Publican en México el informe Magnus sobre el fin del imperio de Maximiliano | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Publican en México el informe Magnus sobre el fin del imperio de Maximiliano

El 28 de enero de 1866, Anton von Magnus envía su primer informe a Otto von Bismarck sobre el segundo imperio mexicano. Sería la primera de una serie de misivas que informarían al entonces presidente del Consejo Real de Ministros prusiano sobre los escenarios políticos, sociales, económicos y de relaciones internacionales que confluyeron a la caída del emperador Maximiliano de Habsburgo y, que ahora, por primera vez se publican en nuestro país casi siglo y medio después de haber sido escritos.
La última carta de la correspondencia se fecharía el 14 de diciembre de 1867, la mirada presencial del diplomático del último año de Maximiliano en el trono. El investigador y doctor en Economía, Konrad Ratz, señala que estos testimonios son fundamentales para conocer con detalle otros aspectos del fin del Segundo Imperio en México. “Magnus vive todo este periodo cerca de Maximiliano. Incluso, luego de sus esfuerzos infructuosos para salvar al emperador, es de los pocos que asisten a su fusilamiento”.
Este acercamiento se revela cuando Magnus relata el fusilamiento de Maximiliano en el Cerro de las Campanas:
“Varias veces el emperador miró hacia arriba. El cielo estaba sin nube alguna y con un sol radiante y caluroso. Hubo un maravilloso clima, tal como la había deseado el desgraciado monarca para el día de su muerte. Llegó la hora de morir. El emperador se despidió con gran afecto de sus compañeros de infortunio, abrazó a su padre confesor, besó el crucifijo y lo devolvió al padre Soria. Luego les dio unas monedas de oro a los soldados del pelotón para que solamente disparasen contra su pecho…” 
EL LIBRO. Las cartas se recopilan en el libro El ocaso del imperio  de Maximiliano visto por un diplomático prusiano. Los informes de Anton von Magnus a Otto von Bismarck, 1866-1867, que se presentará el 13 de marzo en el Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana a las 18:30 horas. La traducción fue realizada por Wolfgang Ratz.
El investigador explica que las cartas primero fueron publicadas en un libro a finales del siglo XIX en Alemania y los originales se encuentran en el Archivo Secreto del estado de Berlín.
Magnus, al mismo tiempo que era embajador de Prusia, envió sus reportes al conde Otto von Bismarck, “y cada uno de éstos buscaba ser lo más apegado a la realidad por dos cosas: una, por la obediencia y fidelidad que le tenía a Bismarck; y la segunda para no perder su empleo”.
Además de su labor profesional como diplomático y de proteger los intereses de su nación, Magnus tuvo la sensibilidad de mirar como ser humano la tragedia de Maximiliano y lo demuestran sus esfuerzos, sin éxito, de lograr evitar su fusilamiento y, después, el tratar de obtener su cuerpo para enviarlo a Austria.
El doctor en Economía explica que el segundo imperio mexicano estaba destinado al fracaso desde su concepción. “Dependía de la gracia de Napoleón III y Maximiliano se dio cuenta de que no contaba con la ayuda total, cuando no tuvo el suficiente apoyo militar y, en el plano financiero, sólo le entregó 10 millones de pesos de los 40 prometidos.
Por otro lado, el mariscal Aquiles Bazaine no estaba muy convencido de la capacidad del emperador. Incluso, cuando Maximiliano señalaba que él debía gobernar con el apoyo del pueblo mexicano y pedía un referéndum para legitimarse, el mariscal sabía que la legislación no lo permitía y dejó al emperador sólo con su idea “fantástica”.
Por otro lado, tampoco contaba con el apoyo de su hermano Francisco José y, para ser emperador de México, tuvo que renunciar  a sus derechos de archiduque.
Otra de las cuestiones que trata Magnus en sus cartas, dice Ratz, fue el diferendo de Maximiliano con su médico Federico Semeleder. El galeno le dijo que todas sus enfermedades son a causa de su indecisión y, en el momento en que tome las riendas y ejecute sus acciones, van a desaparecer. “Eso no le gustaba al emperador porque decía que estaba enfermo de verdad”.
Son parte del contenido del libro que muestra otra visión sobre el último año del imperio y que enriquecen la información que hasta ahora tenemos sobre ese periodo, dice Konrad Ratz.

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