El reto inmediato: el desarrollo sustentable - Luis Manuel Guerra | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016
El reto inmediato: el desarrollo sustentable | La Crónica de Hoy

Luis Manuel Guerra

El reto inmediato: el desarrollo sustentable

Esta tercera semana de septiembre del 2012 tuve la gracia de estar en contacto con personas e instituciones que están definiendo el futuro inmediato de México, que tendrán en sus manos (y sus mentes) el derrotero de nuestro país en la próxima década. Década que visualizo como de inflexión en nuestro devenir como nación, como cultura, como región.
Conversé en el seno de la Cumbre de Negocios Verdes con Daniel Servitje, presidente de la empresa Grupo Bimbo, hoy la principal productora de pan de nuestro planeta. Esta cumbre la organizó el Instituto Global para la Sostenibilidad, dirigido en el seno del Tec de Monterrey por la doctora Isabel Studer. Daniel está involucrado desde hace décadas en el tema de la sustentabilidad (correctamente: Sosteniblidad). Me confesó que cuando era adolescente y escuchaba mis intervenciones en Radio Red, se involucró fuertemente  en la producción fotovoltaica de electricidad, e inclusive inició en ese entonces una pequeña empresa para vender celdas solares.
Me impactó la claridad de pensamiento de Daniel para timonear a Bimbo hacia la nueva Economía Verde. Bimbo acaba de realizar la adquisición más grande de vehículos de reparto Mercedes Benz propulsados por gas natural, y el 30 de octubre inaugura uno de los parques eólicos más grandes de América Latina para disminuir su huella de carbono.
Entrevisté también al doctor Adrián Fernández Bremauntz, un constructor de la Gestión Ambiental de nuestro México, quien hasta hace un año y medio presidió eficaz y eficientemente el Instituto Nacional de Ecología, y que ahora desde la trinchera de la Sociedad Civil Organizada, en una fundación para el Cambo Climático (Climate Works), apoya proyectos prometedores en materia de mitigación de emisiones de gases efecto invernadero. Anteayer, viernes 21, me reuní en el seno de la iniciativa ciudadana “Alertambiental”, con Juan José Guerra Abud, encargado en el equipo de transición de la nueva administración federal del presidente electo, Enrique Peña Nieto. Me motivó la cercanía y conocimiento de Juan José con las causas ambientales, y la voluntad de construir una política pública ambiental que hemos estado esperando desde hace décadas los mexicanos. Una política que detenga la erosión de nuestro capital natural y que estimule un robusto desarrollo en armonía con la Naturaleza. A los tres los invito, y aquí les proporciono el texto, de lo que para mí es el trabajo más serio, comprometido y claro con el Desarrollo Sustentable que se haya elaborado hasta la fecha:
En octubre de 1984 se reunió por primera vez la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (World Commission on Environment and Development) atendiendo un urgente llamado formulado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el sentido de establecer una agenda global para el cambio (A global agenda for change).
La Comisión partió de la convicción de que es posible para la humanidad construir un futuro más próspero, más justo y más seguro.
Con ese enfoque optimista publicó en abril de 1987 su informe denominado Nuestro Futuro Común (Our Common Future). El informe plantea la posibilidad de obtener un crecimiento económico basado en políticas de sostenibilidad y expansión de la base de recursos ambientales. Su esperanza de un futuro mejor, es sin embargo, condicional. Depende de acciones políticas decididas que permitan desde ya el adecuado manejo de los recursos ambientales para garantizar el progreso humano sostenible y la supervivencia del hombre en el planeta.
En palabras de la misma Comisión, el informe no pretende ser una predicción futurista sino un llamado urgente en el sentido de que ha llegado el momento de adoptar las decisiones que permitan asegurar los recursos para sostener a esta generación y a las siguientes. Cuando se conformó la Comisión en 1983 como un cuerpo independiente de los gobiernos y del sistema mismo de las Naciones Unidas, era ya unánime la convicción de que resultaba imposible separar los temas del desarrollo y el medio ambiente.
