávez.

Antonio Mugica
Fundador de la empresa internacional Smartmatic y creador de su visión. Se le vincula con el gobierno de Hugo Chávez (Venezuela) y, a decir de la página de internet de su compañía, es el responsable del crecimiento de la empresa a la que Gobernación le entregó la licitación de dos mil equipos especializados para la obtención de datos biométricos que serán utilizados para la Cédula de Identidad. Tiene seis patentes otorgadas y seis patentes pendientes en Estados Unidos. Fue anteriormente director de Panagroup Corp., y es ingeniero electrónico graduado en la Universidad Simón Bolívar (Venezuela).

Alexander Boyd
Investigador venezolano que ha rastreado las actividades irregulares de Smartmatic desde hace más de cinco años. Asegura que fue un error de las autoridades mexicanas entregarle la licitación de la obtención de datos para la Cédula de Identidad dado que ha trabajado como investigador independiente, periodista, en grupos de presión civiles y políticos, activista de los derechos, y tiene experiencia en consultoría estratégica y política de toda América Latina. En 2006 se convirtió en el primer blogger nunca a la sombra de un candidato presidencial en Venezuela. Se ha ganado recientemente una maestría en Estudios de la América española (King’s College de Londres), con énfasis en la literatura venezolana.

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