Trae Rivelino a México su muestra Nuestros silencios | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Trae Rivelino a México su muestra Nuestros silencios

Trabajo. El artista plástico Rivelino señala que el creador también debe promocionar su obra. Foto: Alonso Gallegos

“A la sociedad mexicana no le importa mucho el arte, la creación artística, ni la proliferación de pintores. Salvo a grupos específicos, el arte y los artistas en México no son relevantes”, señala Rivelino, creador de la exposición itinerante Nuestros silencios, que ha pisado con éxito ciudades como Londres, Bruselas, Lisboa, Madrid, Berlín, Roma, y que en septiembre llegará a México.
“En México si te piensas dedicar al arte llegas con el estigma de que vas a perder tu tiempo, que te vas a morir de hambre. NO es cierto. Si te dedicas al arte pierdes tu tiempo y te mueres de hambre sólo si eres un artista malo”, añade.
El prototipo del artista mexicano que tenemos en la cabeza, es aquel que no puede vender sus obras porque no sabe colocarlas y necesita un tercero. “Estoy más a favor del artista de autogestión:  el que se dedica a la creación de la obra, a fotografiarla, promoverla, exhibirla, difundirla y venderla”.
Sin embargo, el problema de la apreciación artística viene desde la infancia —asegura—, cuando los niños son reprimidos y alejados de las manifestaciones artísticas que les son inherentes. “Por ejemplo, si un niño toma un plumón y pinta el mantel de la mesa se gana un regaño. Si un niño toma el crayón y se sale del cuaderno o pinta la pared es reprendido como si hubiera hecho algo terrible”.
En esos momentos los niños se quedan con una idea: este tipo de creaciones no son buenas, y a partir de ese momento su instinto artístico se va reduciendo, convirtiéndolo en un ser reprimido o violento. Por qué no dejar que el niño termine de hacer lo que quiere y aún más, se le motiva. Dejemos que el niño continúe su dibujo para que no lo asocie a algo malo, apunta.
No olvidemos que las personas reprimidas pueden ser violentas o ensimismadas y retraídas. Si dejamos de lado la represión y no les coartamos la posibilidad de crear, tendremos personas más libres y felices. Uno puede leer las biografías de los grandes artistas de México y del mundo, y sabrá que en su experiencia infantil no fueron limitados, afirma.
“A mí me preocupa mucho que el arte no esté llegando a los niños. Y aunque cada vez más los museos tienen la apertura y distintos programas hacia este público, considero que falta mucho por hacer a nivel íntimo, a nivel familia”, detalla el artista plástico que en septiembre próximo presentará la pieza Doble piel, con la que intervendrá la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada.
Por ahora Rivelino expone sesenta piezas con la muestra Zion, en el Instituto Cervantes de Roma, la cual desde hace tres años está itinerando por países como Portugal, Finlandia, Dinamarca, España, Austria e Italia.
DESDÉN. Otra vertiente de este problema, asegura Rivelino, es la falta de afluencia de personas a los museos. “Mucho se ha dicho acerca del tema; sin embargo los artistas tampoco estamos provocando más allá del arte. Para eso es necesario llevar el arte a la calle, con expresiones bien pensadas y colocadas”.
Admirador de la pintura de David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y de Mark Rothko, el artista asegura que el arte debe incluir la idea de innovar en el aprovechamiento de los espacios públicos, utilizando lugares que jamás fueron pensados para ese fin.
“Aún falta mucho por innovar porque no se trata de rellenar camellones con esculturas o intervenciones sobre banquetas, sino crear obras novedosas que pongan a México a la vanguardia, sin embargo, no veo que los jóvenes tengan eso en cuenta, así que después de viajar por Europa, pensaré qué puedo hacer para incentivarlos”, concluye.

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