Tres fueron los mandatos u objetivos impuestos a la Comisión:
1. Examinar los temas críticos de desarrollo y medio ambiente y formular propuestas realistas al respecto.
2. Proponer nuevas formas de cooperación internacional capaces de influir en la formulación de las políticas sobre temas de desarrollo y medio ambiente con el fin de obtener los cambios requeridos.
3. Promover los niveles de comprensión y compromiso de individuos, organizaciones, empresas, institutos y gobiernos.
Observó la Comisión que muchos ejemplos de “desarrollo” conducían a aumentos en términos de pobreza, vulnerabilidad e incluso degradación del ambiente. Por eso surgió como necesidad apremiante un nuevo concepto de desarrollo, un desarrollo protector del progreso humano hacia el futuro, el “desarrollo sostenible”.
Muchas acciones actuales supuestamente orientadas hacia el progreso resultan sencillamente insostenibles, implican una carga demasiado pesada sobre los ya escasos recursos naturales. Puede que esas acciones reflejen utilidades en las hojas de balance de nuestra generación, pero implican que nuestros hijos heredarán pérdidas. Se trata de pedirle prestados recursos a las siguientes generaciones a sabiendas de que no se les podrá pagar la deuda.
Por eso la Comisión planteó que la humanidad tiene la capacidad para lograr un “desarrollo sostenible”, al que definió como aquel que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.
El concepto de desarrollo sostenible implica limitaciones. Considera la Comisión que los niveles actuales de pobreza no son inevitables. Y que el desarrollo sostenible exige precisamente comenzar por distribuir los recursos de manera más equitativa en favor de quienes más los necesitan. Esa equidad requiere del apoyo de los sistemas políticos que garanticen una más efectiva participación ciudadana en los procesos de decisión, es decir, más democracia a niveles nacional e internacional. Finalmente, el desarrollo sostenible depende de la voluntad política de cambiar.
La Comisión centró su atención en los siguientes temas:
Población y recursos humanos: La población mundial sigue creciendo a un ritmo muy acelerado, especialmente si ese incremento se compara con los recursos disponibles en materia de vivienda, alimentación, energía y salud. Las propuestas se formulan al respecto:
l Reducir los niveles de pobreza
l Mejorar el nivel de la educación
l Alimentación: El mundo ha logrado volúmenes increíbles de producción de alimentos. Sin embargo esos alimentos no siempre se encuentran en los lugares en los que más se necesitan.
l Especies y ecosistemas: Muchas especies del planeta se encuentran en peligro, están desapareciendo. Este problema debe pasar a convertirse en preocupación política prioritaria.
l Energía: se sabe que la demanda de energía se encuentra en rápido aumento, si la satisfacción de la misma se basara en el consumo de recursos no renovables el ecosistema no sería capaz de resistirlo.
l Industria: El mundo producía ya en 1987 siete veces más productos de los que fabricaba en 1950. Los países industrializados han podido comprobar que su tecnología anticontaminación ha sido efectiva desde el punto de vista de costos en términos de salud, propiedad y prevención de daño ambiental y que sus mismas industrias se han vuelto más rentables al realizar un mejor manejo de sus recursos.
l El reto urbano: La mitad de la humanidad habitará en centros urbanos. Sin embargo pocos gobiernos de ciudades tercermundistas cuentan con los recursos para suministrarle a sus poblaciones en crecimiento la tierra, los servicios y la infraestructura necesarios.
Finalmente el informe realiza un llamado a la acción. Recuerda que al comenzar el siglo veinte ni la población ni la tecnología humana tenían la capacidad de alterar los sistemas planetarios.
Me quedé esta semana con un buen sabor de boca, y la sensación, como me comentó Daniel Servitje, que: “Parece que las estrellas se han alineado en este momento con México”.
No  desperdiciemos el momento, querida, querido lector.

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