Que no se repita plantón del PRD en Reforma; “el daño fue gravísimo”: Canirac | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Que no se repita plantón del PRD en Reforma; “el daño fue gravísimo”: Canirac

Ya pasaron casi seis años (agosto de 2006) del plantón que Andrés Manuel López Obrador ordenó instalar sobre Paseo de la Reforma y el Centro Histórico, y “aquella pesadilla” aún sigue acosando a empresarios, comerciantes, empleados y restauranteros de la zona. ¿La razón? Hubo pérdidas económicas por más de 7 mil millones de pesos, despido de más de 3 mil  trabajadores, así como la desaparición de negocios y ruina de muchos patrones.   
Hoy, la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera (Canirac) y la asociación de comerciantes Procentrhico, A.C, coinciden en que el bloqueo de 47 días en el corredor Reforma-Centro “fue la muerte” para el sector. Y temen que se repita esa historia devastadora después del 1 de julio.
“Con ese plantón, a muchos los mataron hace seis años; muchos restaurantes se acabaron, muchos establecimientos desaparecieron…
“El daño que hizo fue gravísimo… Fue el fin de muchos compañeros, otros tuvieron que iniciar de nuevo”, afirma a Crónica Manuel Gutiérrez García, presidente de la Canirac.
En 2006, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) estimó pérdidas a 35 mil empresas por 7 mil 796 millones de pesos, ya que los negocios vieron mermadas sus ventas hasta en un 60 por ciento por el plantón, y al menos 3 mil 900 personas perdieron sus trabajos.
El presidente de Procentrhico, Guillermo Gazal Jafif, recuerda esa penosa anécdota.
“Nos dejaron muy mal, fue una catástrofe que arrasó con muchos comerciantes. Por eso ya estamos fastidiados de plantones y marchas”.
Y el líder agrega: “Ese plantón nos costó muchos días de trabajo y la quiebra de muchos empresarios, hubo mucho desempleo y pérdidas cuantiosas”.  
RECUERDO AMARGO. Es domingo 30 de julio de 2006. Una orden de AMLO fue suficiente para que miembros de la coalición Por el Bien de Todos perforaran con estacas y mazos el pavimento de Paseo de la Reforma, donde el gobierno capitalino invirtió, en aquellos tiempos, más de 260 millones de pesos en su remodelación.
Lo anterior, con la anuencia de la policía y las autoridades del GDF, encabezadas por Alejandro Encinas.
Los perredistas clavaron las herramientas de plomo para levantar los 47 campamentos que se mantuvieron en la vialidad, desde la Fuente de Petróleos hasta el Zócalo.
Cada uno de los cuarteles representó al menos cuatro perforaciones a la carpeta asfáltica de la avenida.
Algunas de las estacas metálicas medían hasta cuarenta centímetros de largo y al instalarlas provocaron cuarteaduras sobre el pavimento.
Con todo esto se interrumpió la circulación y la actividad turística, económica y citadina de la zona.
Reforma se convirtió en tierra de perredistas, donde los simpatizantes del tabasqueño gustaban de bailar cumbia y salsa y jugar cascaritas de futbol, en tanto estudiantes, empleados y vecinos tenían que caminar para llegar a su destino.
TEMOR. Josué Santillán, de oficio mesero, fue uno de los que perdió su empleo por los campamentos de AMLO. Recuerda que mientras unos jóvenes perredistas jugaban tenis-balón sobre Reforma, a la altura de lo que ahora es la Torre 222, él caminaba rumbo a su casa, allá en Iztapalapa, con una devastadora noticia: “Me corrieron porque mi patrón ya no tuvo para pagarnos”.  
Por eso se dice temeroso de que vuelva ocurrir algo similar; “y no por mí, sino por mi hija que trabaja en una cafetería de Reforma”.
“No me gustaría que ella viviera lo mismo, porque a mí me quitaron mi fuente de ingreso y tuve que sufrir para conseguir otro empleo en una taquería”, dice Josué.
En tanto que Gutiérrez García adelanta que si se llegara a realizar otro plantón, “toda la gente de Reforma (comerciantes, empresarios, trabajadores y restauranteros), alrededores y del centro desaparecería”.
Por eso, “yo sí le pediría a las autoridades y a los candidatos que el que pierda reconozca su derrota y que se comprometan a no hacerle daño a la ciudad y al sector”.

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