“Tecnología al servicio del desarrollo” - Ing. Héctor Mario Gómez Galvarriato | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Ing. Héctor Mario Gómez Galvarriato

“Tecnología al servicio del desarrollo”

El desarrollo económico-social de los países está ligado directamente con el desarrollo tecnológico que sean capaces de generar y asimilar, ya que es el camino óptimo para incrementar la producción de bienes y servicios, mejorarles la calidad y abatir sus costos, o lo que es lo mismo, lograr la productividad y la competitividad.
Para mejorar las condiciones de vida de la población se requiere, entre otras cosas, que tenga mejores ingresos, sin que se produzca inflación por este motivo, lo cual sólo se puede lograr aumentando simultáneamente la productividad, es decir, incrementando la oferta de productos y servicios para satisfacer oportunamente la mayor demanda derivada del dinero adicional que reciben los trabajadores.
Hemos tenido muchas tristes experiencias en nuestro país cuando se han elevado desmedidamente los salarios por decreto de gobierno o por “lucha” sindical, sin los correspondientes aumentos de productividad, lo que se tradujo en inflación desbocada que anuló las pretendidas mejoras y en la quiebra de empresas que empobrecieron aún más a los trabajadores, al perder sus empleos.
Las duras lecciones recibidas nos han enseñado que no basta con desear el bienestar de nuestra gente más necesitada, no sólo hay que darles un pescado para mitigar el hambre, sino que hay que enseñarlos a pescar, es decir, darles preparación, tecnología y recursos para que puedan competir en la realidad del mundo globalizado, esto es una mejor alternativa que el “populismo”.
Habiendo establecido que el desarrollo de la tecnología es condición indispensable para el progreso de México, trataré de definir con claridad su significado y las circunstancias que lo favorecen.
Definiciones
Ciencia.—Es el conjunto sistematizado de conocimientos de un ramo del saber humano.
Tecnología.—Es el conjunto sistematizado de conocimientos y prácticas aplicables a cualquier actividad, y más frecuentemente a los procesos industriales.
Como se puede observar, la ciencia sólo se refiere al saber, en cambio la tecnología habla del saber pero también del hacer, considera la práctica y la aplicación a procesos productivos, que es precisamente la diferencia entre ciencia pura y ciencia aplicada.
La ciencia aplicada (tecnología) genera mejoras a los procesos, productos o servicios, logrando su competitividad y aceptación en el mercado, lo cual se traduce en nuevas inversiones, empleos, exportaciones, impuestos, etcétera, y esto significa que ayuda a disminuir el desempleo, el ambulantaje, la delincuencia, la migración, la pobreza. La tecnología también contribuye a aumentar el PIB, la independencia política, el ingreso real en dinero de los trabajadores y el del erario, proveyéndolo de recursos para poder cumplir sus funciones en educación, salud, seguridad, justicia, infraestructura, apoyo económico a las personas más necesitadas (sin perseguir fines electorales).
Si nuestro país promoviera y apoyara más la investigación tecnológica en forma efectiva, se iniciaría un círculo virtuoso que produciría el desarrollo social y humano progresivo y sustentable que tanto hemos anhelado los mexicanos y que si bien a lo largo de los años hemos tenido un progreso que no podemos negar, también debemos reconocer que hay varios países, como China e India, que tan sólo hace una década tenían un índice de pobreza superior al nuestro y que, con base en sostener crecimientos del PIB de entre 7 y 10 por ciento, han logrado superarnos.
La investigación tecnológica puede realizarse a través de instituciones especializadas, de universidades, de empresas o por personas independientes. Frecuentemente, las empresas no cuentan con el personal calificado ni con los equipos o recursos económicos necesarios para realizar con éxito esta actividad, por lo que el Conacyt está impulsando un programa para que nuestros postgraduados en universidades mexicanas o en el extranjero colaboren con estas empresas, absorbiendo 50 por ciento del costo de su sueldo. También está promoviendo la investigación tecnológica en las empresas, colaborando hasta con la mitad del costo de las investigaciones previamente requisitadas y aprobadas. Adicionalmente, está haciendo labor para que las diversas instituciones dedicadas a la investigación y las universidades se vinculen más con las empresas para desarrollar proyectos puntuales, importantes, realizables y productivos, y los costos serán cubiertos por las empresas; seguramente que esto tendrá que dar buenos frutos.
El IPN, a través de su nueva Unidad Politécnica para el Desarrollo y la Competitividad Empresarial, que dará apoyo integral al sector referido en las áreas de capacitación, asistencia técnica, investigación, análisis especiales, canalizará las consultas a las diferentes escuelas del instituto, según su especialidad, además de que controlará y garantizará la calidad y puntualidad en la realización de los servicios solicitados, con lo que está poniendo un valioso ejemplo a todo el sector educativo de nivel superior del país de lo que se puede y debe hacer para ayudar realmente a lograr el tantas veces mencionado desarrollo.
