La Crónica de Hoy | Los tratados militares

Notas relacionadas
Los tratados militares
Rafael Cardona | Opinión | Fecha: 17-may-10 | Hora de creación: 09:28:23 | Ultima modificación: 12:13:23

Strategos se les decía a los 10 generales escogidos cada año, un por cada tribu, para la defensa de Atenas. De ahí viene la palabra estrategia, la cual significa, palabras más, palabras menos, en todos los tratados militares, conjunto de operaciones para derrotar al adversario.

Después vienen los otros dos componentes: la táctica, mediante la cual se ejecutan correctamente los planes y las maniobras, y después la logística, mediante la cual se aprovisiona el ejército y se le garantiza su capacidad combativa.

Eso lo saben todos los militares del mundo y por eso son tan sorprendentes las declaraciones del comandante supremo de las fuerzas armadas mexicanas, el presidente Felipe Calderón, al diario español El País, en las cuales reconoce su desconocimiento inicial de la fortaleza y capacidad de respuesta del enemigo al cual le declaró la guerra.

“Cuando inició su guerra contra el crimen —le pregunta el corresponsal Pablo Ordaz— ¿sospechaba que tenía tanto poder?”.

Con helada sinceridad, el Presidente responde:

“No había una idea precisa de las dimensiones, pero sí había una certeza de la peligrosidad y de la imperiosa necesidad de cortar esa ola expansiva. El cáncer estaba ahí y, a medida que lo hemos enfrentado, hemos visto la dimensión que tiene. Ese proceso se vio en otros países, sólo que en Colombia se llevó muchísimo tiempo e igualmente generó una gran cantidad de muertos. Pero no se puede medir el éxito o el fracaso sólo por el número de muertes. El número de muertes lo que refleja es la intensidad del problema”.

Si pasamos por alto la ligereza de ignorar la gravedad de la muerte y dejamos de lado la afirmación de su inutilidad en la medición del éxito o el fracaso de una operación militar, queda un dato abrumador: “no había una idea precisa de las dimensiones…”.

No necesita uno ser Aníbal, Napoleón o Von Clausewitz para saber cuál es la primera condición para emprender una acción militar, conocer al enemigo y dónde se va a dar la lucha.

Bonaparte, quien conoció algo de todo esto, dejó escrita una línea de insalvable lectura:

“Un plan de guerra debe prever todo lo que el enemigo pueda hacer y contener los medios para impedirlo”.

Pero ante esto, la impavidez presidencial tiene un dejo de alegre improvisación, como si la inspiración castrense no proviniera de alguno de los tratadistas sabios en la planeación de los combates, sino del legendario general mexicano Guillermo Rivas, conocido en la historia como El Borras.

“¿Y hay una fecha para terminar esta guerra?”, preguntó El País.

“Para mí va a ser una batalla muy larga y muy cruenta. Va a implicar mucho tiempo, mucho dinero y, por desgracia, va a implicar, muchas vidas humanas. Pero es una batalla que hay que librar y que unidos vamos a ganar”.

DIEGO

Hace algunos meses, en una comida con Fernando Gómez Mont, le dije: el gobierno antepone lo político a lo jurídico. Su airada respuesta pasó por el recordatorio de su cargo:

“Te recuerdo que estás hablando con el secretario de Gobernación. No te acepto esa afirmación”.

A pesar de lo brusco de la respuesta, FGM no estaba enojado. Quizá sorprendido, pero no molesto.

Hoy con la actitud del gobierno ante el caso Fernández de Cevallos (similar a la de Echeverría cuando secuestraron a su suegro, José Guadalupe Zuno) queda muy en claro cómo lo político se impone a lo jurídico.

El Jefe Diego, con toda la carga de su curriculum, no es sino un ciudadano mexicano más presumiblemente víctima de un secuestro. Otro entre los ocurridos en México (712 en el año 2008) y el mundo (casi 30 mil).

Por eso la intervención de la PGR desplazando al gobierno de Querétaro y la Secretaría de Gobernación, entre cuyas funciones no está investigar delitos, sólo muestra el peso simbólico de un hecho y el golpe mediático asestado —en el mejor de los casos— a una inservible política de seguridad pública.

Pero ninguno de los otros secuestrados (si DFC fue privado así de su libertad) tenía capacidad para imponer a nadie en el gabinete presidencial como el hombre de cigarro ha venido haciendo desde los tiempos de Antonio Lozano Gracia en la PGR.

Todos somos iguales ante la ley, pero no ante quienes la tienen en sus manos.

Este texto del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad explica un poco el desastre:

“En nuestro país la seguridad pública se encuentra en niveles mínimos. Se ha insistido en aplicar medidas, sin contar con diagnósticos confiables que sirvan de sustento para el diseño de políticas públicas acordes con la realidad, con lo cual los resultados han sido poco eficaces. Hemos visto que aumentar el número de policías, incrementar el gasto para su equipamiento, aumentar las penas o contratar asesores externos no han servido para disminuir los altos índices de inseguridad y de violencia que padecemos”.

racarsa@hotmail.com

Artículos de interés


Columnas
  | A-  | A  | A+

La Crónica de Hoy | Todos los derechos reservados ©2013 Powered by GYL Systems