Muestra el Munal 118 obras de Manuel Rodríguez Lozano, un artista “dolorosamente templado” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Muestra el Munal 118 obras de Manuel Rodríguez Lozano, un artista “dolorosamente templado”

Piezas. La tragedia en el desierto y La piedad en el desierto forman parte de la muestra de Rodríguez Lozano. Foto: munal

A Manuel Rodríguez Lozano se le conoce como el artista “dolorosamente templado”. Esa personalidad la plasmó en su obra pictórica y textos que ahora se presentan en una exposición retrospectiva en el Museo Nacional de Arte. “Muestra su transformación estética para retratar el alma mexicana y el estoicismo de un pueblo que sufre y tolera todo”, señala el curador Arturo López Rodríguez.
La exposición titulada Manuel Rodríguez Lozano. Pintura y pensamiento está conformada por 126 obras: 118 del artista, seis piezas de sus alumnos para mostrar las correspondencias que tuvo con ellos, y dos más, una de Carlos Mérida y otra de Guillermo Ruiz. Se inaugura mañana en el Munal.
Arturo López explica que además de ser una retrospectiva de la obra del pintor, también busca llenar el hueco que hay en su biografía de 1913 a 1921, cuando viaja a París y San Sebastián con una serie de documentos y fotografías. “Un tiempo donde sólo hay conjeturas de su relación con Carmen Mondragón –quien después sería Nahui Ollin–, sus relaciones con otros artistas, porque en su libro Pensamiento y Pintura sólo nombra a Pablo Picasso”.
Pero además, dice Arturo López, la muestra tiene como objetivo mostrar los aportes del artista a la plástica nacional del siglo XX.
“Tenemos materiales documentales inéditos y piezas que no se exhibían hace tiempo, como el mural La piedad en el desierto, que pintó en Lecumberri, y la pintura de caballete con el mismo nombre.
También están retratos de Jaime Torres Bodet, de Daniel Cosío Villegas, de Rodolfo Usigli, y el póstumo que le hizo a Antonieta Rivas Mercado.
“Una serie de obras que nos hablan de su época, de su entorno y, sobre todo, de sus reflexiones artísticas que recopiló en su libro Pensamiento y pintura.
Esta retrospectiva es significativa porque, por primera vez, se concibe a Rodríguez Lozano de manera completa: como pintor y crítico, añade el curador.
TEMPLADO. La vida de Rodríguez Lozano estuvo marcada por el dolor, desde la muerte de su hijo, pasando por el fallecimiento de Abraham Ángel Card Valdés en 1924, el suicidio de Antonieta Rivas Mercado y su encarcelamiento en Lecumberri en 1941, señala Arturo López. “Estos sucesos marcaron su plástica y aceleraron el dramatismo de su pintura”.
Pero también influye en su obra cómo adapta las vanguardias europeas a nuestras costumbres para tener un cambio. Arturo López señala que la crítica y biógrafa del pintor, Bertha Taracena, dijo que Lozano vive una metamorfosis en su plástica al transformar la vanguardia europea a un contexto nacional.
Asimismo, se une al proyecto educativo de José Vasconcelos y, además de pintar lo mexicano, renueva el método de dibujo para situarlo en el estudio de la estética popular, en particular los retablos y los exvotos.
De esta manera, la pintura nacional ocupa un lugar predominante sobre todas las vanguardias europeas que comienza a criticar, añade.
Critica todos los ismos y señala que para qué queremos surrealismos en el país si aún tenemos que examinar y establecer pictóricamente el alma mexicana. En ese tiempo estuvo influido por las ideas de Samuel Ramos y su libro El perfil del hombre y la cultura en México.
Por eso su obra es la muestra del estoicismo del pueblo mexicano que sufre y tolera todo tipo de tragedias. 
La exposición está dividida en cuatro núcleos: La Mirada Colosal, una aproximación con la obra de Picasso; Un Fobismo Mexicanista, la vanguardia contextualizada con lo mexicano; Un País Luminoso, la estética y sus recursos que toma de las raíces populares; y El Silencio y La Tragedia, su última época donde predomina su tinte dramático.

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