El indiscreto encanto de la “boliburguesía” - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Fran Ruiz

El indiscreto encanto de la “boliburguesía”

Florecieron al calor de la revolución chavista, pero, tras casi una década de borrachera financiada por los petrodólares, la cruda empieza a pasar factura. Son los “boliburgueses”, producto del cruce de la ideología bolivariana que predica el presidente venezolano Hugo Chávez y ese irresistible encanto de la burguesía: por la mañana se ponen la camisa roja revolucionaria y se unen al coro de voces que repudian el imperialismo yanqui y la oligarquía tradicional, y por la noche, paseo en la Hummer, ropa de marca y whisky 12 años en el club de moda.
Esta nueva casta “robolucionaria”, así la llaman los venezolanos, ha disfrutado estos años del paraguas impune del gobierno, que mientras por un lado quitaba fortunas a los oligarcas de toda la vida, por el otro permitía el nacimiento de nuevos ricos al calor de una corrupción rampante.
Lo denuncia así el último informe de Transparencia Internacional (TI), que es demoledor: Venezuela disputa a Haití el dudoso honor de ser el país más corrupto de América Latina (lo que tiene mucho mérito, teniendo en cuenta el nivel de sus competidores) y se hunde entre los países peores del planeta, junto a naciones en guerra o con grave problema de autoritarismo y déficit democrático, como Irán, Burundi, Birmania o Afganistán.
Sólo un saqueo generalizado de las arcas públicas por una legión de funcionarios del oficialismo explicaría la paradoja de un país con una inmensa riqueza petrolera y relativamente poco poblado, donde se ha dado el caso de ser más fácil encontrar productos de lujo, como carros de alta gama o refinados coñacs, que productos básicos, como la leche o el azúcar.
Chávez lleva 10 años haciendo revolución, pero los niveles de pobreza en Venezuela son tan escandalosos como la cantidad de Audis que merodean por el Palacio de Miraflores. ¿No le llama la atención esta anomalía? ¿No le incomoda saber que las cifras de asesinatos colocan año tras año a Caracas como una de las ciudades más violentas del planeta, no porque esté en guerra, sino por sus altos niveles de marginación? ¿Será que vive obsesionado por la amenaza yanqui y no le deja ver lo que pasa en su país, o por el contrario invoca siempre enemigos externos para desviar la atención de los venezolanos y que no se fijen en los problemas internos?
Sea lo que sea, los boliburgueses a los que hasta ahora no había prestado atención le han hecho jugar una mala pasada al presidente venezolano y éste se ha visto obligado a reaccionar, lo que podría precipitar la decadencia de esta casta “robolucionaria”.
La culpa la han tenido siete bancos intervenidos por el gobierno por graves anomalías en su contabilidad y el hecho de que uno de los directores arrestados, Arné Chacón, sea el hermano de uno de los hombres más cercanos a Chávez, Jesse Chacón, quien se vio obligado a renunciar de su cargo de ministro de Ciencia y Tecnología por el escándalo.
Chávez, que asegura haber visto sólo unas tres veces a quien fue compañero de armas en el golpe de Estado que él mismo encabezó, dice que no sale de su asombro de que un “pata en el suelo” (del pueblo llano) como él “de repente sea dueño de un banco y aparezca con caballos por el hipódromo”.
¿De verdad desconocía el tren de vida del hermanísimo del ministro? Si es así no haría más que confirmar que el presidente venezolano se distrae demasiado con sus viajes al extranjero o su retórica antiimperialista y anticolombiana.
No aprendió o se le olvidó la lección de su ex aliado Luis Felipe Acosta Carles (otro militar bolivariano), quien tras designarlo como gobernador del estado de Carabobo acabó defendiendo sus privilegios con estas declaraciones a la prensa que resumen la quintaesencia del boliburgués: “Los revolucionarios, si ganamos dinero, también tenemos derecho a comprar las exóticas, impactantes y metedoras de miedo Hummer”.
¿No se les queda la cara de bobo tras escuchar esto?
fran@cronica.com.mx

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