Exhiben mural de Siqueiros 30 años después | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Exhiben mural de Siqueiros 30 años después

Pieza. El mural de Siqueiros se muestra desde el pasado 29 de marzo en el recinto y se encuentra en el quinto piso. Marco Rosales

Existe un mural de David Alfaro Siqueiros que permaneció sin exhibirse por más de 30 años. Durante ese tiempo algunos investigadores lo creyeron perdido, destruido, e incluso fuera de México. Sin embargo, hace una semana reapareció en el quinto piso del nuevo Museo Soumaya y es expuesto por primera vez después de ese tiempo. El mural data de 1959 y lleva por título: El petróleo, la tierra como el agua y la industria nos forja y nos pertenece.
La pieza es un díptico de 3.3 metros de alto por 8.04 de ancho y permanecerá en comodato por diez años entre Fundación Carlos Slim y la familia Suárez y Suárez. “Éste es un mural muy importante –señaló Alfonso Miranda Márquez, director del Museo Soumaya– porque permite admirar los trazos vigorosos y, a veces, expresionistas de Siqueiros”. Y adelantó a Crónica que el mural será restaurado y posteriormente llevado a Argentina para una corta itinerancia.
La restauración del mural, informó Alfonso Miranda, será in situ y correrá a cargo de los conservadores de la Fundación Carlos Slim, con apoyo de un equipo del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), del INBA, instancia que se encargará de otorgar la certificación de estos trabajos, dado que la producción de Siqueiros es considerada patrimonio cultural de México.
Dichos trabajos podrían iniciarse en menos de treinta días, aunque Alfonso Miranda prefirió no anticipar la fecha exacta, ya que aún no se han establecido los tiempos y protocolos necesarios.
Al respecto, Cencropam, a través de su directora Gabriela Gil, corroboró la petición enviada por el Museo Soumaya para elaborar un dictamen de conservación de la pieza y su posible restauración. En respuesta, Cencropam envió un oficio de respuesta el 16 de febrero de 2011, informando que aceptaba esa posibilidad.
“En ese oficio comunicamos que estamos dispuestos a hacer una dictaminación de la obra para valorar cuál es su estado de conservación y, posteriormente, si requiere algún trabajo de restauración. Ahora sólo estamos a la espera”, detalló vía telefónica.
Sin embargo, Gabriela Gil refirió que al tratarse de una obra que forma parte de una colección particular, no es una obligación que Cencropam lleve a cabo los trabajos de restauración. Esto significa que el recinto podría designar a otra instancia para restaurar la pieza, dado que proviene de un particular.
Pese a todo, Cencropam es la instancia que ha estudiado a detalle las técnicas de Siqueiros y, por tanto, “obviamente recomendamos la posibilidad de asesorar en la conservación de esta pieza. Pero ellos no están obligados”, aseguró.
LA OBRA. La historia del mural El petróleo, la tierra como el agua y la industria nos forja y nos pertenece es mínima, señaló Guillermina Guadarrama, investigadora del Centro Nacional de Investigación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap).
La pieza fue creada en 1959 por encargo del empresario Manuel Suárez y Suárez, mientras pintaba de manera simultánea dos piezas más: Del Porfirismo a la Revolución, en el Castillo de Chapultepec, y La ciencia en el México contemporáneo, del Centro Médico Nacional.
A finales de los años setenta dicho mural fue llevado al Hotel de México (hoy conocido como el World Trade Center), donde permaneció hasta principios de 1980, época en que la familia perdió ese predio en un alegato jurídico.
Tiempo después no se supo dónde había quedado la obra. Pero ese silencio hermético de tres décadas se rompió el pasado 29 de marzo, cuando el Museo Soumaya lo exhibió y anunció su posterior restauración.
Sobre esta pieza, Guillermina Guadarrama explicó que su importancia reside en dos puntos fundamentales: su enfoque político y la mexicanización del tema, ya que podría ser de cualquier nación, “pero Siqueiros siempre distinguió en sus murales al obrero y al campesino, esos dos íconos fundamentales en su temática artística”.
En resumen, este mural goza de una gran fuerza –añadió–, sin dejar de lado que el trazo con la pistola de aire le proporciona un gran volumen y ofrece un color muy alegre. “A mí me impactó desde la primera vez que lo vi. De verdad, uno se maravilla de inmediato”.
Por último, la investigadora consideró que como resultado de su exposición masiva, será necesario revisar a detalle este mural para plantear una versión definitiva de su nombre, ya que existen distintos títulos que se le han adjudicado y podrían estar a debate, además de detallar su técnica e investigar la intención de Siqueiros en este mural.

Imprimir