Paco Ignacio Taibo II publica Los libres no reconocen rival, donde revisa la Batalla de Puebla, una historia tan mal contada tantas veces | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Paco Ignacio Taibo II publica Los libres no reconocen rival, donde revisa la Batalla de Puebla, una historia tan mal contada tantas veces

“Hace mucho que la historia de México fue secuestrada. Se volvió ceremonia de patio escolar, nombre de calle, placa, estatua… y le quitaron el calor y la identidad”, tal como le sucedió a la Batalla de Puebla, explica el escritor Paco Ignacio Taibo II, quien publica Los libres no reconocen rivales, una versión ágil y audaz de este suceso histórico que ya cumplió sus 150 años. ¿Y por qué hacerlo nuevamente?, se pregunta el autor. “Porque es una historia mal contada tantas veces”.
En su opinión, la historia se vuelve apasionante “cuando la tocas, te acercas y la narras bien. Pienso que los historiadores tienen que hacer un esfuerzo y un ejercicio no sólo por investigar con rigor, sino interpretarla y contarla bien”, dado que la historia es un arte narrativo, no sólo una aproximación rigurosa y analítica de ciencia social, considera.
En Los libres no reconocen rivales, Taibo II da cuenta de las traiciones, injusticias y pretextos que desembocaron en aquel mítico 5 de mayo de 1862, cuando el general Ignacio Zaragoza enfrentó y derrotó al ejército francés.
SORPRESAS. La primera sorpresa llegó al descubrir que los zacapoaxtlas nunca participaron en el campo de batalla, sino que fueron los indígenas de Tetela de Ocampo quienes lucharon y nunca fueron reconocidos. La segunda fue más agradable, se percató de que efectivamente Zaragoza combatió al mejor ejército del mundo. Y, pese a todo, se llevó la victoria.
–¿Por qué volver a contar esta historia?
–Sabía que la volverían a contar mal. Bueno, este año ni la contaron. Sólo hicieron una faramalla de reconstrucción y contrataron a una compañía de Los Ángeles. No tienen medida. Cómo contratas una empresa gringa para que te reconstruya la Batalla de Zaragoza. ¿No habrá 200 mexicanos con capacidad para  reconstruirla?, ¿para qué quieres una coreografía yanqui? Quizá para que nos sepa a Disneylandia. Por eso decidí hacer este libro.
–¿Qué lectura de los hechos te aportó un personaje como Porfirio Díaz?
–El Díaz de entonces era un militar oaxaqueño cuadrado con la República que cumplía con sus compromisos, nada que ver con el futuro Presidente.
–¿En verdad un ejército hambriento y sin zapatos ganó la batalla?
–Sí. El Ejército de Oriente tenía una maravillosa oficialidad, contaba con capitanes, tenientes, mayores, coroneles formados políticamente desde la revolución de Ayutla. Además era un ejército de voluntarios con ideas, y las ideas mantienen recta la columna vertebral cuando dan ganas de correr.
También fue clave el acierto de Zaragoza al descubrir el error de los franceses, quienes atacaron de frente los fuertes, en lugar de virar hacia la izquierda. Así que Zaragoza corrigió las posiciones del ejército. Ese acierto definió la batalla.
EL ANTIHÉROE. Editado por Planeta, Los libres no reconocen rivales utiliza en su portada una frase que Zaragoza utilizó para arengar a su ejército y un grabado de Constantino Escalante que durante mucho tiempo fue visto como una alegoría que ilustra el momento clave del ataque francés sobre Guadalupe.
“Curiosamente, el episodio en que un soldado mexicano enfrenta a un zuavo que se encuentra a unos metros de él, arrojándole una bala de cañón en la cabeza mientras esquiva la bayoneta, fue cierto”, explica.
En este texto Ignacio Zaragoza es retratado como un antihéroe con apariencia de niño de escuela, miope, uniforme sin rasgos distintivos de paño azul, sin grado, “un personaje particularmente entrañable con una historia trágica: viudez prematura, hijos muertos y una muerte a los 35 años siendo el gran héroe de este país”.
Finalmente el también autor de El cura Hidalgo y sus amigos y El Álamo: una historia no apta para Hollywood, lamenta que el periodo de la Reforma no sea uno de los más abordados desde la narrativa, aunado a que la SEP decidió sacar las Leyes de Reforma de los libros de texto “para su vergüenza y la nuestra”.

Imprimir