Leer a los niños antes de dormir, la manera más firme de patentar lectores: Villoro | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Leer a los niños antes de dormir, la manera más firme de patentar lectores: Villoro

Títulos. Juan Villoro publicó La gota gorda y La cancha de los deseos, recientemente. Archivo

El escritor Juan Villoro señala que no puede haber muchos lectores en México cuando 94% de los municipios del país no tiene librerías, y mucho menos si el 57% de las personas nunca ha pisado una librería. “El panorama hoy es mejor que hace veinte años, sin embargo, el público lector no ha crecido de manera exponencial, porque en todo caso deberíamos tener millones de niños lectores y no los hay”, explica en entrevista.
Añadió que a esto se suma que los niños no leen porque enfrentan adversarios formidables como el PlayStation, internet, Nintendo, Ipod y las películas en tercera dimensión. Esto propicia que no siempre un libro reclame su atención. Sin embargo, considera que existen formas de llevar a los niños a la literatura. “La lectura acompañada antes de dormir, por ejemplo, es la salida más efectiva para crear lectores, ya que la lectura se transforma en una variante del cariño”, señala.
Lo mejor que le podría suceder a un niño es que un padre, una madre o los abuelos le lean cuentos porque eso automáticamente convierte el arte y la lectura en una forma de afecto, de tal forma que cuando los niños son adultos encuentran un eco de aquella primera voz que les asoció la imaginación con el aprecio y el cariño. Ésa es la manera más firme de patentar lectores, expresa.
“Es cierto que a veces no hay tiempo —a mí mismo me sucede que llego cansado y mi hija me dice que le lea un libro—, pero si se hace en la medida de lo posible, creo que es la mejor manera de fomentar la lectura. Eso está totalmente probado”, añade.
ANÉCDOTA. Al respecto, considera que quienes no leen prescinden de una forma importante de placer, imaginación y capacitación personal. “Y para eso hay una anécdota que quiero compartir, y habla sobre alguien que no es escritor, editor, ni promotor de la lectura. Es Sean Connery, un huérfano que dormía en un cajón y padeció el subempleo. Su vida era incompleta y un día reveló qué lo llevó al éxito.
 “Hay una cosa que me cambió la vida –aseguró Connery– y fue que a los cuatro años aprendí a leer. En ese momento entendí que yo era igual a todos los hombres y que podía hacer lo mismo que habían hecho científicos, filósofos, religiosos y jefes de Estado, porque ya tenía la herramienta más poderosa a mi alcance: el lenguaje”.
Sin embargo, Villoro considera que no todo está perdido para quienes no se acercaron a la literatura en su infancia. “Yo mismo fui un lector tardío, porque pese a que mis padres son universitarios, en casa no hubo libros para niños. Así que esa experiencia personal de lector tardío me hace pensar que hay muchas maneras de acercarse a la lectura”.
Conocido más en su faceta como cronista y novelista de historias para adultos con títulos como Los once de la tribu y el testigo, Juan Villoro recién ha publicado dos libros para niños bajo el sello de Editorial SM. El primero se titula La gota gorda, donde cuenta la historia de un gigante amigable pero aburrido, que mientras se busca a sí mismo se instala en el camino de la sobreprotección hacia su única hija.
El segundo es La cancha de los deseos, una historia sobre futbol y niños donde se evoca el pésimo desempeño de una selección de futbol que, pese a todo el cariño de su público, siempre pierde, hasta que el ingenio de un niño y un científico convierten la pasión de los espectadores en energía positiva.

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