ADIÓS A LEONORA CARRINGTON, ÚLTIMA REPRESENTANTE DEL SURREALISMO | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

ADIÓS A LEONORA CARRINGTON, ÚLTIMA REPRESENTANTE DEL SURREALISMO

FotoTomada de the Thelegraph

En 1942 Leonora Carrington llegaba a México tras un periplo que inició al salir de Inglaterra –donde nació– y que la llevó a vivir en Italia, Francia, Alemania y Estados Unidos. El pasado miércoles a las 22:37 horas, ese periplo por la rebeldía, el arte y la pasión creativa de la considerada última surrealista, se terminó al morir a los 94 años de edad a causa de una neumonía.
Su deceso llenó de luto las artes nacionales. Elena Poniatowska, quien escribió la novela Leonora, sobre la vida de la escultora, aseguró que “Leonora no sería Leonora sin México”.
Pintora, escultora y escritora, Carrington fue una de las máximas creadoras de mundos fantásticos y atmósferas llenas de imaginación y misterio, inspirada en las leyendas celtas que leyó durante su infancia. 
El deceso de la artista ocurrió en el Hospital Británico, donde estaba internada a causa de una neumonía. Su cuerpo fue velado en la funeraria J. García López del Pedregal de San Ángel y posteriormente sus restos fueron enterrados en el Panteón Británico de la Ciudad de México, donde estuvieron sus hijos, Gabriel y Pablo, y amigos en una ceremonia privada. “Amó mucho México. Fue parte de su vida”, dijo su hijo Pablo.
Al respecto la titular de Conaculta, Consuelo Sáizar, informó que el próximo sábado 28, a las 13:00 horas, se le brindará un homenaje en el Palacio de Bellas Artes, donde se montará una exposición con 15 de sus obras representativas.
PERSONALIDAD. Leonora Carrington mantuvo una turbulenta relación con el pintor Max Ernst y estuvo vinculada a importantes figuras del arte durante los años treinta como Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Joan Miró y André Bretón, así como pintores que se reunieron en el Café Les Deux Magots. Fue amiga íntima de Remedios Varo y entre sus piezas se distingue su afamado ,mural El mundo mágico de los mayas que realizó en 1963.
Entre sus últimos trabajos Leonora Carrington estaba preparando la que podría ser su última pieza: una escultura conjunta con el artista José Sacal, que consiste en un cocodrilo de bronce que ella moldeó a escala sobre una plastilina suave, porque sus manos ya no tenían la fuerza para manipular materiales rígidos.
“Hasta hace poco la maestra Carrington iba a mi taller cada semana a trabajar en una escultura y algo de joyería porque a ella le gustaba hacer cosas muy pequeñitas. Y justo ahora estábamos haciendo en un cocodrilo porque a ella siempre le gustaron los animales, y si vemos a detalle, el noventa por ciento de su obra está llena de ellos”, dijo en entrevista.
La pieza fue ampliada por el escultor José Sacal a un metro de longitud, bajo la atenta mirada y supervisión de Leonora, sin embargo la pieza quedó inconclusa. “Aún faltaba que ella metiera las manos”. ‘Y con su desaparición podría decir que se ha ido la última representante del grupo surrealista, con lo cual se cierra una etapa mundial’, apuntó.
NUEVOS MUNDOS. Vía telefónica, el pintor y escultor Leonardo Nierman, aseguró que la muerte de Leonora Carrington “es una pérdida de impacto mundial”. Explicó que ella fue una pieza muy importante en un momento de gran creatividad de la pintura del siglo XX: el surrealismo”.
Explicó que el surrealismo abrió puertas de libertad a toda una generación de pintores  y su biografía es una novela desde su relación con Max Ernst –otro de los gigantes de esta corriente artística– que definitivamente marcó su paso por la historia de la pintura como personaje.
“Lamento que se le haya terminado el tiempo. Leonora Carrington y Remedios Varo fueron dos mujeres excepcionales en cuanto a la imaginación porque se encargaron de inventar nuevos mundos y eso no es fácil”.
Por su parte el reconocido artista plástico Arnaldo Coen consideró que esta artista “fue una mujer que a lo largo de su vida siempre aportó algo y cada una de sus creaciones fueron toda una sorpresa.
En entrevista telefónica dijo que lo más maravilloso de esta mujer longeva, “es que trabajó hasta sus últimos momentos y aún en sus últimas exposiciones fue tan creativa como si acabara de nacer en el medio surrealista”.
“Es una pena no tenerla presente en vida, pero esta artista deja tanta obra con un rico producto fantástico, lleno de creatividad, así que allí la podremos apreciar”. Y añadió: “cualquier artista que sea creativo y que pueda detonar en el espectador esa creatividad, puede tomarla como una influencia”.
Por su parte, Antonio Luquín recordó que su primer encuentro con la artista de la imaginación sucedió mientras leía Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, una novela conocida por su realismo mágico.
Asimismo, lamentó el fallecimiento de la artista, aunque destacó el importante legado de ideas e imaginación que trascenderán al personaje. “Siempre tengo en el imaginario del artista que soy algunas atmósferas de Carrington, así como su incursión de la astrología en los temas de la pintura, pero por supuesto de una manera seria y creativa como fue su caso”.
Recordó que una de las últimas piezas que heredó a los mexicanos es la escultura que se encuentra en Paseo de la Reforma, una barca con unos personajes misteriosos, frente a la Torre Reforma 222, casi en el cruce con Insurgentes.
“Leonora fue una presencia para varias generaciones y la excepción no es Luquín porque siempre fui muy apegado al surrealismo, la magia y los ambientes fantásticos que sirven para expresar de forma tangencial la realidad en que vivimos”, concluyó.

 

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