Desarrolla la UAM Iztapalapa ventrículo para apoyar pacientes tras cirugía de corazón; colaboraron en el proyecto 65 científicos de diez instituciones | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Desarrolla la UAM Iztapalapa ventrículo para apoyar pacientes tras cirugía de corazón; colaboraron en el proyecto 65 científicos de diez instituciones

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En un proyecto ejemplar, en el que colaboraron 65 científicos de diez instituciones públicas y privadas, la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa (UAM-I), concluyó la construcción de un ventrículo artificial o bomba de apoyo ventricular, que sirve para ayudar a pacientes con el corazón enfermo y que no pueden bombear suficiente cantidad de sangre.
Este invento mexicano, que fue financiado por la empresa Vitalmex Internacional, con un apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), fue realizado dentro del Centro Nacional de Investigación en Instrumentación e Imagenología Médica, conocido como el Ci3m, que está dentro de la UAM-I
En entrevista con Crónica, el ingeniero biomédico Emilio Sacristán, investigador de la UAM y coordinador del proyecto, informó que este dispositivo mexicano puede servir para ayudar a que un corazón enfermo se recupere después de una cirugía y que puede ser usado sólo unos días o más de seis meses, conectado a una consola electrónica que regula el bombeo.
El científico mexicano aclaró que no es un corazón artificial completo, porque la idea no es retirar totalmente el corazón del paciente, sino ayudarlo a que siga funcionando, aunque sea parcialmente, porque el corazón tiene muchas otras funciones biológicas, además de bombear sangre.
“Nuestro dispositivo se llama, técnicamente, Asistencia ventricular. Forma parte de una tendencia de desarrollo tecnológico diferente al desarrollo de corazones artificiales totales, los cuales tienen algunos problemas como la necesidad de colocar mucho equipo dentro del cuerpo –que no siempre cabe—, además de que los corazones artificiales totales no permiten que el corazón original se recupere, aunque sea con una función parcial, cumpliendo otras funciones biológicas, más allá de bombear la sangre”, indica Sacristán.
El invento de la UAM toma la sangre del corazón enfermo y la bombea al resto del cuerpo, sin exigirle esfuerzo adicional al músculo cardiaco enfermo.
Existen numerosos pacientes que viven con una función cardiaca disminuida, ya sea porque tuvieron infartos que provocaron la muerte de hasta en 80 % del músculo cardiaco o porque tuvieron cirugías de válvulas o de otros males que bajan la actividad del corazón hasta que termine de sanar.
“La idea que adoptamos fue diseñar un sistema universal que sirviera a la más amplia gama de pacientes con enfermedad cardiaca, cuyo corazón no está bombeando lo suficiente para mantener vivo al cuerpo. Nuestro aparato no necesariamente es un instrumento que tiene que ser implantado. En muchas de las aplicaciones se conecta de manera ‘paracorpórea’, cerquita del corazón, pero el paciente lo lleva puesto por fuera y se conecta con un túnel, a través de la piel. Esto es para pacientes que sólo necesitan un apoyo de corto plazo, por ejemplo menos de tres meses”, añade el ingeniero biomédico.

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