La Crónica de Hoy | Reforma educativa en México

Reforma educativa en México
Emilio Zebadúa | Opinión | Hora de creación: 07:17:38 | Ultima modificación: 07:17:39

¿Por qué es necesaria una reforma educativa con rango constitucional en nuestro país? Porque hoy en día nuestro sistema educativo nacional, que permite cumplir con el mandato constitucional para que todos los ciudadanos tengan acceso a la educación, no garantiza la igualdad de oportunidades educativas. Por el contrario, funciona a través de un circuito que desde hace décadas ha generado condiciones de rezago —proyectando las desigualdades sociales que privan en el país— aunado a un proceso irreversible de la depreciación de la calidad de la enseñanza y del capital social.

Desde diversos foros los padres de familia, el magisterio, intelectuales, las universidades, organizaciones no gubernamentales y, en general, quienes conforman la comunidad educativa, se han pronunciado por una transformación integral del modelo educativo, planeada, consensuada, de fondo, con objetivos y metas mensurables. En una palabra: una política de Estado educativa alejada de los cambios de gobierno, régimen político o de partidos en el poder, que garantice el financiamiento del Estado-Federación a la educación y los servicios educativos del ocho por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), como lo establece el artículo 25 de la Ley General de Educación, el cual también dispone que de ese presupuesto se debe asignar, al menos, “el 1% del producto interno bruto a la investigación científica y al desarrollo tecnológico en las Instituciones de Educación Superior Públicas”.

En cierta medida, el sistema educativo nacional cumple con muchas de las disposiciones establecidas en nuestra legislación, como el artículo tercero de la Ley General de Educación que dispone que “el Estado está obligado a prestar servicios educativos para que toda la población pueda cursar la educación preescolar, la primaria y la secundaria”.

Se ha alcanzado la universalización de la educación primaria, pero a la par han crecido fenómenos de inequidad, de deserción escolar en los niveles de secundaria y educación media superior, aunados a un grave déficit en cuanto a infraestructura educativa; es decir, se tiene una calidad de la educación diferenciada entre modalidades educativas, entre grupos y regiones del país, entre el noreste y el suroeste, entre las escuelas de las grandes urbes y las zonas marginadas y las de tipo comunitaria, indígena y telesecundarias. En las escuelas multigrado, por ejemplo, un mismo docente atiende a niños de varios grados; en los cursos comunitarios no es un maestro profesional, sino un joven de la comunidad que tiene secundaria. Estos servicios difícilmente pueden ofrecer una enseñanza de la misma calidad que una escuela de organización completa, con maestros profesionales y suficiente equipo.



NUEVO PARADIGMA EDUCATIVO

Es indudable que se ha agudizado la problemática de la educación en el país y que, frente a los nuevos parámetros de medición (aceptados como estándares de competencia económica desde que se abrió el país a los mercados internacionales), los retos son tanto más grandes, como inéditos en muchos casos.

Por eso, desde el inicio de su gestión el presidente Felipe Calderón Hinojosa reconoció la urgencia de elevar la calidad de la educación a través de una reforma del sistema educativo, en virtud de que estamos ante un verdadero cambio de época que ha puesto a todas las naciones en el predicamento de decidir si se permanece igual o se asume el reto de “lanzarnos con todo en la construcción de un país moderno”. De hecho, ante la necesidad revertir el bajo nivel de desarrollo de competencias y elevar los índices de aprovechamiento de los estudiantes, fue suscrita la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), una iniciativa impulsada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), avalada por el gobierno federal, a la que se sumaron gobiernos locales, pero prácticamente hasta ahí se agotó el consenso, ante la falta de acuerdos respecto a la ruta que se tienen que seguir para alcanzar la tan anhelada calidad educativa.