Actualmente, para realizar una investigación tecnológica se requiere de la participación de equipos interdisciplinarios formados por profesionales expertos en diferentes campos, equipos de laboratorio especializados y de suficientes recursos económicos, lo cual podría significar que un investigador independiente no pueda lograr resultados importantes. Sin embargo, la historia nos muestra lo contrario: hay muchos ejemplos de inventores, algunos de ellos sin ninguna preparación formal, que lograron grandes avances para la humanidad. Uno de ellos es Michael Faraday (1791-1867), a quien con justicia se la ha llamado el “padre de la electricidad”, ya que en 1831 demostró que girando un magneto dentro de un conductor aislado enrollado se generaba una corriente eléctrica. Lo cual sigue siendo hasta nuestros días la tecnología fundamental de la mayoría de los generadores de electricidad y, a la inversa, la de los motores eléctricos; éste es quizá el invento que más ha contribuido al desarrollo social y humano.
Es importante hacer notar que inicialmente Faraday no tenía ninguna preparación formal, siendo un humilde empleado de librería (en donde, claro, aprovechaba los momentos que no había clientes para estudiar). La preparación insuficiente no le permitió comprender a fondo los fenómenos y tuvo que intervenir James Clerk Maxwell, quien estudió en las universidades de Edimburgo y de Cambridge, publicando en 1873 su libro Tratado de Electricidad y Magnetismo, donde anticipó matemáticamente casi todos los fenómenos electro-magnéticos, lo que sirvió de base para muchos descubrimientos significativos del siglo XX.
Otro caso interesante de desarrolladores muy exitosos de nuevas tecnologías es el de Thomas Alva Edison (1847-1931), quien siendo un simple telegrafista leyó el famoso libro de Faraday Investigaciones Experimentales en Electricidad, en el que se apoyó para desarrollar y mejorar el transmisor del teléfono, sustituyendo la laminilla metálica extradelgada por carbón (el teléfono fue patentado por Bell en 1870 y ahora se ha reconocido que Gray lo hizo un poco antes); la transmisión de sonidos por cable está basada en el mismo conductor aislado y arrollado de Faraday, con la variante de que el magneto se desplaza según la presión variable del aire emitido por la voz, induciendo una corriente variable que hace vibrar el aire en el auricular del otro extremo del hilo conductor, reproduciendo la voz.
Otro de sus famosos desarrollos tecnológicos fue la lámpara incandescente (1878), que si bien ya había sido presentada al público desde la feria mundial de Berlín en 1850, él la perfeccionó creando el montaje roscado, introduciendo el filamento incandescente de carbón y el primer sistema de distribución eléctrica que operó económicamente, siendo el origen de la mundialmente poderosa empresa General Electric.
En 1899 el químico alemán Dresser usaba un compuesto orgánico utilizado como intermedio en la producción de colorantes, que eran producidos por medio de la reacción química conocida como “diazotación”. En ese momento, entró su hijo pequeño quejándose de dolor de cabeza, puso las manos sobre el compuesto orgánico y se retiró, al poco tiempo regresó diciéndole a su papá que ya se le había quitado el dolor de cabeza. Dresser observó las huellas de las manos del niño sobre el producto químico y lo relacionó con el alivio del malestar; posteriormente comprobó que aquel polvo era un medicamento eficaz antipirético y antineurálgico, que probablemente es la medicina más empleada en el mundo, dando gran impulso a la casa Bayer. Por supuesto que se trata de la popular aspirina, que tiene como elemento activo al ácido acetilsalicílico que fue sintetizado por primera vez en Alemania en1853 por el químico Gerhardt (su fórmula condensada es C9H8O4).
Con los casos aquí expuestos y con mi experiencia personal en el desarrollo tecnológico de casi 200 productos, mostraré algunas conclusiones útiles que podrán servir a aquellos interesados en incursionar en el campo de la invención, investigación y desarrollo tecnológico (I + D):
1.—La preparación académica especializada facilita la investigación tecnológica.
2.—Se pueden iniciar investigaciones exitosas sin tener suficiente preparación previa en el tema, con la condición de prepararse sobre la marcha.
3.—Frecuentemente el azar juega un papel importante; hay que estar atento.
4.—No necesariamente se requiere desarrollar la tecnología de un producto o servicio completamente nuevo, a veces basta con perfeccionarlo para lograr el éxito.
5.—Conviene especializarse en ramos determinados.
6.—Lo más importante de todo es que el producto o servicio a desarrollar sea vendible y cobrable.
7.—Recuerde la frase “la invención requiere segundos de inspiración y años de transpiración”; no se dé por vencido.
8.—Es mejor que el investigador tenga una preparación multidisciplinaria, para que simultáneamente al avance del desarrollo vaya considerando los detalles de la maquinaria para su fabricación, los mercados a que concurrirá, la organización que requerirá, el financiamiento necesario, etcétera.
9.—Acuda a todas las fuentes de información a su alcance sobre el tema: libros y revistas especializadas, información publicada por la competencia, ferias y exposiciones nacionales e internacionales, asesores técnicos, patentes vencidas, expertos especialistas, proveedores de materias primas y de equipo de fabricación, cursos especializados internacionales, internet, etcétera.
10.—Esté seguro que el producto o servicio de su invención tiene ventajas competitivas reales (calidad, precio y, preferentemente, alguna mejora tecnológica), no pierda tiempo desarrollando “lo mismo”, el agua tibia y el hilo negro ya son un mercado muy maduro que difícilmente deja utilidades; recuerde que las utilidades son el verdadero motor del progreso.
Ahora sólo falta que usted localice su “ventana de oportunidad” ¡y se lance tras ella!

consejo_consultivo_de_ciencias@ccc.gob.mx

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