Ambulantes desalojados de la Alameda Central se mudan a Madero y Corregidora | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Ambulantes desalojados de la Alameda Central se mudan a Madero y Corregidora

toreros. Los ambulantes aprovechan la displicencia de las autoridades para vender su mercancía en lugares prohibidos. Foto: Ruth Barrios Fuentes

Ante el cierre de la Alameda Central por las obras de remodelación y rescate, decenas de comerciantes ambulantes comenzaron a “mudarse” a otras calles del Centro Histórico para vender sus productos, la mayoría de procedencia pirata.
La calle Madero, que funciona como peatonal, albergó a vendedores que al ser desplazados de la Alameda tuvieron que buscar otra alternativa.
Mercancías de manufactura china, pilas, rastrillos, objetos de belleza, así como bolsas y alimentos fueron colocadas en la calle por donde cruzan miles de peatones diariamente.
Si bien, la policía capitalina realiza vigilancia para que estas prácticas no se llevan a cabo, es casi imposible cumplir con la tarea al pie de la letra, toda vez que los ambulantes burlan a las autoridades debido a que están organizados.
En Madero, por ejemplo, los “toreros” procuran cuidarse de los uniformados, por lo que varios integrantes del grupo de vendedores están encargados de avisar anticipadamente la llegada de policías, quienes realizan inspecciones cada cierto tiempo.
Mientras algunos sirven de vigilantes, los informales se dan la oportunidad de pregonar las mercancías y “ofertas” para incrementar sus ventas.
Lo mismo ocurre en la calle Corregidora que, a pesar de haberse sometido a un reordenamiento de ambulantaje en el 2008, sigue ocupada por cientos de comerciantes informales.
De acuerdo con una fuente consultada por este diario, son aproximadamente siete asociaciones de comerciantes las que operaban en la Alameda. Algunos de los vendedores, al no obtener ingresos, se acercaron con la lideresa Alejandra Barrios, quien controla Madero, Eje Central, las calles Tacuba, Palma, Motolinia y Portal de Mercaderes, es decir, prácticamente todo el Centro Histórico.
Por ello, el número de vendedores se incrementó en las calles del primer cuadro de la ciudad. Tan sólo en Eje Central, se estima que el número alcanzó los dos mil ambulantes.
Pero, nada es gratis. Los comerciantes que desean vender sus productos en dichas vialidades deben otorgar una cuota de dos mil pesos semanales.
“Hay gente que por desesperación, se le ha hecho ver a las autoridades, el que incurran en la tentación de querer desbordarse en las calles del Centro Histórico. Desgraciadamente no lo hacen de forma independiente, sino que se someten a los cobros de dos mil pesos a la semana que impone Alejandra Barrios”, expresó la fuente, quien prefirió reservar su nombre.
Por lo pronto, hoy se prevé que las organizaciones de comerciantes lleguen a un acuerdo con las autoridades locales para habilitar un espacio exclusivo para el negocio informal que se había colocado en la Alameda Central.
Fracaso. Desde el 2007, el gobierno capitalino intentó desplazar a los vendedores ambulantes del Perímetro A del Centro Histórico a través de la colocación de plazas comerciales y, aunque sí desarrolló el proyecto, al final el problema no obtuvo una solución concreta.
Meses después, el gobierno local entregó espacios designados para los ambulantes. No obstante, hasta ahora no tienen el éxito prometido.
Incluso, continúan las mismas prácticas: venta de pornografía y productos pirata, así como el uso de locales comerciales ocupados para otros fines.

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