La reforma estructural que requiere el país para elevar la calidad de la educación es —y debe ser— inaplazable. Se tiene que hacer un esfuerzo compartido, sin caer en la tentación fácil de la crítica contra algún sector del proceso educativo. La modificación en los modelos de aprendizaje, docencia y organización educativa le corresponde al Estado nacional. Los esfuerzos por tener una mayor competitividad y productividad de la fuerza laboral, el replanteamiento de las relaciones entre los maestros, las autoridades y la sociedad civil, así como la redefinición del rol que deben jugar los maestros ante los desafíos futuros de sus alumnos, tienen que ser articulados y encabezados por las autoridades responsables de la planificación y administración de la educación en las entidades del país.

Estamos frente a un momento de definiciones. No hay otro camino más que avanzar en el proceso educativo en términos de calidad y equidad, porque de esta manera se podrán cerrar las brechas de desigualdad y pobreza que padece el país. Y mientras en el país analizamos y debatimos qué rumbo debe tomar la educación, otras naciones en el mundo con economías similares a la nuestra como India, Corea, Taiwán —y a nivel regional Brasil y Chile— están avanzando en los cambios estructurales de sus sistema educativos que han permitido elevar su calidad educativa, renovando sus esquemas de competitividad económica.



ALREDEDOR DEL PAÍS

La Hacienda pública en Chiapas rinde cuentas.—Como a nivel federal, otras de las piezas claves de un gobierno, es la Secretaría de Hacienda, pues ahí se hacen y concretan los grandes planteamientos en la materia, como lo es la administración y asignación de recursos, previstos en los planes de desarrollo. En Chiapas, Carlos Jair Jiménez Bolaños Cacho, es el titular de la Secretaría de Hacienda, quien ha confirmado su capacidad profesional y experiencia, al lado de su equipo calificado, como el del subsecretario de Planeación, Presupuesto y Egresos, José Alonso López Pérez,

Jiménez Bolaños Cacho hizo en días pasados —en Tuxtla Gutiérrez—, su comparecencia como titular de Hacienda ante los diputados locales y estos fueron algunos aspectos destacados: “la inversión productiva sigue en aumento, la orientación de recursos a programas y proyectos de infraestructura como vivienda, salud, educación, agua potable y carreteras se ha incrementado”.

Por lo que toca a la recaudación fiscal, el titular de Hacienda resaltó que el cierre preliminar a diciembre pasado arrojó un monto de 54 mil 819 millones de pesos recaudados. Aunado a lo anterior, el esfuerzo del Gobierno de Juan Sabines se concentró en destinar mayores presupuestos a los municipios con menor índice de desarrollo humano, por aproximadamente siete mil millones de pesos en el periodo 2007-2010.

Cédula de Identidad Ciudadana.—Las reacciones a favor y en contra de la Cédula de Identidad Ciudadana no se hicieron esperar. El proyecto, por lo que toca a los ciudadanos (los mayores de 18 años) no irá hasta en tanto no celebren reformas a la ley y acuerdos o convenios especialmente entre el Instituto Federal Electoral y la Secretaría de Gobernación.

En la semana que concluyó, la Iglesia y al menos la voz de Isabel Miranda de Wallace hicieron un llamado a inscribirse de buena voluntad en este nuevo documento de identidad, pero las dudas siguen pesando en el Instituto Federal Electoral. ¿Por qué? Sencillo: la cédula toca a uno de los instrumentos clave en la construcción de la legitimidad política del país, en la credibilidad y confianza de los procesos electorales, como lo es la credencial de elector con fotografía y el Padrón Electoral. Por otro lado, es innegable que se precisa avanzar en los esquemas de identidad ciudadana, pero aún con la información que ha dado a conocer la Secretaría de Gobernación, persisten las interrogantes sobre las bases de su operación, los protocolos de su administración y control. En una palabra: las medidas de seguridad y confidencialidad necesarias para evitar el robo o fugas de información, como ha sucedido con otros bancos de información. Es entonces, un debate inacabado por lo que continuará el impasse.

emilio.zebadua@hotmail.com

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